Revista Bares y Restaurantes

Pizcas de sal, pizca de mala suerte

Por Totxi

Animados por las buenas criticas y las recomendaciones, nos acercamos a un restaurante llamado Pizcas de Sal. Se encuentra en la tradicional zona de vinos del Carmen, concretamente en la calle Ruperto Velasco. Es un local de vinos y picoteo, con dos plantas, no muy grande, pero acogedor, con el comedor en la parte  de abajo, no recomendado para claustrofóbicos, pero que de otra forma está bastante bien aprovechado. Bastante gente nos había recomendado el sitio, como un sitio con una carta muy innovadora muy rico y bien de precio.

Nosotros fuimos cuatro personas, y la carta está pensada para picotear tapas. Esta indica las raciones por plato, pero ellos te adaptan lo que pidas a los comensales que haya, lo que cual está muy bien, y los platos cambian de vez en cuando con lo que resulta muy atractivo para los clientes habituales.

El personal muy atento en todo momento, pero la comida no nos resulto nada excepcional y tuvieron algún fallo que deberían cuidar.

Pizcas de sal, pizca de mala suerte
Pizcas de sal, pizca de mala suerte
Pizcas de sal, pizca de mala suerte
Pizcas de sal, pizca de mala suerte
Pizcas de sal, pizca de mala suerte
Pizcas de sal, pizca de mala suerte

Pedimos cuatro tapas, de las cuales dos no les quedaban. Precisamente una de ellas, la pizza enrollada de pitu, recomendada por todo el mundo. Estas cosas deberían avisarlas cuando te entregan la carta, ya que cuesta poner a varias personas de acuerdo en que pedir como para que cuando pidas la mitad no lo haya y tengas que buscar algo sobre la marcha, pero bueno un fallo de este tipo le puede pasar a cualquier restaurante.

Finalmente pedimos, las fajitas de pollo que en mi opinión fue lo mas rico, pero no les encontré nada de excepcional, si bien son contundentes y sabrosas. El sabor recuerda al típico toque de especias de un kebap. Continuamos con unos Huevos al Nido, vaso en que tenemos un fondo de picadillo, cubierto de puré de patata y encima un huevo poché y bacón crujiente. Estaba bueno pero resultaba bastante pesado, de hecho todos recordamos el plato a lo largo de la tarde… Continuamos con unas empanadillas de rabo de buey y compota de manzana. La idea era buena, pero creo que estaban excesivamente hechas, muy “tostadas” y les faltaba compota de manzana, pero la idea es buena. Por último uno de los platos que más pide la gente, las mini hamburguesas de ternera con queso brié. Están muy ricas, pero tampoco me dijeron nada de otro mundo. Últimamente me da la sensación que la moda que hay en la hostelería de hacer hamburguesas está logrando que en muchos sitios se coman hamburguesas ricas, pero que ninguna de ellas destaque por nada. Hecho de menos una carne especiada, mezcla de diferentes tipos, con huevo o con mil cosas más, algo que de verdad las haga únicas frente a la competencia.

En general bien, todo rico pero nada digno de destacar. Las raciones son suficientes para tomar un buen bocado y poder probar cada una de las tapas. Llegados al postre, pedimos dos Browne con helado de arroz con leche, pero sorpresa solo quedaba uno. Con esto pedimos un tiramisú, pero sorpresa de nuevo, no quedaba, con lo que pedimos la picatoste con piña colada. Que decir de los postres, pues que el Brownie estaba crudo por dentro, y el helado de arroz con leche que lo acompañaba muy flojo de sabor, me recordaba a helado de supermercado. La mezcla de sabores de la picatoste era fatal, una sabor empalagoso como a miel de la salsa, y la picatoste hirviendo con lo que el helado que tenia encima no duro ni un minuto entero. Con el nombre esperas algo más fresco que eso, pero bueno para gustos…. Ambas cosas se las comentamos al camarero y nos pidió disculpas, siendo consciente de que el Brownie estaba crudo. Yo  personalmente si sé que está así no lo sirvo, prefiero decir que no me queda (lo cual nos dijeron 4 veces) a ponerlo y arriesgarme a que el cliente se queje. He de decir que no nos los cobraron y que nos quisieron invitar a los cafés y chupitos que quisiéramos, a lo que nos negamos, pero al menos es un sitio donde reaccionaron ante la queja de un cliente y un servicio flojo, lo cual es de valorar, sabiendo lo que hay por el mundo de la hostelería. Viendo la aceptación del local habrá que darle una segunda oportunidad más adelante. No obstante creo que el concepto es bueno y la idea de una carta dinámica y cambiante encaja muy bien con la zona en la que se encuentra.

En cuanto a precio y teniendo en cuenta que no pagamos postres y que tomamos pan, una botella de rueda y una de agua, pagamos unos 17 € por persona, con lo que calculo que con postres unos 20, lo cual está bien teniendo en cuenta las cantidades bebida y de más. Desde aquí le damos dos lametones.


Archivado en: 10-20, Amigos, Dos lametones, Pareja, Tapas Tagged: cata de vinos, Céntrico, pinchos
Pizcas de sal, pizca de mala suerte

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