Revista Cultura y Ocio

Suplemento de Rastros nº 1 (octubre de 1949)

Publicado el 07 marzo 2013 por Robertobarreiro
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Contiene:

“El guerrillero” (Fighting Man, 1948) de Frank Gruber

“El cocinero de los rangers” (Ranger camp cook, 1948) de Raymond S Spears

“La reforma de Calíope” (The reformation of Calliope, 1907) por O. Henry

“Si lo tengo a campo” (1949) de Juan Cornaglia.

“Dos cartuchos” (The two cartridges, 1902) por Stewart Edgard White

“El paso del sol poniente” (Zane Grey’s Sunset Pass, 1949) por Harry Parks (dibujos) y ¿? (guión) (primera parte)

Edita: Acme Agency, Buenos Aires, 1949

 

Tuve la suerte recientemente de agenciarme un lote bastante grande de westerns de diferentes editoriales, incluyendo la revista “Suplemento de Rastros” que editorial Acme – más recordada por la colección Robin Hood – publicó por dos décadas, poniendo a disposición del os lectores argentinos a muchos autores clásicos del género del Oeste. Así que Vamos a ir avanzando de a poco en la lectura de todos los ejemplares, comenzando por este primer número.

El plato fuerte de este número es la novela de Frank Gruber, uno de los más prolíficos autores de pulps y paperbacks de Estados Unidos, amén de reputado guionista de Hollywood. Si bien escribió todo tipo de historias, las de vaqueros eran sus preferidas. Al menos está claro que el trabajo de documentación se lo tomaba muy seriamente.

La historia comienza en la guerra civil estadounidense, durante el ataque a la ciudad de Lawrence, Texas por las guerrillas confederadas de Quantrill, un joven guerrillero llamado Jim Dancer es obligado a matar a sangre fría a un hombre llamado Slocum, en presencia de su hija.

Diez años después, Jim Dancer se ha convertido en una leyenda del bandidaje casi a lam isma altura de los hermanos Frank y Jesse james. El hermano de Slocum, Bertram,  ha contratado a la agencia de detectives Pleasenton para capturarlo, cosa que logra tras bastante trabajo el detective George Cummings. Pero, poco antes de llegar a su destino, Cummings muere en un accidente y el capturado Dancer decide cambiar identidades con él. Y así Cumings/Dancer se halla libre para salir en busca de otra cosa cuando recibe un inesperado nombramiento: ser el alguacil de Lanyard, un nuevo pueblo construido para aprovechar el negocio del ferrocarril .De hecho, tras la construcción hay un negociado montado por el propio Bertram Slocum, dueño de las tierras donde se construyó el pueblo. Y Dancer se encontrará en la posición de enfrentarse a Slocum y sus esbirros para dejar la zona en paz, todo eso mientras en cualquier momento se puede revelar su identidad. Y además la banda de Frank y Jesse James andan por ahí cerca. El final, es medio deus ex machina, pero funciona. Gruber es un gran narrador. La novela sería la base de “Fighting Man of the Plains” (1949), un western de Edwind Marin escrito por el propio Gruber, con Randolph Scout como Dancer.

El cocinero de los Rangers de  Raymond S. Spears es un relato muy divertido sobre cómo un tipo perdido en el desierto se convierte en el cocinero de los Rangers de Texas… y como el mismo tipo resulta tener un pasado pesado. Todo contado muy graciosamente.

El tono de comedia está tambien en el relato de O. Henry sobre la reforma de un tipo bruto y salvaje. Divertido y con un gran remate final, como corresponde a todo cuento de este autor.

“Dos cartuchos” pone a un sheriff y a un bandolero enfrentándose en medio de la nieve con un grupo de indios, teniendo que aliarse , les guste o no para sobrevivir. Funcional, pasable.

Rastros siempre contó con autores argentinos contando relatos originales. En este caso Juan Cornaglia –del que no hay una maldita referencia bibliográfica en la red. ¿Alguien sabe algo? – relata una estampa campera sobre un padre y un hijo entrenando a su caballo para ganar una carrera en sulky. Minimalista, y tierno, aunque de menos interés que el resto de los relatos (lo que es una pena porque me gusta la idea de productos pulp argentinos).

Completa el número las primera parte de la adaptación para historieta que Dell Comics hizo de la novela de Zane Grey, Sunset Pass. Mas ala de que los dibujos se ven horrendos en la impresión de Acme, no puedo opinar de la calidad de la historieta en sí porque solo se ponen las primeras ocho páginas.

El balance final es positivo. La novela de Gruber se sostiene y los relatos complementarios son en su mayoría entretenidos. Vamos a ver como sigue la revista pero empezó con buen pie.

 


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