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Reseña - Los últimos días de Nueva París

Publicado el 12 mayo 2017 por Daniel Daniel Pérez Castrillón @Mangrii
Reseña - Los últimos días de Nueva ParísLos últimos días de Nueva ParísChina Miéville (Trad. de Silvia Schettin)Ediciones B | NovaTapa dura | 224 páginas | 18€
Reseña - Los últimos días de Nueva París


   Surrealismo y ocultismo. Francia en el momento de la ocupación nazi de 1940. Fantasía, ucronía, thriller, ciencia ficción. El arte cobra vida, es una fuerza poderosa desencadenada por el poder de los sueños y las pesadillas. La guerra no ha terminado tal y como nosotros lo conocemos en la historia. En 1941 en Marsella, durante el caos de la guerra, el ingeniero estadounidense Jack Parsons llega a la Francia de Vichy. Cree que allí encontrará la fuente de un nuevo poder. En su búsqueda tropieza con André Breton y su grupo clandestino antinazi perteneciente al movimiento surrealista. Sus actos cambiarán el rumbo de la guerra y el mundo para siempre. París se convierte en una ruina sellada. Una alucinógena situación donde los nazis y la Resistencia están atrapados en un conflicto interminable. En las calles de esta Nueva París cobran vida imágenes y textos contra las fuerzas del infierno.
Reseña - Los últimos días de Nueva ParísImagen cogida en Seven Circumstances
   En 1950 Thibaut, un Main á plume, un luchador surrealista solitario, camina por esta Nueva París. Los manif, las imágenes y textos que cobran vida, han logrado que la fuerza nazi no se haya alzado aún con la victoria. Para contrarrestar dicho poder, el Führer ha conseguido que una horda de sanguinarios demonios lo acompañen. Poco a poco Miéville ira desgranando cual es la situación particular de esta Nueva París y como nuestro protagonista trata de huir junto a Sam, una norteamericana que quiere captar en fotografías estos últimos días de la Resistencia parisina. Una novela corta de uno de los autores más imaginativos que nunca he leído. Una bomba de sabiduría cultural dentro de una trama sencilla, en la que el fondo es mucho más importante que la forma. Miéville nos planta en los morros una documentación abrumadora sobre el movimiento surrealista, y deja alarde de ello en las treinta últimas páginas que funcionan a modo de glosario.
   Surcar las páginas de Los últimos días de Nueva París no es una tarea fácil. El autor establece un juego metaliterario en el que se dedica a repasar todo un movimiento artístico tan complejo como es el surrealismo. Poemas, textos, pinturas, figuras, personajes históricos. Todo cobra vida en la novela. Las calles están infestadas de arte viviente. La trama no deja de ser una simple búsqueda, un viaje por todos los parajes de esta Nueva París. Lo que Miéville parece buscar es ese juego de referencias artísticas cruzadas. Su interés radica más en el fondo que en la trama. Personalmente no he conseguido conectar con la historia hasta sus compases finales. Demasiado denso, inconexo y abrumador para mi cerebro. No he conseguido entrar en su juego del todo. Eso no quita el alarde imaginativo del autor, tiene momentos interesantes y realmente brillantes. Crea imágenes que te vuelan el cerebro, que crees imposibles, que son pura y deliciosa locura.
Reseña - Los últimos días de Nueva ParísReseña - Los últimos días de Nueva ParísIlustraciones interiores de Vincent Chong para Subterraneam Press
   La prosa de Miéville se vuelve más densa y enrevesada, atractiva y complicada. La acción, siempre desarrollada en un presente de indicativo, nos sumerge de lleno en la imaginativa Nueva París que nos propone. Mesas lobo que cobran vida, cadáveres exquisitos que caminan, tiburones que funcionan como canoas, edificios con líneas difusas, girasoles gigantes crecen en medio de la calle. La narración, más pausada al principio de la novela, va cogiendo ritmo cuando la alternancia de líneas temporales, descubrimientos y giros argumentales comienza a aparecer. Aunque Miéville pueda pecar de cierta saturación didáctica en algunas ocasiones, debo felicitar a Silvia Schettin por lo complejo que ha debido resultar la traducción de esta novela corta. El lenguaje de la historia está plagado de referencias, de imágenes potentes, de detalles y conceptos que para nada son simples o fáciles, necesitan una ardua documentación.
   Como ya me demostró cuando leí Embassytown, para Miéville sus personajes no son más que marionetas que utiliza en servicio de la historia que quiere contar. Es más, la propia ciudad es mucho más protagonista que los propios personajes. Thibaut nos sirve como observador, como espectador de los acontecimientos. Mientras tanto, Sam es el motor, la que lleva la acción, la que desencadena los hechos. Lejos de ahí, Miéville se dedica a dar forma a su Nueva París, a sacarse de la manga unos cuentos giros para hacer avanzar la trama y a abrumarnos con su nueva ciudad. Para abordar Los últimos días de Nueva París hay que ir con pies de plomo, con la mente abierta, con la imaginación al 200% de su capacidad. Al igual que el arte surrealista, su comprensión es complicada y cada uno tendremos nuestra propia percepción, nuestra forma de sentirla. Es una novela dura de entrar, plagada por una imaginación desbocada, confusa y ambiciosa de la que hay que dejarse llevar para disfrutar. La novela es todo un reto, un alarde de originalidad para la que no todos estamos preparados.Reseña - Los últimos días de Nueva ParísLa bomba imaginativa que puebla la novelaEl suspense de la tramaEl desarrollo, cada vez es más disfrutableLos conocimientos del movimiento surrealista
Reseña - Los últimos días de Nueva ParísLa confusión, la dificultad de entrar al relato
Reseña - Los últimos días de Nueva ParísMiéville plantea toda una bomba de imaginación concentrada en 200 páginas. Confusa, abrumadora, original. Los calificativos se quedan cortos. Por desgracia no he conseguido conectar con ella, ha sido demasiado para mí. Mi valoración iba a ser menor, pero cuanto más piensas en ella, cuando relees algunas partes conociendo las referencias, comienzas a entrar y comprender mucho más. Creo que alguna relectura le sentará divinamente. Queda claro que Miéville es un autor diferente, especial, y de los que siempre apetece probar a leer. Aunque no recomiendo empezar con esta novela corta.
¡Muchas gracias a Nova por el ejemplar!
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