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Robert-Jan Smits( Director general de Investigación de la CE ) en EL PAIS: "O España invierte en I+D o se estancará"

Por Fat

El holandés Robert-Jan Smits ha llegado a la gestión de la política de ciencia e innovación de la UE en una situación complicada, en plena crisis, pero está convencido de que lo inteligente para salir de ella es más ciencia, más investigación y más innovación. A sus 52 años, tiene una larga experiencia en política científica comunitaria y, desde hace seis meses, es el director general de Investigación e Innovación en la Comisión Europea, cargo que desempeñaba el español José Manuel Silva. En la UE es cada vez mayor la distancia entre países avanzados y menos avanzados en I+D (Alemania, por ejemplo, aumenta su inversión pública este año en un 7%), advierte Smits, quien la semana pasada participó en la jornada Grandes retos de la UE en investigación e innovación, organizada por el CSIC en Madrid. "España está en la encrucijada; tiene que elegir entre invertir para ir hacia una economía basada en el conocimiento o estancarse", añade.
Pregunta. La UE no ha cumplido su objetivo del 3% del PIB de gasto [público y privado] en I+D en 2010. ¿Es por la crisis o era demasiado optimista el plan?
Respuesta. Obviamente, no se ha logrado, estamos en el 2%. Pero, después de un gran debate en la Comisión Europea, hemos decidio mantener el objetivo: primero, porque abandonarlo sería abandonar el impulso a la investigación; segundo porque se daría un mensaje a Cristina Garmendia y al resto de los ministros de que vayan a su aire, sin un objetivo común; y tercero, porque el presidente Obama ha anunciado que asume el objetivo del 3% y EE UU realmente se está acercando.
P. ¿Y cómo reaccionan los Gobiernos europeos?
R. La semana pasada se reunieron Zapatero y Merkel con una agenda de innovación, y es muy importante porque significa que se ocupan del futuro, de cómo hacer que crezca la economía, cómo crear nuevo empleo. La respuesta es la innovación.
P. No es lo mismo investigación que innovación.
R. No... Tiene razón. Lo importante es que en esas reuniones al máximo nivel se trata del apoyo a la economía del conocimiento y de aunar fuerzas. Para afrontar los mayores retos sociales, como el envejecimiento de la población, la seguridad alimentaria, etcétera, es importante no tener 27 estrategias, una en cada país, sino integrarlas. También tenemos que mejorar la integración en innovación. Por ejemplo, Europa ha hecho la estandarización del GSM y ha sido esencial para el sector de telefonía móvil; el estándar de wifi lo ha fijado EE UU. ¿Quién va a determinar ahora el de los coches eléctricos? ¿Europa, EE UU o China? Si no es Europa supondrá un gran golpe para nuestra industria automovilística. También hay que crear un mercado europeo para las empresas de capital-riesgo, y tenemos que ocuparnos de las compras públicas, con inversiones del 17% del PIB. Si uno hace un nuevo edificio, puede decidir ir por lo barato u optar por una construcción avanzada de bajas emisiones, y esto es impulsar la innovación.
P. ¿Hay un nuevo horizonte temporal para alcanzar el 3%?
R. Por ahora no se ha fijando, pero esperamos que se incluya en la estrategia de Europa 2020. Además, no hay que contar solo lo que entra en el sistema -la inversión-, sino también lo que se genera, es decir, parámetros como el número de patentes, las empresas tecnológicas creadas... Todo está relacionado: hay países como Suecia, Dinamarca, Finlandia o Alemania, que invierten mucho -en torno al 3% de su PIB- en I+D y generan también mucho.
P. Cuando se dice que el clásico porcentaje del PIB no es tan importante para evaluar el esfuerzo en I+D suele ser porque el dato no es muy positivo.
R. Tenga en cuenta que, aunque la UE marque objetivos, es responsabilidad de cada Gobierno tomar las decisiones. Alemania, por ejemplo, ha hecho una gran reestructuración de su economía recortando el presupuesto en muchas partidas y, sin embargo, asigna este año a I+D 12.000 millones de euros, que es un 7,2% más que el año pasado y un 54% más que en 2005. Es la estrategia adecuada.
P. También el Gobierno británico mantiene estable la financiación de la ciencia y la garantiza para cuatro años.
R. Exacto. Y Francia está invirtiendo más dinero para investigación e innovación. Los Gobiernos que no tomen la decisión correcta lo pagarán después.
P. ¿En qué situación está España, con fuertes recortes el año pasado y algo incluso en 2011?
R. La situación española es muy complicada y reconozco el esfuerzo de Garmendia para mantener más o menos estable el presupuesto este año, después de los fuertes recortes de 2010. Pero espero que en el futuro se dedique más dinero para investigación e innovación. En la lista de los 27 países, por este parámetro, España está en el puesto 18, así que tiene que hacer más esfuerzo, aunque no sea fácil.
P. Con estas diferencias en políticas de I+D, ¿saldrá la UE de la crisis con países de primer rango y de segundo?
R. Esta es una gran preocupación de la Comisión, porque ya hay una distancia notable entre países realmente innovadores y otros que no lo son tanto, y esa distancia es cada vez mayor.
P. En EE UU no todos los Estados son punteros en I+D: destacan unos, y otros están en diferentes actividades económicas. ¿Será Europa igual?
R. Está pasando ya. Se sabe dónde están los centros científicos y tecnológicos punteros de Europa; creo que en el futuro habrá islas de excelencia y regiones no tan avanzadas. Tenemos que ser realistas, podemos ir a un cierto grado de especialización inteligente, porque no necesitamos, por ejemplo, un centro de nanotecnología en cada región. Pero si los países más retrasados no hacen un gran esfuerzo, la distancia aumentará.
P. ¿Y España?
R. España está en una encrucijada, un momento histórico en el que tiene que elegir si quiere convertirse en una economía basada en el conocimiento -entonces debe invertir drásticamente en I+D- o si continúa en su posición actual, estancándose.
P. ¿Por qué Europa es tan buena en ciencia y fracasa en la transferencia a la economía?
R. Hay varios factores. La cultura estadounidense es emprendedora y la europea no tanto: nuestros jóvenes prefieren ser funcionarios y allí nadie quiere trabajar para la Administración, sino ser empresario. En Europa hay muchas trabas burocráticas y regulaciones. Aquí no hay una relación fluida entre investigación y empresa, de manera que cuando un científico logra un resultado, lo publica, lo guarda en un cajón y empieza otro proyecto, mientras que en EE UU intenta comercializarlo. Hay iniciativas ahora para superar esto, por ejemplo un mercado europeo de patentes, que permita utilizar muchas ideas que están desaprovechadas.
**Publicado en "El Pais"

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