Revista Viajes

Un paseo por la historia de Cabo de Palos

Por Carlos Carlos L, Marco Ortega @carlosmarco22

Historias de un Mito: Un paseo por la historia de Cabo de Palos

Cabo de Palos, en Murcia


El cabo de Palos es un cabo de España en aguas del mar Mediterráneo, y una población que se encuentra en el municipio de Cartagena, en la Región de Murcia.
Orográficamente, el cabo forma parte de las últimas estribaciones de las cordilleras Béticas del complejo nevado-filábride formado por micaesquistospaleozoicos.
La cercanía del mar Menor ("palus" o laguna en latín) es la que da origen a la etimología del lugar.

Historias de un Mito: Un paseo por la historia de Cabo de Palos

El pueblo de Cabo de Palos, en origen un poblado de pescadores, es hoy principalmente una localidad turística conocida por su gastronomía (en especial por su "caldero del mar Menor", receta local a base de arroz y pescados de la zona, en particular el mero) y como destino de buceo.
Los primeros documentos escritos sobre Cabo de Palos y La Manga están vinculados con el asedio de la piratería del norte de África. En 1512 aparece un expediente del Concejo (Ayuntamiento) de Cartagena sobre el apresamiento en Cabo de Palos de dos fustas moriscas por parte de los vecinos de la ciudad. Una fusta es un buque ligero de remos, con uno o dos palos.
Historias de un Mito: Un paseo por la historia de Cabo de Palos

Un año después se firma una ejecutoria de doña Juana (la Loca) sobre el pleito que mantenían los Concejos de Murcia y Cartagena sobre la explotación de la albufera de Cabo de Palos, la laguna salada que luego conoceremos como Mar Menor. En dicho texto se reconoce el derecho de Cartagena a la explotación pesquera desde la Gola Mayor en La Manga hasta el camino del Albujón. Un conflicto que se remontaba al arrendamiento que hizo el Concejo de Murcia a favor del vecino Sancho Arróniz sobre el derecho de explotación de las pesqueras, advirtiendo que nadie podría pescar en esas aguas sin la licencia de Murcia. Más tarde los pescadores cartageneros conseguirán una porción más generosa, de la punta del Ramí hasta las playas de Calnegre. No cabe duda de que los desencuentros entre Murcia y Cartagena hunden sus raíces en la lucha por el Mar Menor y en el traslado de la residencia del obispo a la ciudad de Murcia.
Todo esto lo podemos leer en la obra titulada 'De Cabo de Palos a La Manga del Mar Menor, (del siglo XVI al XX)', cuya autoría corresponde al polifacético José Luis Domínguez (aquí puedes ver su blog). Así mismo encontramos otros datos interesantes como que los mandatarios cartageneros tomaron la decisión en 1528 de talar la masa arbórea de La Manga como medida de seguridad frente al peligro berberisco y solicitaban al poderoso marqués de los Vélez que continuara un destacamento suyo en Fuente Álamo porque se había divisado en isla Grossa, lugar de escondite de los piratas, diez navíos argelinos. Ni en La Manga ni en Cabo de Palos existían asentamientos estables de población, salvo refugios en cuevas que mantenían los pescadores. Para lograr un asentamiento con ciertas garantías los pescadores demandaban a los corregidores de Murcia, Lorca y Cartagena la edificación de dos torres vigías, una en la población del Pinatar y la otra en el Estacio.
Historias de un Mito: Un paseo por la historia de Cabo de Palos

Otro documento revela la obligación de los pescadores que faenaban en Cabo de Palos de contribuir a la construcción de la torre de defensa que se levantaba en Portman. Desde el monasterio de San Ginés de la Jara se escribe en el año 1596 a Cartagena para que mande tropas con las que tender una emboscada a los asediadores. Poco tiempo después seis galeras turcas que transportaban a trescientos hombres desembarcaban en las playas de Calnegre para realizar actos de pillaje y captura de rehenes en toda la costa, tal y como así hicieron. Muchos secuestrados luego eran rescatados mediante el pago de cantidades de dinero, en muchos casos recaudadas por órdenes religiosas encargadas de ello como los Mercedarios.
El autor da un salto en el tiempo y nos aporta datos interesantes sobre la explotación minera a cargo de la Compañía Minera Anglo-Hispana, cuyo estado de cuentas de 1843 nos ofrece. En efecto, existían abiertas varias minas en Calblanque y Cabo de Palos, pero los mineros, los pescadores o los jornaleros del campo que frecuentaban estos lugares no residían en núcleos estables de población. En enero de 1865 se inaugura el nuevo faro de Cabo de Palos, edificado sobre la antigua torre vigía del siglo XVI y también en enero, pero de 1870, se subasta carbón de un cargamento abandonado en El Estacio por una embarcación italiana que naufragó.
Otra noticia de interés fue la colisión entre dos barcos en Cabo de Palos, pereciendo un capitán y un contramaestre. También la prensa escrita se hacía eco de acontecimientos de la alta sociedad como la que podemos leer el 20 de diciembre de 1888 sobre el barón de Benifayó y los días de descanso que se tomó en la isla Grossa, aunque creemos, como José Luis Domínguez, que debió ser un error porque donde el noble poseía residencia era en la isla del Barón (actualmente conocida como la Isla Mayor), llamada así precisamente en su honor ya que toda ella era de su propiedad.
Ya en 1893 se nos informa de la reciente existencia de un caserío de pescadores en La Barra, dato confirmado por el historiador italiano Arturo Lenti, inquieto vecino de Cabo de Palos, quien ha escrito en 'Cabo de Palos. Mi pueblo' que residían en aquellos momentos 183 habitantes. Pero La Manga continúa despoblada, tan sólo podemos contar dos casetas de carabineros y tres encañizadas entre 1900 y 1910.
En agosto de 1906 estalla la conmoción con el hundimiento del vapor 'Sirio' frente a las costas de Cabo de Palos, en el lugar llamado Bajos de las Hormigas. El barco procedía de Barcelona y llevaba a bordo a ochocientos emigrantes, pereciendo también pescadores que acudieron con sus embarcaciones de labor a rescatar náufragos. La prensa va dando varias cifras de fallecidos porque siguen apareciendo cadáveres que llenan el aire de un «hedor insoportable», llega a hablarse de trescientos muertos. Y de los ladrones sin escrúpulos que roban los baúles de los desgraciados pasajeros. Frente a esta actitud mezquina, la labor generosa de los vecinos de Cabo de Palos y de otros personajes de la política como el alcalde unionense Jacinto Conesa que repartió sus ropas entre los accidentados o el exministro Ricardo La Cierva, que aportó víveres.
La obra culmina con una aproximación a la figura del recientemente fallecido Tomás Maestre, el gran promotor de La Manga actual. Pero eso es ya otro artículo.
Fuente: Diario La Verdad de Murcia.


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