Revista Medio Ambiente

Tipnis y el triunfo de la marcha indígena...

Por Alanvargas4784 @alanvargas4784
TIPNIS Y EL TRIUNFO DE LA MARCHA INDÍGENA...
El triunfo de la marcha indígena en defensa del TIPNIS
Teresa Flores Bedregal*
Esta épica marcha ha significado un triunfo para la diversidad cultural y biológica, y un ejemplo para el mundo que lucha contra la pérdida de la biodiversidad y el cambio climático.
La marcha indígena en defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Securé (TIPNIS), luego de más de 65 días de heroica resistencia, logró que el presidente Evo Morales apruebe la Ley por la que: “Se dispone que la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, como cualquier otra, no atravesará el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure - TIPNIS”. (Ley 180, 24 de octubre, 2011, Art. 3).
Este es un gran triunfo de los pueblos indígenas de tierras bajas porque lograron hacer prevalecer sus derechos reconocidos por la actual Constitución y otros convenios internacionales, que han sido conculcados por el gobierno, entre ellos, el derecho a decidir sobre su territorio y sobre sus propias formas de desarrollo, el derecho y a la consulta previa a su autonomía.
Aunque el gobierno, luego de que se aprobó la Ley, ha venido recurriendo a todas las argucias y presiones posibles para hacer revertir esta medida, la batalla fue ganada en todas las de la ley y con el apoyo de la mayoría de bolivianos.
La marcha, en la que también participaron la mayoría de grupos étnicos de tierras bajas, el CONAMAQ de tierras altas, y algunos activistas de derechos humanos y ambientalistas, ha sido épica y heroica porque se mantuvo firme a pesar de la continua propaganda de desprestigio, las constantes acusaciones, amenazas y falsa voluntad de diálogo. Y, a pesar de la brutal represión que sufrieron los marchistas el 25 de septiembre en Chaparina. Una intervención policial que tuvo características etnocidas porque empleó una extrema violencia al gasificar, amordazar, golpear, y secuestrar a los pueblos más vulnerables de la sociedad boliviana. Si bien el secuestro fracasó por el apoyo de la población de Rurrenabaque que liberó a los indígenas. Ha sido la persistencia de esos valientes hombres y mujeres, algunas embarazadas, niños, jóvenes y ancianos, que realizaron una caminata de 600 km lo que permitió derrotar el negociado de la carretera y a los cocaleros que son los que demandan que ésta cruce el Parque.
Por eso la marcha generó un sentimiento de solidaridad sin precedentes en el pueblo boliviano que se expresó en uno de los momentos más emocionantes de la historia política del país con la apoteósica bienvenida que recibieron los marchistas cuando arribaron a la ciudad de La Paz.
Los indígenas no sólo marcharon por la defensa de su territorio y derechos vulnerados, sino también, como lo señalaron constantemente durante la marcha, por la defensa de los bosques y la biodiversidad. Es por ello que con esta marcha, los auténticos indígenas de Bolivia se han puesto a la cabeza de las grandes luchas que se libran en el mundo para salvar los últimos territorios poco intervenidos y ricos en biodiversidad que quedan en el planeta, dando un ejemplo digno de emularse en todos los países del mundo.
El valor del TIPNIS
El TIPNIS es una de las áreas mejor conservadas del Bolivia y de excepcionales características geográficas, ecológicas, climáticas y paisajísticas. Además, es el hábitat de los pueblos indígenas T’simane, Yuracaré y Moxeños; los dos últimos se refugiaron en el área cuando sus tierras fueron invadidas.
El TIPNIS, además, forma parte del corredor internacional de conservación Vilcabamba-Amboró que compartimos con el Perú. Corredor que tiene el fin de proteger los Andes tropicales que es una de las regiones de mayor diversidad de especies del mundo y una de las más amenazadas.
Este Parque es una zona de muy alta precipitación donde las lluvias pueden llegar hasta los 5000 mm. El amplio rango altitudinal que abarca, asociado a las precipitaciones y al clima tropical hace que el área tenga una extraordinaria diversidad de ecosistemas. Entre los cuales destacan el bosque nublado de ceja que es el hábitat del oso andino; el bosque húmedo a muy húmedo de Yungas del Chapare, el bosque pluvial subandino, el bosque húmedo estacional basal, bosques ribereños, palmares pantanosos, sabanas de inundación, pantanos de cyperáceas y gran diversidad de lagunas. Además, debido a que da origen a importantes ríos que son tributarios del Amazonas resulta muy importante para la regulación de los recursos hídricos de la Amazonía boliviana.
El Parque es de una excepcional belleza paisajística, tanto la región de serranías como la llanura. Por eso el explorador Alcides d’Orbigny la describió como “la selva más hermosa del mundo.” La exuberante vegetación, ríos y lagunas y la particular riqueza de vida silvestre de varias zonas, ofrecen notables posibilidades para el ecoturismo, que sólo puede ser exitoso en áreas poco intervenidas. La fauna es igualmente muy diversificada, entre las especies identificadas se encuentran 108 especies de mamíferos, como el jucumari, 6 especies de felinos incluyendo al jaguar, el ciervo de pantanos, 10 especies de primates, la londra y el pejichi. Además, estudios preliminares indican que existirían 600 especies de aves. Entre los reptiles amenazados se encuentran la peta de río y el caimán negro. Se estima que el Parque protege un total de 46 especies de vertebrados amenazados, varios de los cuales ya se han extinguido en otras zonas del país.
Esta riqueza es tan importante porque en los últimos 50 años la Tierra ha venido experimentado una continua pérdida de la biodiversidad, debido a lo cual hoy confrontamos la 6ta crisis de extinción de especies y la más rápida que se producido en la historia natural del planeta.
Estos bosques proveen importantes bienes como frutos, nueces, semillas, plantas medicinales, resinas, madera, entre otros muchos. También proporcionan una gran cantidad de servicios ambientales imprescindibles como la regulación del clima, la retención y purificación del agua, la producción de lluvias, entre otros. Por eso es crucial proteger los ecosistemas y sus valiosos servicios ambientales, sin los cuales las diversas formas de vida, incluyendo la vida humana, no podrían sobrevivir.
El TIPNIS y el cambio climático
La conservación de los magníficos bosques del TIPNIS significa una contribución a la mitigación del cambio climático porque los bosques absorben los gases de efecto de invernadero, es decir que son sumideros de carbono. Además los suelos del TIPNIS tienen un alto contenido de carbono. Esto significa que la destrucción de estos bosques resultaría en una liberación masiva de dióxido de carbono a la atmósfera.
Cabe recordar que las excesivas emisiones de gases de invernadero son las que están calentando la superficie terrestre y, por tanto, están desestabilizando el clima, acidificando los mares y poniendo en riesgo la sobrevivencia de una gran parte de la población humana.
Por eso, el eminente científico James Lovelock sostiene que: “Los ecosistemas naturales de la tierra no existen para que nosotros los convirtamos en campos de cultivo sino para mantener el clima y la química del planeta... Debemos dejar suficientes ecosistemas naturales en la tierra y el mar para la autoregulación del planeta”. Por estos motivos la lucha por el TIPNIS es de gran trascendencia.
Asimismo, estos bosques son esenciales para la adaptación al cambio climático y la resilencia, o capacidad de recuperación, de las poblaciones que habitan la región, ya que a medida que disminuyen los bosques las lluvias causan peores inundaciones y se pierden los recursos de subsistencia de estas poblaciones.
Los indígenas del TIPNIS son concientes de la importancia de sus bosques en la lucha contra el calentamiento global por eso es que también incluyeron entre sus demandas una compensación internacional por su conservación. Es evidente que para proteger los bosques se necesitan recursos económicos, sobre todo en el TIPNIS dada la tremenda presión de los colonizadores que destruyen el Parque para plantar coca y desplazan a los Yuracarés. Una compensación internacional que vaya directamente a los indígenas guardianes de los bosques puede contribuir a protegerlo más efectivamente y a conservar los invalorables recursos de su biodiversidad. Es por ello también que el gobierno ha decidido quitarles los pocos ingresos que tenían los indígenas del tipnis, al anular las licencias ambientales que habían sido concedidas por el mismo gobierno.
Las lecciones de la marcha
La marcha nos ha brindado importantes lecciones de solidaridad, de ética, de respeto a los diversos grupos étnicos y de valoración de las diversas formas de vida. Pero sobretodo nos ha llevado a una reflexión colectiva sobre el modelo desarrollista destructor del medio ambiente que está implementando el gobierno, y que en los hechos más favorece al Brasil, al narcotráfico y a capitales transnacionales.
El intenso debate nacional que se produjo desde que comenzó la construcción de la carretera, ha significado un cuestionamiento a las visiones ideológicas obsoletas, sean de izquierdas o de derechas, que en busca de “la modernidad” sólo valoran el crecimiento económico, la acumulación y el consumismo. También nos ha permitido darnos cuenta de que en la política, como en cualquier ámbito de la vida, lo más importante es la ética, la moral, el ser honestos y consecuentes; que las batallas no se ganan con mentiras, sobornos, astucias criollas, imposturas, dobles discursos, engaños y violencia, actitudes que tarde o temprano se revierten en contra de quienes las utilizan.
¿Cómo se puede justificar una carretera sin estudios de factibilidad y con un tremendo sobreprecio? ¿Cómo se puede justificar la flagrante violación a una larga serie de artículos de la nueva Constitución? ¿Cómo se puede justificar una brutal represión, asedio y desprecio por los grupos étnicos más vulnerables y desamparados del país?
¿Cómo se puede comprender que un gobierno que tanto elogió la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas el 2007, no haya respetado ninguno de sus preceptos? ¿Cómo se puede comprender que un gobierno que en las tribunas internacionales sostuvo que antes que los derechos humanos deben estar los “derechos de la Madre Tierra”, no tenga la más mínima consideración por la biodiversidad de un Parque Nacional?
¿Cómo se puede interpretar la declaración del Presidente de que suspendía las obras de la carretera luego de la represión de Chaparina, mientras que la construcción ha continuado aún más rápidamente?
El gobierno autocrático del Presidente Evo Morales, tendrá que cambiar sus formas autoritarias de gobernar, así como sus políticas desarrollistas a ultranza que están destruyendo rápidamente el patrimonio natural del país y no están mejorando las condiciones de los más pobres, si es que no quiere continuar erosionando la legitimidad que le dio el voto. El primer deber de un gobierno democrático es ser respetuoso de la ley y del Estado de Derecho, por eso el Presidente que firmó la Ley 180 no puede seguir intentando derogarla.
* Publicado en: Revista NUEVA CRÓNICA y BUEN GOBIERNO. 96. Primera quincena de diciembre de 2011. Págs. 10-11.
Transcripción del texto: Abog. Alan E. Vargas Lima (Responsable del Blog Jurídico TREN FUGITIVO BOLIVIANO).

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