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¿Quién mató a Vicky? (1941)

Publicado el 21 junio 2017 por Revista PrÓtesis @RevistaPROTESIS
El camino oculto, sucio y despiadado que lleva al triunfo¿Quién mató a Vicky? (1941)


Steve Fisher, autor de la novela homónima en la que el guionista Dwight Taylor se basó de cara a su adaptación para la gran pantalla, fue un muy versátil y longevo escritor todoterreno: primero en el ámbito de la literatura pulp, después como guionista para cine y, por último, para la televisión. ¿Quién mató a Vicky? es un característico whodunit que cuenta la historia de una camarera que un buen día es descubierta por un manager cazatalentos que pretende convertirla en una celebridad. La acción arranca con el asesinato de la chica un día antes de iniciar una segunda etapa en Hollywood, con lo que la previsible ensalada de flashbacks está servida desde ese mismo momento, con el fin de ir distribuyendo las piezas del puzle.
medios expeditivos para llegar al culpable

Victor Mature, Betty Grable —en el papel de la hermana de la fallecida y un siempre entrañable, convincente y turbador Elisha Cook Jr conformarán lo más atractivo y distinguible del elenco protagonista mérito del futuro realizador Nathan Juran, por aquel entonces un “mero” director artístico, pero el triunfador absoluto de la película será el malogrado Laird Cregar en su primer papel de tipo verdaderamente sombrío, peligroso, pero dotado a la vez de una subyugante fragilidad, rasgos que poco después terminará de perfilar en títulos como Concierto Macabro o el Jack, El Destripador de 1944. Aquí su cometido será dar fisicidad y enjundia temperamental a un policía-detective orgulloso de contar por exitoso cada caso en el que está involucrado y apurar su astucia empleando métodos que bordean a menudo la legalidad.

Bajo el argumento esbozado más arriba flota la sempiterna publicidad sobre los típicos valores estadounidenses alrededor de “american way of life”: hablamos de la nación por antonomasia autoerigida como la tierra de las oportunidades, el lugar donde uno puede empezar un día desde lo más bajo y alcanzar la gloria completa el siguiente. Pero ese sueño americano, se nos sugiere en ¿Quién mató a Vicky?, también esconde su lado oculto, sucio y despiadado con el triunfo. En este sentido es interesante que en paralelo al protagonismo de Mature como descubridor también esté representada la vieja guardia en la figura de Alan Mowbray, una ex-estrella de la interpretación temerosa de que haya pasado definitivamente su momento.Celos, intereses cruzados y ambiciones de todo tipo se van hilvanando en una historia que también se ocupa de retratar de manera certera los medios expeditivos a través de los cuales la policía pretende llegar hasta el culpable del asesinato, empleando todo tipo de violencia y coacción para lograr su objetivo. Para ello el discreto H. Bruce Humberstone esta es apenas su película más recordada, a la que habría que sumar en todo caso algunos títulos de la serie de Charlie Chan en los años treinta se hace valer de sutiles contrapicados y en el caso de los planos de los interrogatorios de un efectivo y desasosegante realismo.¿Quién mató a Vicky? conoció igualmente una relectura más de una década después en una nueva versión lacónicamente titulada Vicki: correcta pero milimétricamente fiel a la aquí expuesta.

Jesús Fernández

___________________________________________Tit. Orig: I Wake Up Screaming. Estados Unidos, 1941. Director: H. Bruce Humberstone. Guión: Dwight Taylor. Música: Cyril J. Mockridge. Fotografía: Edward Cronjager. Intérpretes: Betty Grable, Victor Mature, Carole Landis, Laird Cregar

¿Quién mató a Vicky? (1941)
Este ensayo colectivo, consistente en el análisis de 20 largometrajes, ha sido realizado por los cineastas Fernando Cámara y David Alonso y los escritores Francis Díaz, Jesús Fernández, Duvid Mdd, David G. Panadero, Alfredo Paniagua y Frank G. Rubio.
Este monográfico sobre Detectives Raros en el cine se ha publicado originalmente papel, en la revista Prótesis, nº9 (Reino de Cordelia, ed.), en la primavera de 2017. Pide tu ejemplar en la librería madrileña Estudio en Escarlata.
No te pierdas el monográfico

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