Revista Cine

'Restauración', un quiero y no puedo

Publicado el 24 octubre 2011 por Ruta42 @ruta42


“Restauración”, o “Boker tov adon Fidelman” en su título original, es la propuesta que desde Israel nos hace Joseph Madmony en la 56ª Seminci y no resulta precisamente ganadora la jugada.
La historia empieza con una escena en la que se cruzan los planos de un joven en busca de trabajo y de un restaurador puliendo un viejo mueble con gran esmero, los dos protagonistas hacen así su aparición en la gran pantalla sin que podamos encontrar ninguna relación aparente entre ellos. El muchacho se convertirá en aprendiz a la muerte del socio del artesano, pasando así a formar parte de su vida y cobrando cada vez más importancia en la misma.
Lo que en un principio se presenta como una narración cercana sobre la forma en que una familia pasa un trance, realmente se va convirtiendo en un montón de tópicos detrás de otro y que hacen pensar en las posibilidades perdidas al dirigir la película hacia lugares comunes. No falta la problemática trama padre-hijo o el enredo amoroso de turno, todo ello aderezado con situaciones muy previsibles y que prácticamente adelantan todo lo que el director quiere contar.
Quizá parte del problema es que entra en terrenos que muy bien conocemos por el cine patrio, tan dado a meterse en la temática social y las familias desestructuradas (que seamos sinceros, nadie tiene una perfecta), y que en un momento dado llega a cansar. Y visto lo visto, junto con algunos bostezos en la sala, parece que hace tiempo que en la Seminci se ha llegado ya a ese momento y es que lo mucho cansa, y más si no aporta nada nuevo o que sea interesante.
 Cartel de la película, que presagia mucho de la historia.
Si bien hay que destacar el apartado de las actuaciones y en concreto a Sasson Gabai, quien logra que nos creamos a un personaje superado por las circunstancias y su propia vida a la que no puede hacer frente. Los más de treinta años ante la cámara se notan en un trabajo muy bien hecho y que es lo mejor de todo el filme sin duda alguna.
Tampoco hay que hacer de menos al resto del reparto que cumple con lo que se espera de sus personajes, haciendo que sean bastante reales y gente que bien podría existir o ser nuestro vecino. La excepción, para mí, fue Henry David que interpreta al aprendiz y que en ningún momento da la impresión de creerse realmente lo que está haciendo, con lo que todo coleará ya desde un principio.
Con todo los actores no logran salvar lo que es un producto aburrido y tedioso, en el que las apenas dos horas de duración se hacen interminables. 


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