Revista Cultura y Ocio

Semanario "la armada"

Por Benito Sacaluga
Semanario armada
Cabecera del nº 1

Era un semanario de la guerra civil española (1936 -1939). Aparece con el subtítulo “Órgano de los Marinos de la República”, el 27 de febrero de 1937. Su director es el diputado socialista por Santander Bruno Alonso González (1887 -1977), una de las personalidades más destacadas de la izquierda cántabra, quien había sido nombrado por el ministro de Marina, Indalecio Prieto, el 29 de diciembre de 1936, Comisario General de la Flota Republicana, cuya principal base y puerto fue Cartagena, una de las ciudades que sufrirá más bombardeos por parte de la aviación sublevada, italiana y alemana. 

En su saludo -firmado por Alonso como El Comisario Político -, dirá que el periódico no representará “grupos, partidos ni banderías”, sino la “lucha antifascista”, como portavoz de la “unidad y disciplina” de la escuadra de guerra republicana. En la misma primera página de su primera entrega, el almirante jefe de la Flota en ese momento, Miguel Buiza Fernández -Palacios (1898 -1963), se referirá a Alonso como “el Comisario Director” del periódico. 

Sus entregas comenzaron siendo de cuatro páginas, compuestas a cinco columnas, usando dos tintas, y empleando la roja para la cabecera, dibujada por Samper, que en su primera entrega aparece sin el artículo sólo, Armada. También usa la tinta roja para los principales titulares de la primera y última páginas. Su consigna más destacada es: “Por la cultura y la libertad. Por la moral y la disciplina. Por el Gobierno legítimo. Por la República española. Por la lucha a muerte contra el fascismo”. 

Su redacción y administración estuvo al principio en el Hogar del Marino, establecido en el número 19 -21 de la cartagenera calle Mayor, que ese mismo día 27 de febrero de 1937 fue inaugurado. En septiembre de 1937, la redacción pasará a estar ubicada en la sede de la jefatura de la Base Naval, en el número 7 de la Muralla del Mar. Será una publicación ilustrada con fotografías, humor gráfico y algunos dibujos; y en sus primeras entregas indica que estaba estampada en la Imprenta Casa Garnero. También usará distinto papel de prensa para su impresión en algunos de sus números. Su “línea argumental e ideológica” fue la difusión de “las consignas del Comisariado Político, de unidad por encima de la lucha de partidos, así como de elevación de la moral de la Flota”, tal como señala Mínguez de las Heras en su trabajo sobre “La prensa cartagenera en la guerra civil (2000)”. Para Julián Sanz Hoya (2005), la actuación de Alonso estuvo “encaminada a elevar la moral de los marinos a través de una activa propaganda”, cuya principal consigna fue “conseguir la unidad de acción por encima de partidos y tendencias”. Agrega que, en esa actividad, chocó especialmente con cenetistas y comunistas. Gómez Vizcaíno (1996) ha analizado el restablecimiento y normalización de la disciplina -"como pilar básico de la organización militar" - en la labor de Alonso y del semanario, así como algunas de las fisuras que se suscitaron. 

En la primavera de 1938 modifica el subtítulo, sumando que es “Órgano del Comisariado de la Flota (que debe considerarse como editor) a “portavoz de los Marinos de la República”; y el 23 de julio de ese año (número 74), inicia una segunda época, dejando de usar la tinta roja. Desde el número 77, de 13 de agosto de 1938, aumenta a ocho páginas, siendo compuestas a cuatro columnas; y desde el 87, de 22 de octubre de ese año, a diez. Incluirá como “suplemento”, impreso por Garnero, el discurso del presidente de la República, Manuel Azaña, el 18 de julio de 1938, en Barcelona. Además de editoriales, artículos y alocuciones, tendrá algunas secciones, como una dedicada al propio Hogar del Marino; otra bajo el epígrafe Silueta, firmada por Arevir; y, a veces, otra de Deportes, firmada por Liniesmen. 

Semanario armada

Bruno Alonso, Comisario General de la Flota

También publica artículos de política internacional, especialmente europea, y, en su segunda época, reportajes sobre los buques de la Armada republicana, para los que usa el epígrafe “Visitas a nuestros barcos”. También crea la sección Vida de la Flota. Tendrá una Sección técnica, y serán asesores técnicos del periódico los jefes de la flota y de la base. Así mismo, escriben en sus páginas los comisarios políticos de los navíos, unidades y otros destacamentos militares. Así, Alejandro Rodríguez Seguí, comisario político del crucero Miguel de Cervantes, es el autor de un Cuaderno de bitácora. 

Reproduce textos publicados en “periódicos murales” de los buques. Publica un folletón bajo el título La expedición de los Dardanelos, firmado por M.M. Bajo sus textos aparecerán, entre otras, las firmas de Pedro Garfias (comisario delegado de guerra del Batallón Villafranca), Crescenciano Bilbao (comisario político de la BNP), Ramón García Herrera, José Herrera Peter, Rafael Díez Paz, Salvador Targa Sans, José Mondragón Rubio, S. Martínez Dasi, J. Gregori Martínez, N. Furió y Cabanes, J. Vidal Requena, Manuel de la Loma, Eduardo Zamacois, Luis Araquistáin, Salvador Martínez, Antonio Rivera, Antonio Romero, Antonio Manresa, Félix Guerrero, José Fucal, Salvador Ros, Eugenio Sierra, Juan Oyarzabal, Francisco Mosqueira, Gildo Santos, M. Palma, T. Vázquez o Granda. A veces sólo aparecen iniciales (M.M.C., A.R., R.C. o J.K.), y en otras, seudónimos (Spartaco, Juan Sintierra, Boni, Jota o X.X.). Antonio Segado Arenas publica un poema dedicado a Federico García Lorca. También aparecerá la firma de Luis G. de Ubieta, cuando es jefe de la Flota. Algún dibujo es firmado por Iván El número 92, correspondiente al 26 de noviembre de 1938, es el último en la colección (incompleta) de la Biblioteca Nacional de España. Existen otras colecciones, también incompletas, tanto en el Servicio Histórico Militar como en la Hemeroteca Municipal de Madrid. En esta se encuentra el número 105, del 25 de febrero de 1939. 

Se conoce también el recorte de una última alocución de Alonso, de cuatro de marzo, en el Archivo General de la Guerra Civil. Probablemente, no siguió publicándose más, pues Bruno Alonso, que también había sido, desde julio de 1937 a febrero de 1938, comisario de la Base Naval, zarpó al exilio con la Flota Republicana cuando esta abandonó Cartagena, el cinco de marzo de 1939, rumbo al norte de África, al tiempo que se producía el “golpe” del coronel Casado, siendo la base operativa de la escuadra de guerra republicana uno de los “últimos objetivos militares” a los que se refirió el general Francisco Franco en su último parte de guerra, el 1 de abril de 1939. 

El denominado Comisariado de la Base Naval también editó en Cartagena, cuando Bruno Alonso fue titular del mismo, el semanario Metralla, desde el 25 de octubre de 1937 al 31 de enero de 1938. 

Referencias bibliográficas, además de las citadas, son las obras memoriales que el propio Bruno Alonso publicó en México, reeditadas en España, con estudios preliminares; los trabajos de Pedro María Egea Bruno, Juan Martínez Leal, Manuel Martínez Pastor y Luis Romero, sobre la guerra civil en Cartagena; los trabajos sobre el exilio cántabro (Soldevilla Oria: 1998) y de los marinos republicanos (Fernández Díaz: 2009 y Bouzekri: 2012), y sobre la propia Flota republicana (Cervera Pery: 1978, Alpert: 2008 y Frank: 2009), entre otras. Desde 2002, existe en Santander la Fundación Bruno Alonso.

Fuente: Biblioteca Digital Hispánica



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