Revista Comunicación

The newsroom, nueva sensación televisiva

Publicado el 07 agosto 2012 por María Bertoni

The newsroomLejos de ser una excentricidad intelectual autóctona, la discusión sobre el ejercicio periodístico también se cuela en la agenda académica y mediática de los Estados Unidos. Atenta al interés de ciertos temas “de actualidad” (y por lo tanto a esta suerte de nuevo debate nacional), la gente de HBO le encargó a Aaron Sorkin el desarrollo de The newsroom, serie que los abonados sudamericanos pudimos empezar a ver el domingo pasado, poco más de un mes después que nuestros pares norteamericanos.

El reconocido productor televisivo y guionista cinematográfico expresó su postura crítica en The west wing y Studio 60 (nótese el interés político del primer antecedente y la autorreferencia catódica del segundo) y en las películas Red social y El juego de la fortuna (o Moneyball). Esta trayectoria bastaría para garantizar el espíritu controvertido de su nueva creación.

La elección de Jeff Daniels para el rol principal también aportaría algún granito de arena en este sentido. Por lo pronto, el actor estadounidense suele interpretar a personajes muy poco complacientes; recordémoslo en Héroes imaginarios, Historias de familia y La fuerza del cariño.

Sin embargo, la primera entrega de The newsroom está más cerca del lugar común que de la provocación. De hecho, el segmento más osado es el speech que el protagonista pronuncia apenas arranca el capítulo, en una conferencia universitaria: en respuesta a la acusación de excesiva neutralidad/diplomacia profesional, esta celebridad del periodismo televisivo niega con datos precisos y exabrutos varios que USA sea la primera potencia mundial.

De ahí en más, el repudiado Will McAvoy no hace más que expresar su desencanto ciudadano y profesional a través de parlamentos verborrágicos. Tanto cinismo amargo tiene su contraparte en la practicidad del directivo que interpreta Sam Waterston, en la pasión quijotesca* de la productora ejecutiva a cargo de Emily Mortimer, y en el idealismo/ingenuidad de los jóvenes asistentes que encarnan John Gallagher Jr., Alison Pill, Dev Patel.

La invitación a discutir el desempeño del periodismo norteamericano se limita a plantear un estado de situación lamentable que contrasta con un pasado impoluto y añorado. Así como EE.UU puede (y debe) recuperar el primer lugar entre las potencias mundiales, la prensa norteamericana puede (y debe) recuperar su glorioso savoir faire: es más, éste es el principal objetivo del nuevo equipo que McAvoy encabeza con su querida “PE” Mackenzie MacHale.

En este artículo que la revista Forbes publicó semanas atrás, Jeff Bercovici se refiere al escaso entusiasmo que la presentación de The newsroom provocó en la prensa especializada norteamericana. También confiesa su sorpresa ante un HBO dispuesto a elaborar avisos promocionales con partes de reseñas -frases hechas con connotación positiva- sacadas de contexto y que no representan las conclusiones (negativas o condescendientes) de la crítica.

La anécdota resulta especialmente graciosa por su relación con una serie que pretende reivindicar las buenas prácticas del ejercicio periodístico.

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* Don Quijote fue citado dos veces en la primera entrega de The newsroom. En ambas ocasiones, McAvoy insiste en que el caballero manchego montaba un burro, no un caballo. Evidentemente los libretistas de Sorkin confunden al percherón Rocinante con el asno de Sancho Panza.


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