Revista Informática

Sobre Unity o cómo complicar lo sencillo

Publicado el 22 octubre 2011 por Iyanmv @iyanmv

Hace ya unos días, me pidió un amigo que le instalase Ubuntu en el portátil. Escogió  esta distribución porque es la que usan en la facultad de Física en una de las asignaturas de primer año.

Llevaba muchos meses sin usar Ubuntu, ni siquiera en una máquina virtual. Y aunque fue la distribución con la que conocí Linux poco después, tras probar otras como Fedora, OpenSUSE o Archlinux… ya no volví a usarla.

No era extraño leer, hace unos tres o cuatro años, que Ubuntu era “la más fácil de usar”, cuando OpenSUSE era, de lejos, mucho más sencilla y Fedora, etiquetada como “solo para avanzados”, era prácticamente igual a Ubuntu. Desde hace ya dos versiones esto está cambiando y ahora sí que ofrece a sus usuarios unas herramientas y aplicaciones que hacen mucho más fácil el cambio de windows a linux, por ejemplo. Una de estas herramientas es el propio instalador.

Pero Ubuntu desde hace (si no me equivoco) año y medio comenzó un proceso de renovación. Primero fue el logo y los colores, cambios menores pero que ya presagiaban hacia dónde se dirigía esta distribución. Unity, su nueva interfaz desde Ubuntu 11.04, es el final de este camino.

Sobre Unity o cómo complicar lo sencillo

Unity, que nació en un principio como la interfaz para la edición netbook, se convirtió en la interfaz por defecto para el escritorio. ¿Fue la decisión acertada? ¿Es mejor Unity que Gnome 3? No y sí. Para mi no fue la decisión acertada porque, como os explicaré después, es una interfaz que te hace perder tiempo. Y sí, me parece mejor que Gnome 3 pero ni de lejos se acerca a KDE.

Seguramente después de usar Unity unos días cambiaría mi opinión pero tras probarla unas horas me parece un entorno lioso e innecesariamente complejo. Lo que en Gnome 2 podías hacer en dos clics ahora necesitas moverte por cuatro menús y hacer cuatro clics. Vale, seré muy “tiquismiquis”, pero no me negaréis que Unity es de todo menos práctico.

Pero eso lo bueno del software libre (y también su mayor problema), que si algo no te gusta siempre tienes alternativas. En este caso, siempre me quedará KDE.


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