Revista Comunicación

retorciendo el tiempo

Publicado el 16 julio 2015 por Libretachatarra

retorciendo el tiempo

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TERMINATOR GENESIS
data: http://www.imdb.com/title/tt1340138
“Terminator Génesis” retuerce el tiempo, en dos sentidos. En su propia trama, un juego de idas y vueltas en el pasado y el futuro, cruzando líneas temporales, inventando universos alternos; y en su propio pasado, en un viaje a su larga saga (desde el primer paso de “Terminator”) y sobre el tiempo acumulado en el físico de Arnold Schwarzenegger, el hombre símbolo de esta historia. Es imposible asistir a este (falso) cierre sobre la historia de la lucha entre los hombres y las máquinas sin recordar los otros episodios y sin (y es lo más importante) lo que vivimos como espectadores.
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La primer “Terminator” es de 1984 y fue el espaldarazo a la carrera de Schwarzenegger con la dirección de James Cameron. Treinta y un años. La reflexión sobre la curva del tiempo, sobre el salto hacia el pasado de un héroe para matar a una madre e impedir el surgimiento de una rebelión, se refleja en el arco que va de inmigrante austríaco figura del fisicoculturismo a Gobernador (desastroso) de California. Y, también, la observación de vernos como los pichones espectadores que se deslumbraron con el efecto especial del androide que se sacaba el ojo frente al espejo con este derroche de efectos especiales computadorizados que podemos lograr en este nuevo siglo. ¿Cómo olvidar a quiénes fuimos cuando nos sentamos en la butaca de un cine que ya no está para ver a ese “Terminator” brillante, con un guion de precisión quirúrgica? ¿Cómo evitar comparar cada episodio, con cada momento del actor principal, con cada paso en nuestras propias vidas? Mutamos como espectadores y como personas. Schwarzenegger nos acompañó en el viaje y ahora nos sentimos como ese Terminator canoso que se proclama viejo pero no obsoleto aún.
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Reinan en “Terminator Génesis” los fantasmas. Los fantasmas de los personajes que han cambiado, que fueron unos y ahora son otros; los fantasmas de los personajes de otros capítulos, que reaparecen redivivos: el Terminator líquido; el Terminator joven. Y el fantasma de Linda Hamilton, la rubia de ojos verdes que definió como una maldición a las Sarah Connor de ahí adelante, para que no pudieran ser ni remotamente comparables. Y al fantasma de Michael Biehn, el primer Kyle Reese.
Es imposible aislar este “Terminator Génesis” de su historia, de todo lo que hay en el mito. La película, aislada del contexto, es más que decorosa. Hasta acierta en no depender de los efectos especiales (que los hay) sino de la acción más pura, del giro inesperado de los personajes. No tiene ni la novedad ni la economía de recursos de la primer “Terminator” pero alcanza para cerrar (¿cerrar?) con decoro la leyenda.
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Queda un cabo suelto en esta saga (que presumimos, se cerrará en el futuro): ¿quién envió al Terminator Guardián de Sarah a su infancia, cuando tenía 9 años y evitó el ataque de las máquinas venidas del futuro? ¿Qué alter ego de John Connor? ¿Desde que universo alterno? Un personaje que merece más desarrollo: O’Brien, el policía borrachín que se cruzó una noche con el primer Terminator, interpretado por J. K. Simmons. Daba para más, tal vez lo estén guardando para una continuación.
“Terminator Génesis” se sostiene por si sola. Y trepa un escalón por su linaje. Buen y emotivo resultado.
Mañana, las mejores frases.

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