Revista Tecnología

Sea Hunter, el barco no tripulado más grande del mundo.

Publicado el 10 mayo 2016 por Juan Ricardo Castro Lurita @pepoflex

Aunque no es de conocimiento masivo ni fácil de digerir por ser políticamente incorrecto, se dice que el afán del hombre por hacer la guerra es fundamental para el avance de la tecnología y la evolución de las sociedades. Si tomamos eso como cierto, el Sea Hunter sería un ejemplo de ello, pues es uno de los tantos maravillosos frutos tecnológicos cosechados por el DARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa), que trabaja apasionadamente para el desarrollo de todo tipo de vehículos sofisticados para uso militar.

DARPA ha fabricado notables coches, naves y drones para la milicia, pero entre los distintos vehículos comprendidos en dichas categorías, es el Sea Hunter la novedad que más ha llamado la atención a pesar de que aún estar en pruebas en las áreas bajo autoridad del Pentágono. Se le viene conociendo con varios sobrenombres como barco robótico o dron marino. Sin embargo, para ser más precisos se trata de un navío no tripulado ( autónomo) cuyo desarrollo viene dándose desde el año 2010.

Mide cuarenta metros y está preparado para transportar más de 140 toneladas. Entre sus virtudes destaca la capacidad de rastrear submarinos silenciosos ante eventuales actos de espionaje o invasión, llegando incluso a ser capaz de derribarlos. Era obvio que tratándose de un barco militar sus toneladas de carga tenían que estar conformadas por armas, pero sus creadores aseguran que también servirá para transportar alimentos y al trabajo de la naútica comercial, porque sería insuficiente que los 120 millones de dólares invertidos en su construcción sean solo para destruir.

Su capacidad de navegación es de hasta 18 mil kilómetros sin reposo y a una velocidad máxima de 50 kilómetros. No es solo que los tripulantes sean innecesarios, sino que tampoco necesita controlarse de forma remota, ya que está programado para reconocer ubicaciones en los mapas y recibir misiones a ejecutar. Es tal su nivel de autonomía que hasta sus sistemas de comunicación y motores operan sin necesidad de supervisión en tiempo real. Esta naturaleza también es compartida por otros vehículos creados por la misma DARPA.

Para muchos un barco con tal potencia debe responder a un despilfarro paranoíco del gobierno estadounidense. Sin embargo, basta conocer avances tecnológicos paralelos en países considerados económica y políticamente rivales para entender el panorama. Por ejemplo Rusia en los últimos años ha incrementado sus innovaciones militares al punto de rivalizar en muchos aspectos con la milicia norteamericana; y China, la probable próxima primera potencia, viene desarrollando muy pequeños y silenciosos submarinos como los que el Sea Hunter podrá rastrear y destruir.

No obstante, esta maravilla de la tecnología que está algunos pasos por delante de nuestro tiempo tiene dificultades que superar en las pruebas que viene rindiendo. Resulta que el tráfico marino en aguas norteamericanas es denso, por lo que todavía deberá someterse a las rutas seguras convencionales. Por otro lado, los mejores ingenieros en software deben desarrollar infalibles sistemas de seguridad para tremenda maquina de guerra, porque sería calamitoso para el país que alguna inteligencia exterior consiga apoderarse de su funcionamiento, como ya se dice que ha ocurrido con algunos drones.


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