Revista Religión

Sinodalidad y hermandad en santo toribio

Por Joseantoniobenito
SINODALIDAD Y HERMANDAD EN SANTO TORIBIO SINODALIDAD Y HERMANDAD EN SANTO TORIBIO

José Antonio Benito, 23 de enero del 2022

(En la ceremonia de incorporación como hermano honorario en el IV aniversario de la Hermandad)

https://www.facebook.com/SanLorenzoParroquiadelRimac/videos/293400015993950

" En todo caso, desde el punto a donde hemos llegado, avancemos unidos" Así nos anima san Pablo en su carta a los Filipenses 3, 16. Un nuevo Pentecostés de la Iglesia de América, justo en el inicio del Adviento del nuevo año litúrgico, a punto de concluir el año de San José, en pleno año de la familia y el del Bicentenario del Perú. Un momento estelar para orar, reflexionar y compartir. La sinodalidad no es una operación de márketing, es ahondar en la esencia del propio ser de la Iglesia (cuerpo de Cristo, pueblo de Dios, comunión y misión) en el aquí y ahora, con el calor de Aparecida y el desborde gozoso de una Iglesia en salida que se compromete desde el corazón maternal de Santa María de Guadalupe.

En concreto:

Con gran gratitud y alegría reafirmamos en esta Asamblea Eclesial que el camino para vivir la conversión pastoral discernida en Aparecida, es el de la sinodalidad. La Iglesia es sinodal en sí misma, la sinodalidad pertenece a su esencia; por tanto, no es una moda pasajera o un lema vacío. Con la sinodalidad estamos aprendiendo a caminar juntos como Iglesia Pueblo de Dios involucrando a todos sin exclusión, en la tarea de comunicar a todos la alegría del Evangelio, como discípulos misioneros en salida.

Y es mi mensaje para la Hermandad de santo Toribio- Vivan la sinodalidad, caminen siempre juntos, como hermanos.

Ese fue el testamento de Jesús: el mandamiento nuevo, el del amor, que todos sean uno para que el mundo crea.

Toribio lo vivió de diferentes modos y en las diferentes etapas de su vida.

Santo Toribio no sólo tuno un grupo sino varios. Y no sólo en el tiempo en que vivió sino que su memoria atraviesa más de 4 siglos, incrementándose en la cantidad y en la calidad de los que conforman su Grupo. Dos botones de muestra. Allá por el 5 de agosto de 1631, el secretario del Cabildo Catedralicio de Lima, Diego Morales, dirá que "se aficionó de él, de manera que, siendo muchacho, deseó entrar a servir esta iglesia de monaguillo para tener ocasión de verle cada día y tener entrada con él [...] y a todos los pobres e indios que encontraba los abrazaba y acariciaba". Otro de los 100 informantes, Bernardo Díez de Alcocer, que le acompañó en las visitas generales como notario y que fue fiscal general del Arzobispado de Lima desde 1596, declaró que "mientras el mundo durare le parece a este testigo que durare esta memoria y [...] que ha quedado muy corto en esta declaración por lo mucho más que había que decir de la santidad y vida inculpable del dicho santo Arzobispo".

Es el grupo natural en el que, como toda persona, él vivió. Fueron los padres de Toribio, don Luis Mogrovejo, Regidor perpetuo de la Villa de Mayorga (Valladolid-ESPAÑA) desde 1550 a 1568 y doña Ana de Robledo y Morán. Tuvieron 5 hijos: Luis, el mayor y el del mayorazgo, Lupercio, Toribio -nacido el 16 de noviembre de 1538-, Grimanesa y María Coco, religiosa dominica en el convento "San Pedro Mártir" de Mayorga. En este grupo familiar hay que ponderar la estrecha amistad con sus hermanas, la dominica de Mayorga, y Grimanesa que le acompañó junto a su ido y primo, Francisco de Quiñones; todas las sobrinas habidas del matrimonio tendrán un particular afecto por tío tan querido y santo. Tal relación cordial se ha mantenido entre todos sus sucesores que llega hasta la actualidad en un familiar en Cannalonga-Salerno (Italia) y los dueños del castillo Mogrovejo en Potes (Santander).

En Mayorga pasa los trece primeros años donde estudia sus primeras letras con los Franciscanos. De esta tierra saldrán hacia las Indias en compañía del Santo, Antonio Lebrato, Juan de Villacé, Bernardino Castellanos.

Además de los familiares carnales, el santo consideró como familiares a sus fieles escuderos como Sancho Dávila y los sacerdotes su provisor Antonio Valcázar y todo el equipo pastoral que le acompaña.

2. COLEGIALES QUE CONVIVIERON CON EL SANTO

a. Infancia en Mayorga. Los compañeros de juego, de colegio, de calle.

b. Valladolid, en sus estudios de secundaria y en la Facultad de Derecho

c. Salamanca: COLEGIO San Salvador de Oviedo; es la etapa que mejor conocemos y de la que podemos dar una lista completa de sus compañeros, hombres selectos del mundo cultural español. De acuerdo con el índice de las recepciones de los colegiales del Colegio Mayor de San Salvador de Oviedo de la Universidad de Salamanca, e n el arco cronológico cado por su estancia -febrero de 1571 a 1575- nos encontramos los siguientes:

1. Simón González, de León, canónigo de León y Salamanca.

2. Diego de Monreal, de Zaragoza, de la misma promoción, visitador del obispado de Segovia, canónigo en Zaragoza y obispo de Jaca y Huesca.

3. Lope Rodríguez, sevillano, visitador del obispado de Salamanca, Encargado de Artes, prebendado en Segovia.

4. Alonso de Vargas Peña, de Covarrubias (Burgos); colega también de los dos anteriores, fue prebendado de Sagrada Escritura en Coria.

5. Juan de Pineda, obtuvo la beca y entró en el Colegio en la misma promoción de santo Toribio, el 3 de febrero de 1571. Natural de Piedrahita (Ávila), ingresó en la Compañía de Jesús en 1576.

6. Francisco de Contreras, natural de Segovia, de la misma promoción, en 1576 fue oidor de Navarra y años más tarde de Granada. Será miembro del Consejo de Órdenes, Castilla y Hacienda, alcanzando la suprema categoría de Presidente del Consejo de Castilla. Será uno de los principales gestores ante la Corte para informar favorablemente de Toribio. Prueba de la amistad nos la ofrece la peregrinación que efectuaron juntos hasta Compostela.

7. Diego de Zapata de Arellano, Préxamo (Calahorra), ingresó el 9-II-1574 y permanece hasta 1576. Fue prebendado de Coria, visitador del Colegio y Universidad de Oñate, de Canarias, encomendándole tareas eclesiales en Valladolid.

8. Pedro de Subiza, Lecan (Navarra), ingresó en la misma fecha y fue miembro del Supremo Consejo de Navarra.

9. García Cervantes de Gaeta, Trujillo (Extremadura), de la misma promoción, asesor del Conde de Monterrey en virtud de ser el mejor expediente de todo el Colegio, fue oidor de Granada.

10. Pedro López de Alday, Vitoria (Calahorra), oidor de Granada y Canarias; regente de Sevilla, Consejo de Hacienda y Diputado por Álava.

11. Francisco Ximénez, de Bienvenida (Orden de Santiago), ingresa también en febrero de 1574, permaneciendo hasta 1576. Fue nombrado prebendado doctoral de Segovia.

Años más tarde obtendrá beca para una plaza en el Colegio, el sobrino del Arzobispo Pedro de Villagómez, de 3 de agosto de 1586 a 1591.

En este Colegio estudia Derecho Canónico ("in utroque"=el otro derecho) y Teología. Tras las bromas típicas de este difícil mundillo universitario, Toribio se ganará el respeto de sus compañeros llevando una vida limpia y espiritual. Los testimonios de estos tres años lo describen como "hombre de muy buena condición, buen entendimiento y mues estudioso". Uno de los colegiales en quien más impresión causó fue Diego de Zúñiga que al ser Oidor de la Audiencia de Granada le propondrá como inquisidor y más tarde, como Presidente del Consejo de Castilla, interviene ante el Rey para nominarle como arzobispo de Lima. Huella indeleble dejará en el santo los años vividos aquí; lo demuestra el hecho de fundar una misa a perpetuidad desde Lima "en tiempo que puedan hallarse todos los colegiales presentes...Hame movido a hacer esto la afición grande que tengo a esa santa casa, como es justo que así se haga y todos tengamos el reconocimiento que es razón como hijos de ella. A vuestras mercedes suplico se me encomiende a Dios en esta santa casa, para que me tenga de su mano y acierte en todo a servirle con ardentísimo amor. Yo hago lo mismo, aunque indigno, muy de ordinario, por esta santa casa, colegiales y hermanos de ella". Salamanca correspondió de forma sobresaliente a esta "afición". Para festejar su canonización organizó un octavario solemne acompañado de cohetes artificiales en 1727 y hasta dos corridas de toros en la Plaza Mayor. El cronista Guerrero dirá: "Con ser Salamanca la que dispone las más magníficas fiestas de España, preparó el Colegio de Oviedo una nunca vista...Parecía la plaza una encendida Roma".

3. ACTIVIDAD PASTORAL

Entre las personas que formarán parte de su grupo, figuran obispos y sacerdotes prominentes que intervienen en los concilios. Veamos, como ejemplo, los del Tercer Concilio Limense. Los prelados son fray Antonio de San Miguel OFM (La Imperial de Chile), don Sebastián de Lartaún (Cuzco), fray Diego de Medellín OFM (Santiago de Chile), fray Francisco de Vitoria OP (Tucumán), don Alonso Granero de Ávalos (La Plata), fray Alonso Guerra OP (Asunción o Río de la Plata), recientemente consagrado en Lima, y fray Pedro de la Peña (Quito), que se incorporó en octubre. El de Popayán, fray Agustín de la Coruña, estaba detenido en Quito. La diócesis de Panamá estaba vacante, al igual que la de Nicaragua, pero ésta envió a su representante fray Pedro Ortiz OFM. Asistieron asimismo 9 procuradores de los cabildos eclesiásticos, entre ellos el Dr. Juan de Balboa por el de Los Reyes. Entre los 8 provinciales y superiores regulares figuraban fray Jerónimo de Villacarrillo, OFM, y fray Nicolás de Ovalle (Mercedario). Entre los 5 teólogos seleccionados cabe mencionar al agustino fray Luis López y el jesuita José de Acosta. Igualmente entraron tres letrados juristas, uno de los cuales fue fray Pedro Gutiérrez Flores y 5 oficiales como el Dr. Antonio de Balcázar, provisor y vicario general de Los Reyes, secretario del concilio, junto con el arcediano de Paraguay Barco de Centenera; como fiscal estuvo el Dr. Juan de la Roca.

Otra faceta fundamental será su constante relación con los sacerdotes, seminaristas y religiosos. En carta de 30 de abril de 1602 podrá escribir a Felipe III el auténtico "boom" de vocaciones: "Hay tantos hijos de esta tierra, legítimos descendientes de los conquistadores, que no aspiran a nada más que a ser misioneros de doctrina". Tuvo tiempo además de restaurar la catedral y de organizar definitivamente el Cabildo Eclesiástico. Apoyó la creación de las parroquias del Cercado de San Lázaro y San celo. Fundó también un hospital para sacerdotes a través de la cofradía de san Pedro. Favoreció la creación de la ermita de Nuestra Señora de Copacabana para los indios del Cercado de Lima, siendo testigo el 28 de diciembre de 1591 junto con su provisor Antonio Balcázar, sacerdotes y fieles, de ver sudar milagrosamente a la imagen. En 1605 se fundaba el monasterio de Santa Clara con el apoyo del arzobispo, tanto que en su testamento dispuso que su corazón le fuese donado a las monjas clarisas.

Dentro de su actividad pastoral, descuellan sus visitas, en las que conviven con los párrocos doctrineros, se hace acompañar de sacerdotes y laicos comprometidos, que hicieron de estos viajes jornadas de familiar amistad. Algo se deja traslucir en su carta dirigida al Rey Felipe II, desde Trujillo, el 10 de marzo de 1594:"...sin atender a más que al servicio de Nuestro Señor [...]visitando mis ovejas y confirmando y ejerciendo el oficio Pontifical por caminos muy trabajosos y fragosos, con fríos y calores, y ríos y aguas, no perdonando ningún trabajo, habiendo andado más de tres mil leguas y confirmado quinientas mil ánimas, y distribuyendo mi renta a pobres con ánimo de hacer lo mismo si mucha más tuviera, aborreciendo el atesorar hacienda...".

De hecho, en los procesos de beatificación, de 1631 y 1659, los testigos declaran invariablemente con sumo gozo el haber tenido la suerte de hablar con su Arzobispo, quien les confirió el sacramento de la confirmación.

4. BEATIFICACIÓN.

El sucesor en la silla arzobispal, colegial también de San Salvador de Oviedo en Salamanca, natural de Castroverde de Campos (Zamora) y sobrino del santo, Pedro Villagómez, tuvo la suerte de tramitar la beatificación, para la que escribió una "Vida de Santo Toribio" en verso heroico.

En el proceso de beatificación se interrogan cientos de testigos que conocieron y trataron personalmente al santo. Otros informantes le conocieron a través los informes de familiares y amigos. Todos ellos se consideran con una amistad particular hacia el Santo.

Dentro del Grupo del santo podemos incluir toda Lima. Así, en 1679, el Papa Inocencio XI lo beatifica el 28 de junio aunque la solemnidad se celebra el dos de julio. En cuanto las campanas voltearon para comunicar la noticia Lima se convirtió en una fiesta. Por coincidir con la Semana Santa -miércoles santo- hubo que postergarlo para 10 días después. De este modo el sábado 27 amaneció con las calles tapizadas de flores y el retumbar de campanas, clamor de clarines, trompetas u chirimías. Todos los tribunales, cuerpos colegiados, cabildos, órdenes religiosas, pueblo en general, presididos por el arzobispo virrey Melchor de Liñán y Cisneros y la Real Audiencia, se dieron cita para el magno acontecimiento. Comenzó con el "Te Deum Laudamus" al que siguió la misa solemne cantada por el deán del cabildo D. Juan Santoyo de Palma. En el mes de noviembre se celebró el solemne octavario en el que la Catedral lució sus mejores galas. La estatua del nuevo beato fue colocada en la capilla mayor sobre hermosas andas de plata y la bula de beatificación se puso en el altar mayor sobre un cojín de raso carmesí y encajes. El primer día cantó la misa el arzobispo virrey y predicó el canónigo teologal D. Pedro de Córdoba y Arbieto. En la noche se celebró con fuegos y música en la plaza mayor. El último día, tes 19, se responsabilizó del festejo el Cabildo, la Justicia y el Regimiento de la ciudad, predicando el Licenciado Antonio Garcés de Cartagena. No faltaron los fuegos y culminó todo con la procesión del nuevo beato. Abría la misma y portaba el guión Toribio Calderón de Loaisa y Quiñones, sobrino del arzobispo junto a sus familiares. A continuación, el cabildo secular con la Real Audiencia, el arzobispo virrey, las órdenes religiosas, los cabildos, las cofradías. La comitiva discurrió por las plazas y calles circundantes deteniéndose en numerosos altares levantados por las instituciones religiosas.

Esto mismo sucedió con Mayorga, Salamanca y Zaña (Trujillo). Pronto, además, se concedió el Oficio y Misa propios del Beato a la ciudad y diócesis de Lima, a la ciudad de Mayorga y al colegio mayor de San Salvador de Oviedo, en Salamanca. Pensamos por el sermón encontrado para Guamanga, la actual Ayacucho, que la fiesta fue celebrada por todo el territorio peruano.

La fama del Santo fue cosechando nuevos amigos, particularmente por las biografías que se escriben sobre su figura y por los milagros obrados por su intercesión. Tanto los beneficiados como sus familiares y amigos constituyen otro buen número entre los círculos de amigos del santo.

5. CANONIZACIÓN

El 10 de diciembre de 1726 es canonizado por Benedicto XIII, en compañía -entre otros- de san Francisco Solano, san Luis Gonzaga y san Juan de la Cruz. Se publicaron dos vidas del santo, una escrita por el oratoriano Giacomo Laderechi y una segunda edición que dispuso el obispo de Isauria, de la escrita por Anastasio Nicoselli. La Bula de Canonización se recibió en Lima en la primavera de 1727 con una solemne procesión presidida por el arzobispo Diego Morcillo yendo todos los asistentes en mulas muy bien enjaezadas. El mes de mayo se celebró un solemne octavario en la catedral que terminó el domingo 22 con la solemne procesión en que fue conducida la imagen del santo con más aparato y concurso de fieles si cabe que con motivo de la beatificación.

En Salamanca se organizó un octavario solemne acompañado de cohetes artificiales en 1727 y hasta dos corridas de toros en la Plaza Mayor. El 21 de julio de 1727 -fue canonizado en diciembre de 1726- Salamanca organizó el más espléndido espectáculo académico de carácter religioso. Todos los colegios mayores, la Universidad, el clero secular, las órdenes religiosas se unieron para aclamar al santo en la iglesia de la Purísima. Durante dos horas y media cuatro pirotécnicos ayudados de espontáneos estuvieron disparando cohetes. Se trasladó la imagen del santo colegial desde su capilla del Colegio Mayor de Oviedo hasta las Madres Agustinas frente al Palacio Monterrey. Fue una profesión solemne en la que todas las fuerzas vivas de la ciudad tomaron parte. La estatua de santo Toribio, en hábito de colegial con la beca morada de terciopelo fue precedida por las de san Juan de Sahagún y santo Tomás de Villanueva.

La primera se formó por la colonia castellano-leonesa de altos funcionarios de la Corona y dignatarios de la Iglesia, en Madrid, en la iglesia de los PP. Trinitarios. El origen de la misma se nos narra en el prólogo de la obra: "Constituciones de la Congregación nacional de naturales de los Reinos de Castilla y León erigida en esta Corte y dedicada a Santo Toribio Alfonso Mogrovejo...". "No satisfechos los piadosos afectos de muchos naturales de los reinos de Castilla y León hasta perpetuar su culto, determinaron en el año de 1727, unirse en fraternidad y congregación nacional en esta corte, con el título de Santo Toribio Alfonso Mogrovejo eligiéndole [...]su tutelar y patrono" El objetivo perseguido es venerarle para que "se siguiese el aumento de las virtudes en todos sus alumnos imitándole, especialmente en el ejercicio de la caridad, animados por el ejemplo de la devoción de los naturales de Lima que se unieron antes en Asociación aprobada por el Consejo de Castilla el 9 de enero de 1730. El rey Felipe V, el 29 de abril de 1732, condescendió en aceptar su patronazgo para la nueva congregación, hasta que, en 1750, el nuevo rey Fernando VI se sirvió constituirse como "Hermano Mayor, perpetuamente e igualmente todos los reyes", y la aprueba por Real Decreto de 1º de octubre de 1750. Juan Nieto y Zúñiga, doctor, colegial y rector del Colegio Mayor San Salvador de Oviedo, catedrático de Filosofía, canónigo de Palencia y de Toledo, pronunció la Oración panegírica con una breve descripción de la fiesta que celebró...a Santo Toribio...Mogrovejo...su Real Congregación nacional el día de la fiesta 27 de abril de 1730. En el texto de aprobación de la publicación del mismo, Fr. Juan de San Antonio se detiene a analizar un aspecto que quiero destacar: por qué esta congregación elige a santo Toribio como patrono de los naturales de los reinos de Castilla y de León. El escritor sagrado se retrotrae al consejo del Libro de Job según el cual había que escoger un santo por patrón para convertirse a él y en su intercesión hallase patrocinio y defensa constantes. Cita a Domingo de Guzmán por su excelsitud doctrinal, Teresa de Jesús la mística, un mártir como san Marcelo o san Juan de Prado, además de Juan de la Cruz y Juan de Sahagún. Y concluye: "Mas con altísima providencia de Dios se robó las atenciones todas, quien, por voto universal de los naturales de los reinos de Castilla y León, fue el escogido para único titular y patrón de su nueva congregación erigida en la Corte de nuestros católicos Reyes" El fin como el de todas las cofradías e instituciones católicas era el amor a Dios por encima de todo, para lo que estipulaban como medios: el amor a la Virgen María, el culto a santo Toribio y la unión de los congregantes. Entre los ejercicios o actividades las hay netamente espirituales como la oración y la asistencia a la Misa con motivo de la fiesta, el voto o juramento en defensa de la Inmaculada Concepción de María; otro segundo bloque se dirige a la vida corporativa social: "entre sí y con los del territorio y bienhechores mucha caridad; atendiendo a cada uno conforme a su calidad y necesidad, socorriéndoles, consolándoles y dirigiéndoles con gran piedad y amor, principalmente a los enfermos, presos y párvulos". Como medida práctica se prevé la creación de una Casa de huérfanos para los hijos de los congregantes. En cuanto a los componentes se especifica que sean nacidos o lo hayan sido padres o abuelos en Castilla y León que gozaren por derecho de sangre estados, mayorazgos, vínculos o patronatos, los limeños o del archidiócesis de Lima, Trujillo y Guamanga. Se fija como cuota de ingreso 66 reales y cada mes 4 reales; se exceptúan los pobres y los religiosos. Importancia capital se dará a la fiesta del 27 de abril a la que deben asistir obligatoriamente todos los congregantes a la Misa en la que comulgarán. Se escoge como iglesia Nuestra Señora de Porta Coeli, de Clérigos Menores. Celebraba sus solemnidades anuales con una misa solemne y sermón de campanillas e imprimió un libro litúrgico para sus cultos a raíz de la canonización. Conocemos también la en la que el secretario primero D. Vicente Barba, nos da cuenta de 214 miembros de la misma congregación, el 31 de enero de 1832. Figura como congreganta más antigua desde 1772 la Duquesa de Osuna y Condesa de Benavente y Mayorga, le siguen el obispo de Almería Antonio Pérez Minayo de 1776, Clemente Cavia y Díez de 1778. La Junta Particular y de Gobierno está encabezada por el rey como hermano mayor, un vice hermano mayor, 2 consiliarios antiguos, dos modernos, un padre espiritual, 2 secretarios, 1 contadores, 1 tesorero, 4 celadores, 4 celadores pupilos, 2 asesores, 2 enfermeros eclesiásticos y 3 seculares, 1 capiller, 4 comisarios de fiestas, 3 maestros de ceremonias, 2 procuradores, 2 agentes. Lista de los señores individuos de Nuestra Real Congregación de naturales de los Reinos de Castilla y León, erigida a su titular Toribio Alfonso Mogrovejo

Por su parte, la Congregación de Santo Toribio nace en Mayorga. En 1728, a los dos años de la canonización, el Ayuntamiento de Mayorga formuló el voto de la villa de atender a todos los menesteres de la fiesta. Así lo reconocen las Ordenanzas Municipales de 1742: "Asiste dicho Ayuntamiento a la función que se celebra en la iglesia de nuestro Santo Toribio el día 27 de abril, y el día antes, a vísperas, y dicho día misa y sermón, y por la tarde procesión con asistencia de todo el Clero y cruces de las parroquias. Encarga la villa el sermón y paga todos los gastos de la función. Es voto de clero y villa, que dio principio el año de 1728, sobre que hay escritura que se aprobó por el ilustrísimo Sr. Obispo de este obispado". En 1733 se fundó la Congregación de 24 caballeros, y el jueves 16 de mayo de 1737 se bendecía e inauguraba solemnemente la ermita. La nueva reliquia consistió en un peroné montado verticalmente dentro de un relicario piramidal de cristal sobre monturas de plata, que desde entonces sale en procesión, en un ostensorio monumental sobre andas, junto a la estatua del santo. Desde entonces, todos los 27 de septiembre, aniversario de la Reliquia, sale en procesión. Asimismo, se saca una asta, a modo de estandarte, el vítor, que la villa dedica a su mejor héroe. La Congregación de Caballeros tomó a su cargo la fiesta. El Ayuntamiento y Clero tomaron la del 27de abril. En este día se prohibió toda clase de trabajos serviles, como en los días de precepto. En el Archivo Parroquial de Mayorga se guardan 3 libros de actas de la Congregación el primero, que abarca los años 1733-1912; el segundo, de 1913 a 1952; y el 3º y último, de1953 al presente. En ellos se informa de todas las fiestas de la "función de la reliquia", popularmente denominada "fiesta del vítor".

, nace al calor del impulso del P. Óscar Aquino, el popular fundador del entrañable coro de los toribianitos y director del colegio externado "Santo Toribio". Con la presencia del P. Luis Ayala, vicario de la caridad en representación del Sr. Arzobispo, y numerosos ex-alumnos, muchos de ellos convertidos en cofrades y hermanos, se celebró en el 2018 la primera Misa en honor al Santo, seguida de una fervorosa procesión. Salvo la Congregación de seglares de Santo Toribio en su patria natal, y la tenida en Madrid para los "naturales de Castilla en León" que también le eligieron por patrono, es la primera de la historia y del mundo, que sepamos. Un sueño, por tanto tiempo acariciado, se hace realidad. Que el ejemplo de santidad sencilla, solidaria, inculturada, cunda especialmente entre los fieles

Comenzamos por ofrecer el testimonio de compañeros de Toribio, biógrafos e instituciones a lo largo de más de 400 años. Cada uno de ellos nos aporta un matiz, un aspecto de la personalidad de nuestro protagonista; muchos de ellos corresponden con el título dado a sus obras escritas.

2006 Benedicto XVI su abnegada entrega a la edificación y consolidación de las comunidades eclesiales de su época...El profundo espíritu misionero de santo Toribio se pone de manifiesto en algunos detalles significativos, como su esfuerzo por aprender diversas lenguas, con el fin de predicar personalmente a todos los que estaban encomendados a sus cuidados pastorales. Pero era también una muestra del respeto por la dignidad de toda persona humana, cualquiera que fuere su condición, en la que trataba de suscitar siempre la dicha de sentirse verdadero hijo de Dios".

Su gran figura no solamentre hay que equipararla con algunso santos contemporáneos suyos, como Carlos Borromeo o Juan de Ribera, creo que algunas de las figuras a lasl que él más nos recuerda son aquellas del tipo de San Ambrosio (no solamente por la modalidad inesperada y sorprendente de su elección), aquellas que han construido la çEuropa cristiana wen momento sde convulsión, como San Benito, San Isidoro de Sevilla, los Santos Hermanos Cirilo y Metodio, o las grands figuras misioneras de su época, como san Francisco Javier o Don Vasco de Quirora en México y otras muchas a las lque llamamos Padres en la fe de nuestra edad moderna".

2018: Papa Francisco : En su visita al Perú, destaca especialmente su pasión misionera, de empedernido itinerante, "nuevo Moisés" que supo cruzar orillas geográficas y existenciales, roturando una tierra en la que germinan santos y, por ello, la denominará "Tierra ensantada".

2020 "El anuncio indispensable en la Amazonia es el que nos ayuda a reconocemos a Cristo en ellos y porque descubrimos la inmensa dignidad que les otorga el Padre Dios que los ama infinitamente. Así, el kerygma y el amor fraterno conforman la gran síntesis de todo el contenido del Evangelio que no puede dejar de ser propuesta en la Amazonia. Es lo que vivieron grandes evangelizadores de América Latina como santo Toribio de Mogrovejo o san José de Anchieta. (Papa Francisco Querida Amazonía nn.62-65)

Saludo cordialmente al Sr. Arzobispo de Lima, Monseñor Carlos Castillo, y a la diócesis entera, y también quiero saludar al párroco de Mayorga y a la diócesis de Valladolid. Hoy nos une en la distancia de un océano una figura realmente formidable Santo Toribio de Mogrovejo nacido en Mayorga que murió en Zaña y yo tengo que reconocer que es una de las figuras que me resulta más admirable y a la que me encomiendo con frecuencia; de hecho, aquí tenemos una representación de Santo Toribio de Mogrovejo y tuve también la suerte de visitar su sepulcro dos veces en la catedral de Lima. Es realmente para mí una figura señera, un espejo espléndido de pastores. Él nació el año 1538 en Mayorga y murió e año 1606 en Zaña durante la tercera visita pastoral a la inmensa diócesis de Lima. La oración colecta que rezamos aquí en la memoria litúrgica de nuestra diócesis, especialmente subrayamos dos dimensiones del ministerio pastoral de Santo Toribio de Mogrovejo.

Cuando se ve la figura de Santo Toribio de Mogrovejo a mí me viene constantemente aquella imagen del papa Francisco, fue un obispo que olía o veja, él estuvo siempre en medio de su pueblo, entregando su vida sin condiciones, cerca de los pobres; fue, sin duda, la catequesis una de las ocupaciones en la pastoral de Santo Toribio; fue como como la niña de sus ojos.

Santo Toribio de Mogrovejo fue un pastor que sin duda pue3de ser incluido entre los doce grandes misioneros y grandes pastores.


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