Revista Cultura y Ocio

Rasputín

Por Enrique @asurza

Grigori Rasputín fue un pope ruso, uno de los personajes más influyentes en la corte zarista durante los últimos años de gobierno de Nicolás II, cuando ya el viejo orden social estaba a punto de desmoronarse tras los ecos de la revolución de 1905.

Encargado de aliviar la hemofilia del zarevich Alexis, el poder de Rasputín sobre la zarina Alejandra Fiódorovna se agigantó aún más después del estallido de la Primera Guerra Mundial, hasta convertir a la soberana en un instrumento de sus ambiciosos designios.

Eventos importantes en la vida de Rasputín

1872 Nace en Pokróvskoie, Siberia.

1903 Llega a San Petersburgo.

1905 Es introducido en la corte imperial.

1911 Se convierte en el verdadero dirigente de la corte.

1916 Impone a su candidato, Stürmer, como presidente del consejo.

1916 Muere asesinado en Retrogrado.

Se ha dicho que este monje semianalfabeto, borrachín y mujeriego, con fama de taumaturgo y profeta. Fue uno de los principales responsables de la caída del zarismo. Si bien esta afirmación puede tacharse de exagerada, ya que el régimen hacía tiempo que se desmoronaba, con millones de seres sumidos en la miseria y una autocracia imperial indiferente y ciega ante los síntomas de destrucción. Lo cierto es que la funesta influencia de Rasputín contribuyó a la decadencia y aislamiento de la corte, al absoluto divorcio entre los soberanos y el pueblo ruso.

Infancia y juventud de Rasputín

Hijo de un cochero de profesión, llamado Efim Andréivich y de Anna Iegorovna, vino al mundo el 21 de enero de 1869, en una pequeña aldea de Siberia, Pokróvskoie.

Su verdadero nombre era Grigori Yefimovich Novuh. Si bien ya de muchacho comenzaron a llamarle Rasputín, el depravado, por su vida disipada y su reconocida potencia sexual.

Aunque en la aldea también tenía fama de ladrón de caballos y bebedor, al cumplir los veinte años se casó con una campesina de los alrededores, Proscovia Fiódorovna Dubrovin, quien le dio tres hijos: dos niñas, llamadas Matrona y Valia, y un varón al que le pusieron el nombre de Mitia.

Rasputín
Rasputín y sus seguidores

Vocación religiosa

En esa época, el pobre mujik, que apenas conocía los rudimentos de la lectura y escritura, abandonó los campos para hacerse cochero como su padre. Y no pasó mucho tiempo antes de que abandonara también a su familia: llamado por una repentina vocación religiosa. Rasputín ingresó en el monasterio de Verkhoture, cuyos monjes pertenecían a la secta herética de los klysti, los llamados "hombres de Dios". Practicaban el sadismo y otras perversiones sexuales, con objeto de llegar luego a Dios por el camino del arrepentimiento.

En aquel convento, Rasputín aprendió a desarrollar su poder magnético y se hizo consciente de sus facultades innatas de gurú, que lo impulsaban hacia metas más altas. Con una carta de recomendación para el arzobispo Teófanes, el rector de la academia eclesiástica de San Petersburgo. Abandonó Siberia en 1903 camino de la capital del imperio. Allí pronto ganó fama de hombre dotado con los poderes del cielo, de santo capaz de curar a los enfermos y de predecir el futuro, dotes muy apreciadas dada la atmósfera de ocultismo y esoterismo que reinaba en los círculos más encumbrados de la ciudad.

Ingreso a la familia real

El monje de largas barbas y mirada hipnótica empezó a frecuentar los salones aristocráticos, donde distinguidas damas concedían sus favores al "médico de pasiones voluptuosas". Sus protectores, el gran duque Nikoláievich y la gran duquesa Militza, lograron introducirlo en la intimidad de la familia imperial. No habían pasado aún dos años de su llegada a San Petersburgo cuando fue llamado al palacio de Tsárkoie Zeló para que aliviara con sus dones milagrosos al príncipe heredero, el zarevich Alexis, que padecía graves dolores a causa de una de sus crisis de hemofilia.

Rasputín
La familia real Romanov de Rusia

Ésta fue la base de la reputación de Rasputín en la corte de Nicolás II y Alejandra Fiódorovna, quienes llegaron a considerarlo un verdadero santo y acataron sumisamente todas sus órdenes. El monje libertino era el único entre los sabios de la corte que podía mitigar los sufrimientos del zarevich. Tal era su poder sobre los zares de todas las Rusias, que llegó a decir: "El zar sabe que la vida de su hijo único depende de mis plegarias y que yo puedo, si así me place, aplastarlo a él y a los suyos... La emperatriz hace cuanto quiero y no ignora que el día que cese de obedecerme, su vida peligraría". Pero la conducta del staretz no era la misma en la corte que fuera del palacio.

En la ciudad predicaba que el contacto con su propio cuerpo tenía efectos milagrosos y curativos, y de esa forma seducía a hombres y mujeres. Y sus orgías terminaron por hacerse tan famosas como sus borracheras. Las denuncias de los periódicos se sucedían y también las interpelaciones de la duma, pero Rasputín contaba con el apoyo del ministro Stolypin y el zar hacía oídos sordos a cualquier acusación, aunque el escándalo era cada vez mayor.

Enemigos y cada de Rasputín

Rasputín
Rasputín con generales del ejercito imperial

Rasputín alcanzó la cumbre de su poder en 1915, cuando el zar tomó el mando de las tropas en el frente ruso y dejó a Alejandra encargada de los asuntos del imperio, con el monje como principal consejero. Su influencia llegó a hacerse intolerable, agravada por la sospecha de favorecer la política germánica en Rusia.

En febrero de 1916, cuando impuso su candidato, Stürmer, en la presidencia del consejo, el mariscal del palacio y la emperatriz madre denunciaron su perniciosa influencia en la política. Aun así, el zar no le retiró su confianza. Ante el descrédito en que estaba sumiendo a la corona, varios nobles, encabezados por el príncipe Yussupov, conspiraron para asesinarlo. En efecto, el 30 de diciembre de ese año, Rasputín fue envenenado y abatido a tiros. Finalmente los conspiradores arrojaron su cadáver al río Neva.

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Rasputín (2020). Recuperado de Historia Universal. https://mihistoriauniversal.com/biografia/rasputin.


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