Revista Economía

Salvese quien pueda ii.

Publicado el 01 octubre 2014 por Torrens

Frau Merkel y sus chicos economistas de neurona atascada mantienen el tipo a pesar de que no se les puede ya calificar de minoría sino de bichos raros, zoquetes y rarísimos, que serían de partirse de risa si no fuese que por su rocosa tozudez están perjudicando muy seriamente a Europa y al mundo entero. 

Ya no pueden haber más evidencias, listas de economistas y empresarios de mucho prestigio que adviertan casi a gritos que lo que siempre he llamado las medidas estúpidas están destruyendo la economía europea en vez de darle solución, y que a menos que se modifiquen las políticas económicas estamos abocados a un largo periodo de estancamiento.

El asunto es tan sumamente incomprensible que solo encuentro una explicación a su profunda ceguera que les impide ver lo que tienen delante de sus narices y que si ven con toda claridad los miles de expertos que les rodean: la ideología.

Las décadas de régimen comunista en la Europa del este produjeron el embrión de un curioso y peculiar espécimen que se ha desarrollado rápidamente y con mucha potencia en los antiguos países comunistas, en especial en Alemania, Hungría y Polonia, y que tiene su ejemplar más característico y letal en Frau Angela Merkel. Se trata de personajes, la mayoría, tal como era el caso de Merkel, muy integrados y con cierto nivel en el régimen comunista, pero que cuando este desaparece se pasan al otro extremo y se convierten en furibundos liberales, enemigos a muerte de la más mínima intervención del Estado en la economía y dispuestos a hacer lo que haga falta para imponer el liberalismo salvaje. El hecho de que sea el liberalismo salvaje el que ha provocado una crisis económica igual o peor que la del 29, que provoque y aumente las desigualdades e incluso limite las libertades, les trae absolutamente sin cuidado.

Si Frau Merkel y amiguetes impusieron las medidas estúpidas es porque rebajan sustancialmente el peso específico del Estado en la economía, y ahora no quieren ni oír hablar de medidas de crecimiento que nos sacarían del estancamiento, porque es el Estado el que debería impulsar dichas medidas, y para ellos esto es pecado capital, y si mientras tanto el mundo se va a paseo les da igual, porque según su ideología, muy parecida a una religión, el gran milagro de la economía liberal que todo lo soluciona y a todos hace felices, solo vendrá después de un período muy largo de penurias, problemas y sacrificios.

Una característica de los fanáticos de la ideología liberal, y probablemente la razón por la que los ex comunistas se sienten tan cómodos en ella, es que es especialmente eficaz en engañar y manipular a las masas, al pueblo. Precisamente estos días se está produciendo un excelente ejemplo de esta manipulación cuando Frau Merkel, la U.E. y el FMI, raramente dejan pasar un día sin poner a la economía española como ejemplo de recuperación sobre la crisis, calificación sumamente engañosa mientras en España suframos una tasa de paro del 24%, y en cambio silencian el éxito del Reino Unido, entre los países que no sufrieron graves problemas, e Irlanda entre los que tuvieron que ser rescatados de una manera u otra, ambos con mucho mejores resultados que los españoles no solo en lo que al paro se refiere sino en cualquier otro indicador económico, pero los dos países no pueden nombrarse como ejemplo porque han vencido a la crisis incumpliendo e incluso contradiciendo las normas que pretendían aplicarles la U.E. en el caso del Reino Unido y la Catastroika en lo que a Irlanda se refiere, mientras España fue obediente, en especial en lo que se refiere a perjudicar a la ciudadanía.

Lo malo es que el ataque de los liberales furibundos no cesa y todavía quieren ir más allá en cuanto a libertades económicas absolutas y desregulación total. Recordad estas siglas ATCI, por Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones, (TTIP en inglés). Aparentemente se trata de un simple acuerdo de desarme arancelario entre la U.E. y USA, pero es mucho más que eso, entre otras cosas porque los aranceles son ya de nivel casi ridículo, máximo del 4%, y armar tanto ruido solo por los aranceles es bastante absurdo. De concluirse con éxito las negociaciones, cosa que se supone puede ocurrir en el 2016, en la forma en que están planteadas hoy día, supondrá la victoria final del liberalismo loco e irresponsable, un duro golpe a los derechos de los ciudadanos, tanto como consumidores como trabajadores, y será el inicio de la dictadura de las multinacionales, con novedades importantes que pondrán el poder económico  en sus manos, como la posibilidad de litigar contra el gobierno de cualquier país por imponer límites a cualquier inversor extranjero en su derecho de invertir en lo que quiera, donde quiera, cuanto quiera y en las condiciones que quiera. El claro objetivo del ejercicio es iniciar el proceso que privatizará totalmente todos los servicios públicos y entorpecerá o anulará la capacidad gubernamental para controlar aspectos sanitarios, medioambientales y sociales. Las negociaciones se llevan en secreto y no se informa de los acuerdos a los que se van llegando, con lo cual puede darse el caso que un buen día nos despertemos con nuestras vidas totalmente en manos de las grandes multinacionales.

En la web de la U.E. se da información sobre el ATCI en el link que tenéis a continuación, http://ec.europa.eu/trade/policy/in-focus/ttip/questions-and-answers/index_es.htm, pero es información aparente y con trampa. Si os fijáis en las preguntas peliagudas, referidas a sus consecuencias sobre derechos de los consumidores, medio ambiente, sanidad, etc., en todos los casos la respuesta se inicia con una negativa rotunda a que el ATCI vaya a tener consecuencias negativas, pero poco a poco va matizando y al final la cosa nunca queda clara, además confirma el que las negociaciones se llevan en secreto dando como excusa de partirse de risa que no puede darse información a la otra parte, y aunque repetidamente niega que vaya a perjudicarse la defensa del ciudadano, confirma y acepta el nuevo criterio de que no pueden ponerse límites al inversor.

El lobby de las grandes multinacionales ya intentó algo similar en 1998 con el  AMI (MIA en inglés), Acuerdo Multinacional de Inversiones de características muy parecidas pero que la presión popular, básicamente ONG’s de defensa del consumidor, consiguieron romper el secreto de las negociaciones y finalmente el Acuerdo fue abandonado. Pero ahora vuelven a la carga, y si esta vez también les falla lo volverán a intentar, hasta que el mundo esté formado por una clase de señores feudales, gestores y accionistas de grandes multinacionales, y la clase baja que serán todos los demás, servidores de la gleba, como en la edad media aunque con coche, TV en color y móvil.

 


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