Revista Religión

Papa Francisco envía carta a presas argentinas: "La cárcel no puede ser reducida a un castigo, la sociedad tiene la obligación de procurar su reinserción, no su descarte"

Por Diegoserranomx

Vaticano, 3 de febrero de 2019
Unidad 31
Centro Federal de Detención de Mujeres.
Queridas hermanas:
   Agradezco de corazón las cartas que me enviaron en diciembre pasado, en las que manifiestan tanto esperanza como dolores, temores e interrogantes. Gracias también a las maestras del taller de fibro fácil, por el trabajo que hacen. 
   Jesús nos invita a dejar la lógica simplista de dividir entre buenos y malos para ingresar en otra dinámica, capaz de asumir la fragilidad, nuestros límites y pecados, y así poder salir adelante. Y podemos hacerlo porque la misericordia del Señor nos abraza a todos. 
   Muchas de ustedes son madres y en sus cartas piden por sus hijos. Saben lo que es gestar la vida. Hoy tienen el desafío de gestar el futuro y tienen la capacidad de hacerlo, aun cuando deban luchar contra tantos determinismos. No se dejen cosificar, no son un número. Son personas que gestan esperanza porque quieren parir esperanza. Ustedes están privadas de su libertad, no de su dignidad ni de su esperanza. 
   Ningún conflicto se resuelve aislando, apartando, descartando personas. A veces se pierde de vista lo que debe estar en el centro de nuestras preocupaciones: sus vidas, las de sus familias y las de aquellos que también han sufrido a causa de este círculo de violencia. 
   La cárcel no puede ser reducida a un castigo, la sociedad tiene la obligación de procurar su reinserción, no su descarte. La reinserción comienza creando un sistema que podríamos llamar de salud social, es decir, una sociedad que procure que no se enfermen las relaciones en el barrio, en las escuelas, en las plazas, en las calles, en los hogares, en todo ámbito de la vida común. Y, sobre todo, una sociedad sin excluidos ni marginados. 
   Que el Señor las bendiga y la Virgen María las proteja, a ustedes, sus hijos y familiares. 
   Rezo por ustedes. Les ruego que recen por mí. 
Fraternalmente: 
Francisco. 

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