Magazine

Soy piscis pero no soy idiota

Publicado el 19 febrero 2016 por Caterina

Y ya hace tiempo que me rondaba la idea de escribir sobre las personas que hemos tenido la suerte o la desgracia de nacer entre el día 20 de febrero y el 20 de marzo. Y es que haber nacido entre esas fechas implica, según el horóscopo, ser piscis. Y basta nombrar este signo del zodiaco para que la persona que tienes delante se genere automáticamente una imagen, en muchos casos, deformada de lo que una es.

Cabe decir, antes de nada, que no soy una persona creyente. Soy más bien escéptica. Aun así, resignada por tener que soportar que me juzguen por ser de un signo u otro, defenderé los adjetivos que nos suelen adjudicar. Sí, posiblemente solo una piscis podría entrar en este tipo de contradicción.

peixets

Supongo que cada uno mantiene algún trauma o alguna anécdota relacionada con su signo pero yo solo puedo hablar desde mi experiencia como piscis. Y eso es lo que voy a hacer hoy. Me basaré, por una parte, en las personas piscis que conozco y, por otra, en las últimas páginas de las revistas y periódicos que se atreven a predecir nuestra suerte. Léase todo con humor, sea éste negro o azul oscuro, colores que por cierto tiendo a no diferenciar.

He recopilado los adjetivos que más se repiten cuando se describe a un piscis. He buscado su definición en la RAE y finalmente los he matizado para dar a entender cómo deberían aplicarse a las personas que sobreviven bajo ese prejuicio de ser piscis. No obstante, para cada caso, he escogido la acepción que he creído más ajustada al contexto. Empezamos.

Los piscis son sensibles. (Para lo bueno y para lo malo).

La cuarta acepción que propone la RAE define la palabra sensible como algo “que causa o mueve sentimientos de pena o de dolor”. Esta es precisamente la acepción a la que suelen hacer referencia las revistas, relacionando a las personas sensibles como si estuvieran todo el día sufriendo y ahogando sus penas. Ya os adelanto que eso no es así.

Yo, en cambio, me identifico más con la quinta acepción. Ésta define a una persona sensible como “la que se deja llevar fácilmente del sentimiento”. Y yo añado, sea éste bueno o malo. Es decir, las personas sensibles lo somos para todo, no solo cuando hay pena y dolor. También cuando hay felicidad y alegría. O sea, somos viscerales y sentimos de todo y con mucha intensidad.

Los piscis son altruistas. (No masoquistas).

En este caso, la RAE define altruista como la persona “que profesa el altruismo”. ¿Y qué es el altruismo? Es la diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio.

Dicho así, ser altruista se asemeja mucho a esa frase que se suele decir de las personas demasiado buenas, que es la de “es tan bueno, que parece tonto”. Pocas veces se relaciona con las personas altamente empáticas y capaces de ponerse en el lugar del que tienen al lado. Éstas se muestran tan sensibles ante lo ajeno, que ofrecen su ayuda sin mirar mucho cómo pueden salir perjudicados ellos mismos. Para algunos, eso es ser tonto. Para mí, es ser una buena persona. Y por si cupiese alguna duda, yo lo soy.

Los piscis son pacientes. (Hasta cierto punto).

Una persona paciente, según la RAE y según la mayoría de los mortales, equivale a una persona “que tiene paciencia”. Este adjetivo no me caracteriza, precisamente. Así que tendré que fiarme de lo que se dice.

La paciencia es la “capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse”. Normalmente yo no tengo esa capacidad, pero me da la sensación que cuando el horóscopo adjudica a nuestro signo este adjetivo lo hace dando a entender que somos personas empanadas tranquilas. Yo, al menos, no soy nada de todo eso. No me considero una persona paciente y mucho menos tranquila. Más bien soy inquieta y ansiosa. Sí soy constante e insistente, lo que a veces podría llegar a confundirse con un ápice de paciencia.

Los piscis son soñadores. (Y todo lo que no podemos soñar, lo imaginamos).

Y sí, normalmente, en la descripción de la personalidad de un piscis no falta el adjetivo soñador. La RAE nos dice que una persona soñadora es la “que discurre fantásticamente, sin tener en cuenta la realidad”.

Si nos pudiéramos identificar bajo esa definición parecería que andamos medio drogados por la vida y viviendo de forma paralela en un mundo fantástico. Pues no es así. Yo aplicaría el término soñador como que tenemos capacidades para complementar la realidad con pinceladas de imaginación. Y es que, por suerte, ésta nunca nos falta.

Los piscis son influenciables. (O escuchamos de forma activa).

Parece ser que los piscis también somos influenciables, a lo que la RAE dice que eso significa que nos dejamos influir fácilmente. Estoy de acuerdo, aunque no creo que la definición esté completa. Para poder influir en otra persona, ésta debe estar dispuesta a escuchar. Eso es precisamente lo que sabemos hacer: escuchar a los demás. Y si nos convence su opinión, entonces permitimos que ésta nos influya.

Por tanto, discrepo con ser influenciable sin más. Las influencias que al menos yo suelo adquirir tienen más que ver con la confianza que tengo en la persona influyente. Si confío en esa persona, la escucharé, no pensaré que me dice cosas que me vayan a perjudicar y abriré mi mente para ver las cosas diferentes. Casi siempre suelo estar dispuesta a cambiar de opinión si los argumentos que se me presentan son válidos y convincentes.

Los piscis son creativos. (Buscamos soluciones innovadoras a problemas tradicionales).

Para este adjetivo, me quedo con la primera acepción que nos presenta la RAE. Ella nos dice que ser creativo es poseer o estimular la capacidad de creación, invención, etc.

No se trata entonces, como decíamos en la definición de soñador, de que vivamos en los mundos de Yupi. Se trata de que sabemos buscar soluciones creativas a problemas rutinarios. Y como siempre, caminamos de la mano de nuestra amiga la imaginación. De esta forma, todo lo que no existe nosotros lo inventamos.

Los piscis son inocentes. (Hasta que se demuestre lo contrario).

La sexta acepción de nuestra querida RAE equivale inocente a ignorante. Así percibo yo que me están definiendo cuando leo mi horóscopo en una revista.

Evidentemente no estoy de acuerdo en que todos los piscis seamos ignorantes. Quizás sí nos falta a veces esa picardía maligna de la que gozan otros signos. Pero creedme que, con el tiempo y las decepciones, la vamos adquiriendo. Sí es cierto que, en general, no malpensamos de los demás y creemos firmemente que las personas nacen buenas.

Los piscis son románticos. (Sí pero no).

En este caso, nos acogeremos a la tercera acepción de la RAE, que dice que una persona romántica equivale a ser sentimental, generosa y soñadora. Poca cosa nueva me están diciendo las revistas, pues abusan demasiado en etiquetarnos como unos colgados del amor.

En parte, es cierto que somos luchadores románticos, que nos cuesta darnos por vencidos o aceptar que la persona que queremos no nos quiere a nosotros. Posiblemente idealizamos el amor y lo adornamos de la mejor forma que sabemos. Entre nuestras dotes creativas y nuestro carácter visceral nos resulta realmente fácil hacer eso. Aun así, eso no significa que vivamos dibujando corazones, ni que soñemos con vestirnos de blanco ni mucho menos que esperemos a nuestro príncipe o princesa verde azul. Pues somos medianamente románticos, pero no medianamente idiotas.

Los piscis son idealistas. (Aspiramos a una perfección imperfecta).

La primera acepción de la RAE define a una persona idealista como la “que propende a representarse las cosas de una manera ideal”. Con este adjetivo no discrepo tanto. Creo que aspiramos a cosas perfectas aun sabiendo que éstas no existen pero no nos decepcionamos tanto al descubrir que no lo son porque tenemos la capacidad de adaptar nuestro idealismo a nuestro entorno y contexto. Se trata entonces de un idealismo controlado.

Después de todo, ¿qué es lo ideal? Es un concepto bastante relativo y dependerá mucho de lo que cada uno entienda por el mismo. Mantener metas ideales y vivir aspirando a conseguirlas puede resultar frustrante si no aportamos algo de realismo. Si lo ideal es a la vez medianamente realista se convierte en una constante motivación que hace mantener viva la ilusión, cosa que nos cuesta muchísimo perder.


Y quedan matizados los adjetivos que más se repiten en las últimas páginas de las revistas al describir el porvenir de los piscis. Queda demostrado también que, creyentes o no en la suerte del horóscopo, sensibles a lo que se dice sobre nosotros somos.

No pretendo criticar a nadie pero sí dejar claro que a veces generalizar las actitudes de las personas mediante etiquetas y bajo unos prejuicios poco fundamentados, puede llevar a que nos hagamos una idea preconcebida de la persona que tenemos delante. Los prejuicios no son verdades absolutas y las etiquetas no definen a nadie. Si nos dejamos llevar por estos prejuicios tendremos muchas posibilidades de equivocarnos.

Vivimos en un mundo que no se cansa de juzgar y prejuzgar sin conocer realmente lo que hay detrás de cada persona. El contenido de este post solo es un ejemplo de cómo se puede juzgar a alguien basándose en el día que nació. Parece de lo más inofensivo y posiblemente este ejemplo lo es. No sucede lo mismo cuando juzgamos a alguien por su apariencia o por su estatus social. Eso sí me parece más grave, y ya no tanto por la persona juzgada, sino por todo lo que se pierde el que se cree juez.

Imagen: Klaus Stiefel.


También podría interesarte :

Volver a la Portada de Logo Paperblog

Quizás te interesen los siguientes artículos :