Revista Opinión

Poeta palestino condenado a muerte por apostasía en Arabia Saudí

Publicado el 10 enero 2016 por Habitalia
Poeta palestino condenado a muerte por apostasía en Arabia Saudí
Ashraf Fayadh, poeta palestino residente en Arabia Saudí, ha sido condenado a muerte por supuestamente promover el ateísmo a través de la poesía.

Ashraf Fayadh, poeta y artista palestino de 35 años, nacido y residente en Arabia Saudí, fue condenado a muerte el pasado 17 de noviembre. El Tribunal General en Abha lo declaró culpable de apostasía, después de que un tribunal de apelación revocó la sentencia original de cuatro años de prisión y 800 latigazos.

Ashraf Fayadh fue detenido por primera vez el 6 de agosto 2013 a raíz de una denuncia presentada por un ciudadano saudí en la que se alegaba que el poeta estaba promoviendo el ateísmo y difundiendo ideas blasfemas entre los jóvenes. Quedó en libertad al día siguiente, pero fue detenido de nuevo el 1 de enero de 2014 y acusado de apostasía por su supuesto cuestionamiento de la religión y la difusión del pensamiento ateo través de su poesía.

También había sido acusado de almacenar fotografías de mujeres en su móvil. El 30 de abril de 2014, el tribunal lo sentenció a cuatro años de prisión y 800 latigazos por dichos cargos y encontró satisfactorio su arrepentimiento en relación al cargo de apostasía. Sin embargo, el tribunal de apelaciones recomendó que debería ser sentenciado por apostasía y remitió el caso al Tribunal General que lo condenó a muerte. A Ashraf Fayadh se le negó el acceso a un abogado durante su detención y juicio, en clara violación del derecho internacional y nacional.

En la actualidad hay más de 50 personas en riesgo inminente de ejecución en Arabia Saudí. Este país es desde hace tiempo uno de los verdugos más activos del mundo, y su historial está empeorando tras un reciente repunte a gran escala de las ejecuciones.

El rey de Arabia Saudí debe liberar Ashraf Fayadh de inmediato y sin condiciones, ya que es un preso de conciencia, recluido únicamente por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión.

Fuente: Amnistía Internacional


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