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Sector privado, sector público

Publicado el 07 mayo 2013 por José Luis Ferreira
Sector privado, sector público
De vez en cuando se oye la afirmación de que los 13 millones que trabajan en el sector privado mantienen al resto del país, incluidos los 3 millones del sector público, que viven de sus impuestos. ¿Qué hay de cierto en ello?
Muy poco. En un sentido es cierto, pero es un sentido poco interesante. Como los salarios de esos 3 millones los paga la cosa pública uno puede contestar que, efectivamente, vienen de los impuestos, y sería verdad. Digo que esto es poco interesante porque esta observación no dice nada acerca de los hechos económicos que hay detrás. Pero antes de abordar eso digamos que para unas cosas sí es interesante saber quién paga. Por ejemplo, si hay una bancarrota o suspensión de pagos por parte del Estado ya sabemos qué sueldos están en peligro, o, por otro ejemplo, hace falta darse cuenta de que hay que recaudar esos impuestos para pagar los salarios públicos.
Y ahora vamos a la cuestión. El sector público ofrece unos bienes o servicios que sufraga con impuestos (pongamos para simplificar que no hay empresas públicas que vendan bienes o servicios y de donde el sector público obtenga ingresos) que los ciudadanos pagan obligatoriamente. Esta es la diferencia que nos interesa ahora. Si esos bienes y servicios hubieran sido provistos tras un pago voluntario de los ciudadanos (que los estuvieran comprando como compran el pan) no habría ninguna diferencia con cualquier otro sector de la economía. Piénsese que un hospital ofrece un servicio tanto si es privado (y el ciudadano paga al usarlo) como público (y paga con impuestos). A nadie se le ocurre incidir en el hecho de que los panaderos viven gracias a que los demás les pagamos. Esto es obvio, como es obvio que se aplica a toda actividad económica. Es la consecuencia de la especialización de las sociedades mínimamente avanzadas. Todos nos vivimos de todos los demás. Hacer divisiones por sectores no lleva a decir nada sobre lo productivo que es ninguno de ellos. Ese es otro problema que debe ser examinado de otra manera.
Para finalizar podemos tener el escenario ficticio de un país en el que todo el mundo es funcionario menos una persona. El Estado paga a todos los funcionarios y todos reciben sus bienes y servicios del sector público, que les provee al precio que sea. Ocasionalmente alguien compra cosas de esa persona que se libra de ser funcionaria, persona que también puede acceder a las cosas de las que provee el Estado y que paga impuestos. Sería absurdo decir que es persona es la única productiva y que gracias a ella viven todos los demás. Es igualmente absurdo decirlo de cualquier Estado moderno.
P.D.: No, no hay contradicción entre el penúltimo párrafo, que supone que no hay empresas públicas  que tengan ingresos y el último, que sí las admite. ¿Por qué?
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------Hace tres años en el blog: Las señales de aviso
Y también: La empiria de la innovación.-----------------------------------------------------------------------------------------------------------

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