Revista En Femenino

Relación entre retraso escolar y fracaso escolar

Por Pequelia @pequelia

Retraso escolar

Un niño sufre retraso escolar cuando existen dificultades del aprendizaje que impiden que pueda alcanzar los objetivos educativos marcados en el curso escolar, lo que deriva en un desequilibrio entre las capacidades del niño y las exigencias escolares. Esta es una de las razones por la que en los exámenes los niños suspenden, cuando dicho retraso no se solventa y se mantiene en el tiempo aparece el fracaso escolar, los resultados académicos caen empicado y se acumulan los suspensos. Dependiendo de la edad, el niño se puede ver obligado a repetir el curso o en el peor de los casos, se produce el abandono de la actividad educativa para introducirse de forma precoz en el mundo laboral.

Son varias las causas que provocan el retraso escolar, una capacidad intelectual más limitada, un déficit o disfunción cognitiva que provoca que el niño tenga dificultades para procesar la información, que tenga peor memoria y pensamiento lógico. Aunque esto no quiere decir que no tenga capacidades destacadas, como poseer cualidades artísticas o musicales. Se puede sufrir también déficit de atención con o sin hiperactividad, en este caso el niño tiene problemas para mantener la atención durante el tiempo necesario en las clases, también suele fallar la atención selectiva, es decir, la capacidad de discernir entre los estímulos relevantes de los irrelevantes.
Esto provoca que el niño no atienda a las explicaciones del profesor (estimulo relevante), dando la impresión de estar ausente, de ahí que falle la comprensión y por tanto, que se produzca el retraso escolar que derivará en suspensos a la hora de hacer los exámenes. Otra causa es la falta de seguimiento por parte de los padres, los niños tienen que percibir que éstos se interesan por lo que hacen en la escuela y la evolución y aprendizaje que realizan. Por ello es recomendable acudir a las entrevistas con el profesorado o a las reuniones que realizan los tutores con los padres, también es importante implicarse en las tareas escolares pero siempre con prudencia y comprensión, hay que tener en cuenta que hay que ayudar al niño, no someterlo a una presión que no traerá nada bueno.

La falta de motivación suele aparecer cuando no se obtiene el rendimiento esperado, esto ocurre cuando un niño no está acostumbrado a esforzarse, o porque no tiene buena armonía con sus compañeros y el profesorado. Monotonía y rutina son condicionantes que incrementan el desinterés, algo que deriva en retraso escolar. El niño puede sufrir problemas en el estado de ánimo, tener preocupaciones, miedo, baja autoestima, son problemas que hay que solucionar para evitar que se produzca el retraso o al menos se minimice. Otra causa son los problemas emocionales, una separación o divorcio de los padres puede influir en el aprendizaje del niño, especialmente si se produce de forma traumática. Los problemas entre los progenitores terminan influyendo en el niño, pueden darse chantajes emocionales y otras circunstancias que hacen que no preste atención a las clases.

Ser sobre proteccionista con un hijo no es recomendable, es necesario que los padres deleguen en los hijos algunas responsabilidades siempre acordes a la edad, es bueno que el niño cometa errores y aprenda de ellos. Por ejemplo, si a un niño su madre le prepara la mochila todas las noches, no sabrá organizársela en el colegio, se olvidará libros y otros materiales cuando tenga que hacerlo él. Sufrir algún déficit sensorial o neurológico, como puede ser la falta de visión o la sordera, son condicionantes para que se produzca el retraso escolar, por ello es interesante acudir a realizar revisiones periódicas del estado de los ojos y los oídos para descartar estos problemas.

Para evitar el fracaso escolar hay que abordar el retraso escolar, la familia debe implicarse en la educación del niño, acudir a las reuniones del colegio, realizar un seguimiento del tiempo que dedica a las tareas escolares y al ocio, asegurarse de que el pequeño cuenta con un espacio ideal para la concentración y para poder estudiar, supervisar el trabajo que realiza pero sin corregirlo para que el niño aprenda a corregirlos en el colegio. Los profesores también tienen que estar atentos a los posibles problemas que pueda tener un niño, deben avisar a los padres para empezar a tomar las medidas necesarias que permitan corregir el retraso escolar y por tanto, el fracaso escolar. Esta es parte de la información sobre la relación entre retraso escolar y fracaso escolar que proporciona la Sociedad de Psiquiatría Infantil de la Asociación Española de Pediatría (AEPED) y que merece la pena tener en cuenta.

Foto | Woodleywonderworks

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