Revista Cocina

Prevención y tratamientos naturales para la Artritis y Artrosis

Por Sanoyecologico @SanoyEcologico

Texto: Ruth Alday (Sano y Ecológico)

Llamamos enfermedades osteoarticulares a las patologías que involucran el deterioro y disfunción del sistema óseo y articular del cuerpo humano, con la afección de sus estructuras internas y adyacentes. Popularmente se suelen denominar como enfermedades reumatológicas, y son uno de los trastornos de salud más frecuentes en la actualidad, con especial incidencia en mujeres mayores de 50 años.

Bajo el término “enfermedad osteoarticular” se agrupan más de cien dolencias que afectan al aparato locomotor. Estas enfermedades que se focalizan en huesos, articulaciones, tendones, músculos, etc, y no son como antiguamente se pensaba incurables, ni condenan a quien las padecen a una vida de dolor sino que, una vez más, la naturaleza pone a nuestra disposición armas para combatirlas y hacerlas llevaderas.

Existe la creencia de que los problemas osteoarticulares están relacionados con una edad avanzada. Hablamos del reuma o de la artrosis como cosas de personas mayores y nada más alejado de la realidad. Las enfermedades reumáticas pueden afectar a todas las edades. Estos trastornos se caracterizan por dos síntomas típicos que son el dolor y la impotencia funcional de alguna parte del aparato locomotor, en especial, de las articulaciones. Resultaría imposible tratar en un solo artículo todas las distintas patologías relacionadas con el movimiento, de modo que vamos a centrarnos en las que afectan concretamente a las articulaciones y son, por nivel de incidencia, las más comunes: ARTRITIS y ARTROSIS. Aunque sus síntomas son similares y tienen algunos tratamientos en común, su origen orgánico es diferente.

Artritis
La inflamación de una articulación se denomina artritis. Dependiendo de su causa, la artritis puede ser infecciosa, reumatoide, gotosa, psoriásica y de muchos otros tipos. En cualquiera de los casos, se trata de una enfermedad autoinmune. Todas las articulaciones del cuerpo humano se pueden ver afectadas por la inflamación, por ejemplo la rodilla, el hombro, la cadera o las articulaciones de los dedos. Cuando sólo una de las articulaciones se inflama, se habla de monoartritis. Si se ven afectadas varias articulaciones se trata de un caso de poliartritis. La artritis puede aparecer de forma repentina, lo que se denomina artritis aguda, que suele estar provocada por una infección. Cuando la artritis es prolongada y siempre reaparece por “brotes”, se trata de una artritis crónica como la artritis reumatoide.

Síntomas: Los síntomas típicos de la artritis son el dolor, la inflamación, el calor, el enrojecimiento y la movilidad limitada de la articulación afectada. También puede aparecer líquido en la articulación (derrame articular). Si aparece también pus se trata de una artritis purulenta. Dependiendo de las causas de la artritis, se darán unos síntomas u otros. Por ejemplo, la artritis reumatoide se manifiesta a través de dolores articulares nocturnos y matutinos, rigidez también matutina de las articulaciones e inflamación de las articulaciones, sobretodo de las interfalángicas (principalmente manos).

Artrosis
La artrosis se define como el desgaste progresivo y relacionado con la edad del cartílago de las articulaciones. En los casos de esfuerzo excesivo o realizado de forma inadecuada aparece una enfermedad de las articulaciones en las que se da dolor y rigidez en éstas. Este desgaste de las articulaciones también puede producirse debido a lesiones o a defectos congénitos del cartílago. La artrosis empieza con la degeneración del cartílago articular. Después se produce un proceso de remodelación de los huesos adyacentes y la destrucción de la superficie articular. La artrosis es una de las enfermedad articular degenerativa. La artrosis puede afectar a todas las articulaciones. Sin embargo, se presenta con mayor frecuencia en las articulaciones que se ven más afectadas por el peso corporal, como la rodilla o la cadera. También es frecuente que afecte a las vértebras y las articulaciones de las manos. Las lesiones o los defectos congénitos del cartílago también pueden provocar desgaste en las articulaciones.

Síntomas: La artrosis se manifiesta, sobre todo, a través de síntomas característicos como el dolor y la rigidez de la articulación. En condiciones climatológicas frías y húmedas, así como en situaciones de esfuerzo, se intensifica el dolor. También es característico de la artrosis el dolor de la puesta en marcha. Tras un reposo prolongado, los primeros movimientos resultan dolorosos, tras algunos metros el dolor desaparece. La artrosis se diferencia de las enfermedades inflamatorias de las articulaciones en que el dolor se manifiesta sobre todo por las mañanas. También la rigidez matinal de las articulaciones, que en las enfermedades inflamatorias como en la artritis reumatoide se da a menudo durante horas, en la artrosis sólo se da durante un periodo corto de tiempo, hasta que la articulación se “calienta”. En la artrosis avanzada, los síntomas traducen el desgaste del cartílago. La articulación se presenta irritada y a menudo inflamada debido al líquido y se puede deformar.

PREVENCIÓN
EJERCICIO
Si bien la ARTRITIS tiene un origen congénito, su incidencia puede reducirse mediante hábitos como practicar un deporte en el que todas las articulaciones realicen más o menos el mismo esfuerzo (como caminar, nadar, montar en bicicleta o hacer gimnasia) con regularidad. La ARTROSIS se puede prevenir a través del entrenamiento muscular y la realización de ejercicio, siempre de forma moderada, para fortalecer sin desgastar. Esto tiene un efecto doblemente positivo en las articulaciones, ya que el deporte ayuda a fortalecer los músculos y a perder kilos innecesarios. Sin embargo, hay que tener cuidado de no sobrecargar las articulaciones (en especial si ya se sufre una artrosis leve) y realizar deportes de bajo impacto como la natación.

Cuando hay antecedentes familiares importantes, en edades tempranas se puede detectar a través de una ecografía las deformidades congénitas de las articulaciones para así poder tratarlas de forma preventiva y evitar que favorezcan la producción de artrosis. En ambos casos las actividades físicas que favorecen el estiramiento y la movilidad muscular de forma suave y controlada, como el Yoga o el Pilates, son muy útiles para mantener las articulaciones “engrasadas”. En la práctica deportiva es muy importante evitar golpes y lesiones (una articulación dañada es más propensa a inflamarse y desgastarse), y tratar con las medidas adecuadas las lesiones como las heridas abiertas en rodillas o codos, pues una posible infección produciría una inflamación en la articulación.

EVITAR ALIMENTOS ACIDIFICANTES
Los desequilibrios alimentarios tienen mucho que ver con la aparición de los problemas osteoarticulares. Es común encontrar los mismos hábitos dietéticos en personas afectadas por problemas reumáticos: exceso de alimentos refinados, proteína de origen animal y grasas saturadas, todos ellos alimentos acidificantes del organismo. La explicación es que para neutralizar este pH ácido, ponemos en funcionamiento el ‘Sistema Tampón’ y utilizamos las sales minerales almacenadas fundamentalmente en las estructuras óseo-articulares como el cartílago articular o del interior de los huesos, favorenciendo como consecuencia la osteoartritis o la osteoporosis.

Para las personas con enfermedades articulares, la alimentación más adecuada es la rica en alimentos alcalinizantes como: patatas, verduras de hoja verde, hortalizas no verdes (excepto el tomate), el requesón bien escurrido, suero lácteo, plátanos, frutos secos (almendras, nueces, castañas) y aguas minerales alcalinas. Se trata de una dieta cercana a la vegetariana, rica en frutas, legumbres, soja y derivados que mejoran mucho las molestias articulares.

HÁBITOS SALUDABLES EN EL DÍA A DÍA
-Evitar la actividad física extrema y el estrés.
-Dormir una media de 7-8 horas diarias y, si es necesario, descansar a lo largo del día para no estar mucho tiempo de pie.
-Evitar actividades que necesiten de movimientos repetitivos y hacer fuerza con las manos.
-Mantener el cuello y la espalda estirados durante periodos prolongados.
-Dormir en una cama firme y utilizar una almohada baja.
-Usar zapatos adecuados evitando el plástico y los materiales sintéticos. Se recomiendan zapatos firmes y con refuerzo posterior para llevar sujeto el talón y con puntera ancha.
-Mantenerse en el peso adecuado, ya que la obesidad supone una sobrecarga para las articulaciones.
-Si es posible, acudir a un especialista en reeducación postural, que nos indique que posiciones y movimientos que realizamos diariamente pueden ser dañiños para las articulacioners, y cómo corregirlos.

TRATAMIENTOS
El objetivo del tratamiento de la ARTRITIS es eliminar la causa que la produce y tratar los síntomas. Si existen enfermedades subyacentes como la gota, será necesario tratarla también. El abanico de posibilidades de tratamiento es amplio. Algunas de las medidas que se suelen tomar son las siguientes:

-Inmovilizar, enfriar y poner en alto la articulación en casos de artritis aguda.
-Toma de analgésicos para el dolor, por ejemplo antiinflamatorios no esteroideos (AINES).
-Administración de fármacos antiinflamatorios como los glucocorticoides.
-Toma de antibióticos en casos de infección aguda.
-Toma de fármacos antirreumáticos específicos (FAME) en casos de artritis reumatoide.
-Toma de inmunosupresores (fármacos que suprimen el sistema de defensa) en casos de enfermedades autoinmunes.
-Cirugía (mínimamente invasivas como la artroscopia u operaciones abiertas de la articulación).
-Fisioterapia, aplicación de calor o masajes y ergoterapia, por ejemplo, en casos de inflamaciones crónicas con rigidez articular.

La evolución de la artritis depende de las causas de la enfermedad. La artritis puede destruir las articulaciones, provocar rigidez en ellas o malformaciones y problemas crónicos. Una artritis infecciosa aguda se puede curar en la mayoría de los casos completamente mediante un tratamiento precoz y efectivo. La artritis crónica como la artritis reumatoide progresa a menudo lentamente.

Transcurridos algunos años es posible que las articulaciones estén destruidas y que vean disminuida su función. La finalidad del tratamiento de la ARTROSIS es aliviar el dolor para ayudar a los pacientes a recuperar la movilidad y el rendimiento. De esta manera se aumenta la calidad de vida del paciente y se puede retrasar la degeneración progresiva de las articulaciones.

Pautas de hábitos diarios
El primer paso del tratamiento de la artrosis consiste en un asesoramiento detallado sobre los siguientes puntos:
-Evolución natural de la enfermedad.
-Posturas diarias.
-Esfuerzo físico en el trabajo y el deporte.
-Sobrepeso.
-Falta de ejercicio.
-Ejercicios regulares para eliminar el déficit muscular.
-Medidas dirigidas a aliviar la carga de la articulación, como los ejercicios de rodilla.

Medicamentos
Los fármacos se usan para aliviar el dolor y la inflamación en la artrosis. Existen diferentes grupos de sustancias para el tratamiento de esta patología:
-Analgésicos.
-Antiinflamatorios sin corticoides (antiinflamatorios no esteroideos, AINE).
-Inyecciones y limpieza de la articulación con corticoides en fases inflamatorias y/o anestésicos locales como tratamiento en las fases agudas del dolor.
-Fármacos capaces de modificar lentamente los síntomas de la artrosis, de manera independiente de los AINE: El condroitín sulfato, el ácido hialurónico,
la glucosamina…

Tratamiento con ejercicio físico terapéutico
Existen varios tipos de ejercicios físicos terapéuticos que pueden aliviar las molestias de la artrosis. Entre otros:
-Fisioterapia
-Tratamiento con calor (no debe aplicarse en las fases agudas) y tratamiento con frío (para fases agudas).
-Fortalecimiento muscular y estiramientos, deportes como natación y bicicleta.
-Baños terapéuticos
-Electroterapia y terapia con microondas

Tratamiento ortopédico
En la artrosis de la rodilla o artrosis de la cadera se pueden aplicar diferentes medidas ortopédicas:
-Zapatos con material de amortiguación en el tacón, así como zapatos con refuerzo en la parte externa o en la parte interna del pie.
-Cojines en cuña, elevadores de asiento.
-Bastón o muletas
-Taloneras
-Vendas

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