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Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCXXXV

Publicado el 10 junio 2012 por Diezmartinez
Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCXXXV
Exit Through the Gift Shop, una Película de Banksy (Exit Through the Gift Shop, EU, 2010), de Banksy. Finalmente, en limitadísima corrida comercial, llega uno de los mejores filmes del año pasado, este encabronante documental sobre el arte callejero que se convierte, hacia la mitad, en una ácida sátira del mercado del arte contemporáneo. ¿Cuánto es verdad, cuánto es mentira? Este debate es secundario. Lo nos muestra este documental nominado al Oscar es que seguimos en el mismo camino que inició Duchamp cuando, hace casi un siglo, dijo que un mingitorio era una pieza de arte. ¿Y quién dice que no? Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado.
Colosio, el Asesinato (México, 2012), de Carlos Bolado. Debo ser uno de los pocos mexicanos que siempre creí que Colosio fue ultimado por un asesino solitario y que Salinas de Gortari no tuvo nada que ver en el asunto. Sea porque recuerdo los textos de gente tan respetable como Jesús Blancornelas -que siempre sostuvo que el Mario Aburto que él vio poco después del asesinato fue el mismo que volvió a ver en Almoloya- o por puro sentido común -¿por qué Salinas iba a matar a su hijo político?, ¿por qué se iba a dar un balazo en el pie cuando sabía que sólo le quedaba como heredero Ernesto Zedillo, que era una incógnita?-, nunca creí en esa teoría del complot aunque, claro, siempre soñé ver un gran thriller político que tratara de ese tema, por más que estuviera basado en meras especulaciones. Además, literaria y cinematográficamente, me encantan los complós. El cuarto largometraje de Bolado es y no es esa película que siempre soñé con ver. Sin duda, se trata de un sólido discurso anti-priísta -desde La Sombra del Caudillo (Bracho, 1960) no veíamos en pantalla grande tan bien retratada la podredumbre del sistema político mexicano- pero, como thriller político, nos queda a deber. Le falta el vigor de los thrillers liberales/paranoicos americanos y la desazonante opacidad del cine político italiano, sus más evidentes modelos. Con todo, a la película no le faltan buenos momentos y, para variar, Daniel Giménez Cacho está perfecto como el ñacañaquesco Córdova Montoya. Eso sí: es una película que hay que ver en el cine, rodeado de gente. De eso se trata. Mi crítica, en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado.

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