Revista Cultura y Ocio

Pet Shop Boys - Very (1993)

Publicado el 14 marzo 2023 por Syntheticman @vozdelosvientos
Pet Shop Boys - Very (1993)

De cara al público, hubo un momento crítico en la carrera de Pet Shop Boys. Acababan de lanzar “Behaviour”, un trabajo alabado por la crítica en general pero con unas ventas muy por debajo de lo que las opiniones especializadas presagiaban. La gira posterior tampoco fue un éxito rotundo y el lanzamiento de un recopilatorio como “Discography” tuvo para muchos fans sabor de despedida. Lo cierto es que esta sensación no se correspondía con la realidad. El dúo seguía trabajando y esta vez con la idea de dar un giro a su música que pasaría de la sobria elegancia de “Behaviour” a algo descaradamente bailable y destinado a recuperar los primeros puestos de las listas.

Así surgió “Very”. Un trabajo en el que el dúo decide tomar las riendas de la producción implicándose mucho más que en los anteriores aunque contando todavía con la ayuda de su colaborador habitual, Stephen Hague. En muchos sentidos fue un disco liberador en el que los Pet Shop Boys combinaron temas abiertamente bailables, letras bastante más explícitas que antes sobre el tema de la homosexualidad y baladas sumamente elegantes en la línea de su trabajo anterior. Al respecto, merece la pena comentar que poco después del lanzamiento del trabajo, Neil Tennant declaró públicamente su condición de homosexual, cosa que se había rumoreado e incluso se daba por hecha pero que nunca había sido confirmada por el cantante. En la nómina de músicos que participaron en la grabación del disco destacan Anne Dudley, J.J.Belle, Frank Ricotti o la vocalista Sylvia Mason James.

“Can You Forgive Her?” - Abre el trabajo el que fue también su primer single. Un cañonazo excesivo como casi todo en este disco, con abuso de los samples de orquesta que tanto habían utilizado los miembros del grupo en el pasado pero que, sorprendentemente, funciona de maravilla. Una de las grandes canciones del trabajo que llegó a lo más alto de las listas en un montón de países.


“I Wouldn't Normally Do This Kind of Thing” - El siguiente tema está dominado por un ritmo machacón que llega a cansar pero que, convenientemente adornado con unas cuerdas del estilo de Marvin Gaye, metales sintéticos y una buena melodía, lo convirtieron en un más que aceptable tercer single.


“Liberation” - El siguiente corte bien podría haber formado parte de “Behaviour” ya que mantiene los ritmos contenidos de aquel trabajo, los arreglos de guitarra de alguna de sus piezas y un tono sereno acentuado por los coros y las cuerdas, mucho más protagonistas en el disco de lo que pudiera parecer en una primera escucha. También fue single aunque el más discreto de todos.


“A Different Point of View” - Llegamos a uno de los cortes más potentes del trabajo que pasó más bien desapercibido. Con un ritmo frenético, golpes orquestales formando una melodía que permanece en segundo plano durante toda la canción, no hay un momento de reposo en toda la canción que es una perfecta mezcla entre los Pet Shop Boys más comerciales de “Actually” o “Please” y los ritmos más evolucionados de los noventa.

“Dreaming of the Queen” - Faltaba la clásica balada del dúo que llega aquí contrastando una melodía central lenta con una programación y una línea de bajo bastante aceleradas. Desde el punto de vista melódico, contiene alguno de los mejores momentos de todo el disco dentro de unos arreglos muy característicos de los dos primeros trabajos del dúo.

“Yesterday, When I Was Mad” - Quizá el corte más desenfrenado de todo el trabajo, con ritmos tecno absolutamente desatados casi desde el inicio y Neil Tennant casi rapeando a través de un vocoder. Todo ello desemboca de repente en un estribillo arrebatador que convierte al que fue quinto y último extracto de un disco especialmente pródigo en singles en uno de nuestros favoritos de toda su discografía.


“The Theatre” - En todos los discos de Pet Shop Boys hay una canción (a veces más) que no recibe la atención que debería. Este sería, en nuestra opinión, el caso de “The Theatre” que contiene en su estribillo una de las mejores melodías del dúo. Con arreglos que combinan una especie de drum'n'bass con sonidos de sintetizador que recuerdan el “I'm Going Slightly Mad” de Queen y unas cuerdas exquisitas, sigue siendo una canción que nos encanta treinta años después de su publicación.

“One And One Makes Five” - Llegados a este punto era inevitable que el nivel bajase un poco. Esta es una canción descaradamente bailable sin mayores pretensiones, siguiendo la estela de los temas más ligeros de sus primeros discos. Material de relleno con el sello inconfundible del dúo. 

“To Speak is a Sin” - Continuamos con una balada en la que, de nuevo, nos encontramos con una melodía central excelente, al nivel de otras de trabajos anteriores como “King's Cross”, “It Couldn't Happen Here” o “Jealousy”. Asumiendo que Pet Shop Boys son un grupo fundamentalmente de música de baile, hay que reconocerles que, cuando se ponen “serios” son capaces de componer verdaderas maravillas.

“Young Offender” - El tramo final del trabajo está centrado ya en los ritmos discotequeros comenzando con este corte que recupera la monotonía rítmica de “I Wouldn't Normally Do This Kind of Thing” pero sin llegar al nivel de aquel. La inclusión de sonidillos que parecen sacados de un arcade de los ochenta no ayuda mucho a disfrutar de la canción.

“One in a Million” - La verdad es que es complicado pensar en algún grupo con la capacidad de crear tantas canciones que combinen comercialidad y calidad como lo hacen Pet Shop Boys. “One in a Million” sería un tema que para muchos artistas supondría uno de sus mayores éxitos mientras que en el caso del dúo británico no pasa de ser casi uno más dentro del disco. 

“Go West” - Una de las facetas más destacadas de Neil Tennant y Chris Lowe es su habilidad para hacer versiones de otros y convertirlas en éxitos. Pasó con “Always on My Mind” y en menor medida con “Where the Streets Have No Name” pero seguramente el caso más abrumador fue esta versión de, nada menos que Village People. Curiosamente esta no había sido precisamente una de las canciones más exitosas de los neoyorquinos pero en manos de Pet Shop Boys alcanzó una segunda vida y se convirtió casi en un himno, siendo adoptada por las aficiones de varios equipos de fútbol de todo el mundo para animar a sus jugadores. En su versión, Pet Shop Boys juegan con muchos elementos como la inclusión de algunas notas del himno de la U.R.S.S. (en el videoclip, estas referencias soviéticas son aún más evidentes) o un coro masculino que da la réplica a Neil en toda la canción. “Go West”, segundo single de “Very” fue un éxito mundial además de uno de los cortes más desenfadados y gamberros del dúo británico. Como curiosidad, tras un par de minutos de silencio al final de la canción, aparece una extraña miniatura en forma de balada con arreglos de piano y armónica que no tiene absolutamente nada que ver con la pieza principal pero que ha quedado como una sorprendente coda final en el disco.


En muchos sentidos, “Very” fue un disco muy especial. Una de las cosas que más llamó la atención en su momento fue el precioso formato en el que salió a la venta la versión en CD y es que el disco venía en una caja opaca de color naranja con el nombre del grupo y el título del disco en una portada que estaba llena de círculos, todo ello en relieve (la portada-Lego se le llegó a llamar). En una época en la que los discos salían en el 99% de los casos en la clásica caja de plástico transparente con su bandeja negra, esto supuso una gran novedad estética que hacía del disco un objeto atractivo al margen de su contenido musical. De hecho, la caja de “Very” (un diseño del argentino Daniel Weil) llegó a formar parte de una exposición en 1995 en el MoMA. Además de eso, existió una edición especial titulada “Very Relentless” con un segundo CD compuesto por temas inéditos, principalmente instrumentales y orientados a la pista de baile que se convirtió pronto en objeto de colección.

En apenas unos días, “Very” alcanzó el número uno en las listas británicas consiguiendo además el hito de colocar sus cinco singles en el top-20 de las mismas. En el resto de Europa la repercusión fue similar y eso marcó también un gran cambio estético en los conciertos que pasaron a incorporar coloridos disfraces y cambios de vestuario muy relacionados con lo que se pudo ver en los videoclips del disco, llenos de efectos especiales y un rudimentario CGI que hoy resulta muy primitivo pero entonces funcionaba bastante bien. Hoy sigue siendo su disco más popular y, aunque nosotros tenemos varios que nos gustan más, tenemos que reconocer que también le hemos cogido cariño con el tiempo.


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