Revista Opinión

Obama, de ignorar a la UE a venderle 'fracking'

Publicado el 26 marzo 2014 por Gsnotaftershave @GSnotaftershave

Llegada de Barack Obama a la cumbre con la UE / Consejo Europeo

Llegada de Barack Obama a la cumbre con la UE / Consejo Europeo

El 5 de noviembre de 2008, Barack Obama ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos. El 20 de enero de 2009 fue investido como Presidente de los Estados Unidos de América. Y algo más de cinco años después, visita Bruselas. Sirva como ejemplo el tiempo para ver cómo el centro del mundo se ha desplazado y se encuentra a miles de kilómetros de la capital de Europa. Hasta para el gas yankee, porque Obama ya ha dejado claro que la UE se las tiene que apañar solita y que debería apostar por el `fracking´. Eso sí, después de recordar que UE y EEUU somos “best friends”.

Obama ha comenzado su intervención mencionando, para más inri, el resto de lugares de Europa que ya había visitado, desde Londres hasta la Haya. Esta noche se desplaza a Italia, donde se reunirá con el presidente de la República, Giorgio Napolitano, y el Papa Francisco. Bruselas ha sido un punto pequeño de la agenda, apenas 24 horas que han costado 10 millones de euros al erario público, 20 veces más que cualquiera de las cumbres europeas que se celebran en Bruselas cada dos por tres y que reúnen a los 28 jefes de Estado y de gobierno de los 28.

El encuentro de Obama con los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Barroso y del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha durado poco más de hora y media. Durante ese tiempo, estaban previstos tres puntos de discusión: la economía (incluidas las negociaciones sobre el Tratado Transatlántico de Integración Comercial, el TTIP, criticado por su opacidad), la seguridad y estabilidad internacional y los desafíos globales. Es decir, Ucrania y las fuentes de energía de la UE. El propio Obama ha reconocido en rueda de prensa que el conflicto ucraniano ha ocupado la mayor parte de la reunión.

A Obama no le hace ninguna gracia el descenso del gasto público en Defensa. Ha pedido a los Estados miembros más “esfuerzos” para defender sus fronteras, aprovechando la crisis ucraniana. Pero la frase con la que ha zanjado el tema el premio Nobel de la Paz es más terrorífica si cabe: “La libertad no es gratis”.

Lo que la UE necesita de la superpotencia es el suministro de gas que alivie la dependencia rusa. Aún quedan negociaciones, pero Obama no va a abrir el grifo hacia la UE a placer, sino en la coyuntura del mercado libre: “Cada fuente de energía tiene sus inconvenientes y no es fácil, ni simple, ni gratis defenderlas. Europa tiene que buscar sus propias fuentes”. Y esa fuente es el `fracking´. Estados Unidos ya la buscó y se la recomienda, de forma velada, a la UE. Obama no ha llegado a mencionar la técnica de la fractura hidráulica, pero ha quedado más que claro.

Después de hablar de Ucrania y del suministro de gas, parece que ha quedado algo de tiempo para dar impulso al TTIP, que acaba de poner fin a la cuarta ronda de negociaciones. Del acuerdo se sabe poco y diversas ONG han denunciado la falta de transparencia y de acceso a estas organizaciones a las rondas, que sí cuentan con la presencia de las principales multinacionales, verdaderas interesadas en las posibilidades que el acuerdo les proporcionaría.

Entre ellas, las promotoras del `fracking´. El Tratado prevé la creación de un sistema judicial alternativo al que las empresas puedan recurrir si la legislación de un país perjudica su actividad económica en el terreno. Es decir, si una empresa empieza a utilizar la técnica de la fractura hidráulica en un Estado que después aprueba una legislación que la prohíbe, la empresa podría reclamar daños y prejuicios. Con ello, sería legal que las empresas pasen tranquilamente por encima de los gobiernos.

La eliminación de barreras comerciales y normativas presenta muchísimos peligros. En Europa, las leyes sobre seguridad alimentaria son bastante más proteccionistas con el consumidor que las estadounidenses, por lo que ecologistas y asociaciones de consumidores no dejan de alertar sobre la posible entrada de transgénicos y otros productos que no cumplan con los estándares europeos y sean peligrosos para la salud. Obama ha asegurado que ni durante su carrera ni desde que es presidente ha apoyado “ninguna legislación que debilite los derechos de los consumidores”. Entendida en los parámetros neoliberales de la superpotencia, claro.


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