Revista Remedios

Signos vitales

Por Gabriel Giner @esaludcom

Se conocen como signos vitales a las distintas mediciones que se encargan de la evaluación de las funciones básicas del organismo. Son de gran utilidad a la hora de detectar determinados problemas de salud.

Es importante destacar que los signos vitales se pueden medir tanto en un centro médico como en el hogar, o incluso en cualquier momento y lugar durante una emergencia médica.

¿Cuáles son los signos vitales de una persona?

Los signos vitales principales son tres: la temperatura corporal, el pulso y el ritmo respiratorio. También la presión arterial, que si bien no es un signo vital como tal, sí se suele medir junto con los tres anteriores.

Temperatura corporal

Temperatura corporal

La temperatura corporal es uno de los signos vitales que con mayor frecuencia se evalúa tanto en adultos como en niños. Respondiendo a la pregunta de cuál es la temperatura normal del cuerpo humano, lo cierto es que no hay una respuesta exacta ya que depende de una gran selección de factores: tipo de alimentación, género, edad, hora del día… Por lo general, se considera una temperatura corporal normal a aquella que oscila entre los 36,5ºC y los 37,2ºC.

¿Cómo se mide la temperatura corporal?

Existen distintos métodos para medir la temperatura corporal. El mejor momento del día para hacerlo es entre las 6 y las 18 horas, en posición sentada y siempre de manera previa a la práctica de ejercicio físico.

  • En la boca: se utiliza habitualmente en niños; el termómetro se introduce en la boca para calcular cuál es la temperatura del cuerpo.
  • En el recto: aunque no es demasiado habitual, la temperatura corporal también puede medirse por vía rectal con un termómetro de vidrio o digital.
  • En la axila: es el método más frecuente de medición, sobre todo en personas adultas.
  • En la oreja: actualmente se pueden encontrar termómetros especiales capaces de medir en cuestión de segundos la temperatura a la que se encuentra el tímpano y, con ello, indicar la temperatura corporal.
  • En la piel: una de las vías de medición más cómodas para bebés y niños pequeños. Basta con situar el termómetro sobre la piel de la frente.

Temperatura corporal alta

Se considera que la temperatura corporal es elevada cuando supera los 38ºC; por lo general, se acompaña de otros síntomas tales como taquicardia, sudoración, dolor muscular, falta de apetito y mareos.

En relación a las causas que pueden elevar la temperatura corporal por encima de los valores normales, una de las que se da con mayor frecuencia es la infección. En este caso se trata de una reacción del sistema inmune, el cual trata de combatir una sustancia extraña que está atacando el organismo.

También el consumo de determinados medicamentos provoca fiebre, como los antibióticos, narcóticos o antihistamínicos. Y, por último, destacar lesiones y enfermedades de diversa consideración: golpe de calor, ataque cerebral, artritis, hipertiroidismo…

Temperatura corporal baja

Los expertos coinciden que la temperatura corporal es baja cuando es inferior a los 35ºC; es lo que se conoce como hipertermia. Se trata de una condición muy peligrosa, que incluso puede llegar a ser potencialmente mortal en determinados grupos de población.

Por lo general, la hipertermia se acompaña de determinados síntomas tale como temblores, palidez, dificultad para respirar, pulso débil e incluso falta de coordinación del sistema muscular y articular.

Una de las causas más evidentes es la exposición a un clima de frío extremo durante un largo periodo de tiempo sin la protección adecuada. También el consumo de drogas y de alcohol puede dar lugar a una temperatura corporal más baja de lo normal.

La diabetes es un trastorno caracterizado por la incapazidad del cuerpo para regular la cantidad de azúcar que está presente en la sangre, lo cual da lugar a la hipertermia.

Y, por último, diversas enfermedades que afectan a la circulación sanguínea también pueden provocar que la temperatura del cuerpo esté por debajo de los 35ºC.

Pulso

Pulso

El pulso es como se conoce a la medición de la frecuencia cardiaca, o lo que es lo mismo, el número de veces que el corazón late por minuto. El funcionamiento es el siguiente: cuando el corazón impulsa la sangre a través de las arterias, estas se expanden y se contraen. De este modo, cuando se mide el pulso, además de la frecuencia cardiaca también se evalúa el ritmo cardiaco y la fuerza del pulso.

En líneas generales, se considera que el pulso normal de una persona adulta oscila entre los 60 y los 100 latidos por minuto. No obstante, existen una gran selección de factores que pueden aumentar o disminuir la frecuencia cardiaca: el ejercicio físico, las emociones negativas o positivas, el género…

Así, durante el sueño el pulso puede caer hasta las 40 pulsaciones, mientras que con el ejercicio físico puede aumentar las 200 pulsaciones.

Tomar el pulso en la muñeca

  1. Para tomarse el pulso en la muñeca, en primer lugar se colocan los dedos índice y corazón en la parte interior de la muñeca, justo debajo del pulgar.
  2. Utilizando un cronómetro se cuentan las pulsaciones durante un lapso de 60 segundos.
  3. Es conveniente anotar el número de pulsaciones junto con la fecha y la hora. De este modo se puede llevar un seguimiento del pulso.

Tomar el pulso en el cuello

  1. Los latidos del corazón también pueden medirse en el cuello. Para ello se colocan los dedos índice y corazón en uno de los lados del cuello, en la zona en la que se unen el cuello y la mandíbula.
  2. A continuación se cuentan las pulsaciones durante 60 segundos.
  3. Y, por último, del mismo modo que realizando la medición en la muñeca, se anotan los resultados.

Ritmo respiratorio

El ritmo respiratorio, tal y como su propio nombre indica, es el número de respiraciones que una persona realiza durante un minuto. Por lo general, la medición se lleva a cabo cuando la persona está en reposo; consiste en contar la cantidad de repsiraciones realizadas en un minuto, tomando para ello en cuenta las veces que se eleva el pecho.

En líneas generales, el ritmo respiratorio de una persona adulta en reposo oscila entre las 12 y las 16 respiraciones.

Taquipnea e hiperventilación

Taquipnea es el término médico para referirse a aquella situación en la que el paciente presenta una respiración demasiado acelerada. En cuanto a la hiperventilación, es como se conoce a la respiración profunda y rápida por parte de un determinado paciente; por lo general se debe a una determinada enfermedad del aparato respiratoria, asi cómo a ansiedad.

Cuando la respiración es rápida y superficial las causas pueden ser muy amplias y diversas.

  • Asma: una de las enfermedades más conocidas del aparato respiratorio, que se caracteriza por una respiración complicada acompañada de otros síntomas: tos aguda, sensación de ahogo en el pecho y ruidos sibilantes.
  • Insuficiencia cardiaca: la insuficiencia cardiaca es un trastorno que se da cuando el corazón no es capaz de bombear la sangre que el organismo necesita.
  • Neumonía: la neumonía es una enfermedad respiratoria caracterizada por la inflamación de los pulmones. Se desarrolla por la infección de un virus o una bacteria. En relación a sus síntomas, los que se repiten con mayor frecuencia son fiebre alta, dolor intenso en el costado y tos.
  • Ansiedad: un ataque de ansiedad es otra de las posibles causas de la respiración rápida y superficial, el cual puede venir dado por diferentes razones y que se caracteriza por un miedo intenso que aparece de forma súbita.

Presión arterial

Presion arterial

Y, por último, la presión arterial; se define como tal a la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Cuando el corazón late bombea una determinada cantidad de sangre hacia las arterias, de modo que se produce una presión sanguínea más elevada durante la contracción del músculo cardíaco.

A la hora de medir la presión arterial se registran un total de dos números. Por un lado, la presión sistólica, el número más elevado; se trata de la presión ejercida en el interior de la arteria durante la contracción del sangre, cuando bombea sangre hacia todo el cuerpo. Y, por otro lado, la presión diastólica, el número más bajo; se denomina como tal a la presión dentro de la arteria cuando el corazón se encuentra en reposo. Ambos valores se miden en mm de Hg, milímetros de mercurio.

Una presión arterial normal en una persona adulta ronda entre los 120/80 mmHg.

¿Cómo medir la presión arterial?

Para que las cifras de la presión arterial no arrojen resultados alterados, hay una serie de medidas a tomar: la medición se realiza antes de las comidas, evitar el tabaco y el alcohol, es recomendable orinar antes de medir la presión y no hay que realizar ejercicio físico de manera previa.

  1. Para medir la presión arterial en casa en primer lugar hay que sentarse con la espalda bien apoyada en el respaldo y las piernas colocadas en paralelo.
  2. Se deja reposar el brazo sobre una mesa, de manera que quede a la altura del corazón, sin moverlo.
  3. Se coloca el tensiómetro, ubicando el manguito entre dos y tres centímetros por encima del codo.
  4. Se deja la palma de la mano hacia arriba, con el codo un poco flexionado.

Hipertensión

Hipertensión es como se conoce al trastorno caracteriza por una presión arterial alta; la sangre ejerce tal presión contra las paredes arteriales que en el medio y largo plazo puede dar lugar a diversos trastornos cardiacos.

Un alto porcentaje de pacientes con presión arterial alta no presentan ningún tipo de síntoma. Hay quienes presentan cefalea, dificultad para respirar o sangrado por la nariz; no obstante, muchas veces estos indicios se asocian a otras patologías.

Resulta interesante destacar que para la gran mayoría de personas adultas no existe ninguna causa concreta para la presión arterial alta. No obstante, existen algunos factores de riesgo: personas mayores de 65 años, antecedentes familiares, obesidad, estilo de vida sedentario, tabaco, alcohol…

Hipotensión

La hipotensión es un trastorno médico caracterizado por la baja presión arterial. Se da cuando el ritmo de los latidos del corazón es más lento de lo habitual. Se trata de un trastorno de carácter grave ya que implica que los órganos no reciben la cantidad de sangre que necesitan para su funcionamiento.

En cuanto a sus causas, una de las que se da con mayor frecuencia es la hemorragia aguda, tanto interna como externa. Del mismo modo, el consumo de drogas, alcohol o determinados medicamentos también pueden caudar hipotensión.

Y, en relación a los síntomas, los más habituales son: visión borrosa, vértigo, mareos, somnolencia, debilidad…

Uno de los métodos más sencillos para evitar la hipotensión en la medida de lo posible es la correcta hidratación. También es aconsejable evitar permanecer de pie en la misma posición durante largos peridos de tiempo, así como incorporarse de manera brusca cuando se está sentado o acostado.


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