Revista Religión

Roy Lichtenstein en Valencia. La iglesia de los Santos Juanes

Por Lparmino @lparmino

Roy Lichtenstein en Valencia. La iglesia de los Santos Juanes

Interior de la iglesia de los Santos Juanes de Valencia
Fotografía: José Luis Filpo Cabana - Fuente


La mañana del 6 de julio de 2012, informaba el diario El País, técnicos de desactivación de explosivos del Cuerpo Nacional de Policía procedían a la retirada de un obús incrustado en el gran óculo que corona majestuoso la puerta de la fachada principal de la Real parroquia de los Santos Juanes de la ciudad de Valencia. Un policía municipal dio aviso a los bomberos al observar que había un objeto extraño en el rosetón cegado. Cuando el servicio de bomberos pudo examinar de cerca el objeto en cuestión, se procedió a avisar de forma inmediata a la Policía Nacional. La zona se acordonó y la iglesia, donde todavía se celebra culto, fue desalojada. La bomba podría mantener intacta su carga explosiva. En apenas media hora, los TEDAX retiraron el proyectil para proceder a su detonación controlada.


Roy Lichtenstein en Valencia. La iglesia de los Santos Juanes

Fachada principal de la iglesia de los Santos Juanes
Fotografía: Un valencià - Fuente

La iglesia de los Santos Juanes, junto al Mercado Central de Valencia y frente a la Lonja, es uno de los edificios más emblemáticos y representativos de la historia de la ciudad. La extracción de la bomba el pasado mes de julio de 2012 no hacía más que recordar los avatares biográficos del templo, sometido a los vaivenes de la convulsa historia española. El periódico Las Provincias (artículo del 7 de julio de 2012 firmado por J.A. Marrahí) recogía las declaraciones del párroco don Gaspar Navarro cuando recordaba el incendio que sufrió los Santos Juanes el 17 de julio de 1936, en el contexto de la contienda civil española, y el posterior bombardeo de la fachada principal.

Ese incendio fruto de esa peculiar damnatio memoriae en palabras de Sandra Lindo, tan propia del anticlericalismo español de principios del XX, pondría la puntilla a un edificio acostumbrado a los envites del tiempo y sus efectos perniciosos. El fuego ponía punto y aparte a una historia tortuosa, llena de luces y de sombras, que una actual restauración a cargo de técnicos de la Universidad Politécnica de Valencia pretende rescatar del olvido para mostrar toda la grandilocuencia del barroco valenciano más exultante y triunfante.
La iglesia de los Santos Juanes nace poco después de la conquista cristiana de la ciudad en 1238. Sobre una antigua mezquita se levantó una ermita con la sana intención de ocultar toda confesión anterior. Las primeras referencias sobre dicha edificación se remontan a 1240 hasta que a principios del siglo XIV un incendio obliga a la construcción de una nueva iglesia. Es entonces cuando se levanta el templo gótico, del que todavía se conservan trazas y algunos elementos residuales. Sin embargo, las llamas hacen acto de presencia de nuevo a finales del siglo XVI. Se inicia entonces la reestructuración de la iglesia adoptando su fisionomía actual de gusto barroco en un proceso que se prolongó hasta principios del siglo XVIII. Uno de los momentos culminantes en la historia de la parroquia se relacionaría con la llegada en 1697 de Antonio Palomino, pintor de cámara de Carlos II, responsable de la decoración pictórica de las bóvedas, trayendo consigo ese peculiar barroco pictórico italiano de gesticulantes formas, vivos colores y sentido triunfal y ostentoso que se iba a imponer en el gusto estético de principios del XVIII.

Roy Lichtenstein en Valencia. La iglesia de los Santos Juanes

Brushstroke, 1996, de Roy Lichtenstein
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid
Fotografía: malouette - Fuente

En los inicios de la Guerra Civil española, el 17 de julio de 1936, un certero proyectil fue el causante de un pavoroso incendio en el interior de los Santos Juanes. Las llamas afectaron de forma irremediable a las pinturas de Palomino, y las que no se perdieron para siempre resultaron brutalmente ennegrecidas por las cenizas y el humo. Una posterior restauración, llevada a cabo en los años sesenta, no hizo más que acrecentar el problema pasando a los manuales en materia restauradora como “lo que no debe hacerse nunca”. 
Sin embargo, ¿qué relación puede existir entre el templo barroco y RoyLichtenstein, icono del Pop Art norteamericano? En 1987, la Dirección General de Patrimonio de la Conselleria de Cultura valenciana “barajó” la nefasta posibilidad de incorporar al pintor norteamericano al proyecto de restauración de la iglesia. Quizás, la intelectualidad trasnochada y mal entendida tan propia de esos años entendió gracioso y hasta moderno incluir algo de Pop Art en las bóvedas de los Santos Juanes. Por suerte, el proyecto nunca se llevó a cabo y pasó a dormir el sueño de los justos. Sin embargo, en 2008 Rafa Marí recordaba la descabellada idea a la actual responsable del Instituto Valenciano de Conservación quien decidió responder con un “no veo un bote de tomate suyo (literal) en los Santos Juanes” (LasProvincias, edición digital, 20 de enero de 2008).
La cordura primó y el actual proyecto de restauración de la iglesia y sus pinturas se ha convertido en pionero, novedoso y ejemplar, tratando de recuperar, a través de una antigua fotografía en blanco y negro de principios de siglo, uno de los templos más bellos y emblemáticos, lleno de historia y curiosidades, de la ciudad de Valencia.
Luis Pérez Armiño

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