Revista Cultura y Ocio

Una cena inesperada – @PabloBenigni1

Por De Krakens Y Sirenas @krakensysirenas

“El sitio donde has sido feliz, tienes que respetarlo, gilipollas.”
Carlos Aymi.

Todo lo inesperado es lo mejor en lo suyo, las muertes más inesperadas son las más crueles, las buenas noticias inesperadas son las más satisfactorias, yo por eso soy una persona tan cínica, no es porque esté de moda, es para prevenir, es mi condón para no quedarme más preñado de decepciones, no esperar nada de nadie, no esperar nada de la vida, no esperar si quiera algo de mí.

Ojalá no tuviera que ser así, el ser humano que desconfía es peor por naturaleza, más preparado para la vida, sí, pero intenta tener una relación sana con alguien que sospecha de todo, malo, yo soy un ejemplo, tiendo a pensar mal de todo, me espero lo peor de la gente, mi cabeza imagina situaciones que hacen que me den ganas de vomitar, tejo en mi quijotera conspiraciones dignas de novela de espías para prepararme para lo peor, lo único bueno que tengo, es que no se me nota, lo malo, que un día de guardarme toda esta desconfianza me va a salir un tumor.

Si soy así cuando estoy con alguien, imaginad conmigo mismo, mi futuro en mi cabeza es una sucesión de desastres que me llevan al más absoluto fracaso como amigo, como pareja, como escritor, como hijo, como persona, nada de lo malo que me pase, será inesperado, lo bueno, sí, lo valorare más, y ¿A qué se debe esta ola de pesimismo? Os preguntaréis si habéis aguantado hasta aquí, fácil, yo, que promulgo que la esperanza es la nueva rebeldía, hoy me he hundido, me he dejado llevar por esa parte de mí que tanto odio, la cínica, ¿Por qué?
El amor tiene estas cosas, el más fuerte es el inesperado, yo no lo esperaba, pero de repente alguien me dijo que quería conocerme, yo me sentía pequeño a su lado, ¿Cómo alguien tan bonito se puede fijar en mí? Pero así fue, incluso con el desastre que fue la primera vez que lo hicimos, todas mis primeras veces con alguien que me gusta demasiado son un desastre, eso es así, si me pongo tan nervioso que me cuesta, es que me gusta de verdad, pero luego… Ay luego… ¿Veis? No me lo esperaba, y eso me hizo sentir cosas que llegaban al cielo, fuimos uno durante mucho más tiempo del que queremos admitir ahora, ella hacia que yo me quisiera superar, como persona, como amigo, como pareja, como hijo, como escritor, pero entonces volvieron los vicios nocivos, y la desconfianza acertada en este caso de adueñó de la relación, todo acabó, pero yo tenía un libro dedicado a ella, y los recuerdos, los recuerdos que me decían que alguien me había aguantado, me había querido, aunque sólo fuera una vez, pero alguien había visto algo en mí, y eso me daba fuerzas para creer, para seguir adelante, para incluso conocer a alguien y poder creer en que puedo ser alguien importante para esa persona.
Pero hoy vino lo inesperado, el giro que me volvió la persona que no podrás ilusionar, una triste persona esa que veis, a mi me da pena, alguien que no se pueda ilusionar, yo iba a mi casa, ya ha pasado tiempo desde que la vi, pero me escribió para cenar juntos, una cena inesperada, podría ser un desastre catastrófico o una grata sorpresa, pero claro, esto fue antes de conectarme a mi lado negativo, acepté y fuimos a cenar, todo bien, reímos, sé hacer reír, eso lo tengo bueno, pero hacer reír a alguien que me importa me baja las defensas y de mi boca salió una frase que no esperaba que saliera, “Te acuerdas en mi casa cuando la borrachera con el vino de mi padre la que liamos con las apuestas, fue una locura de noche, de las mejores de mi vida” y su respuesta, inesperada por mi sonrisa optimista fue la siguiente “Prefiero olvidar esos momentos contigo” y todo se fue a la mierda, volví a mi casa con la cabeza agachada, lo único que me quedaba era saber que había podido hacer feliz a alguien, y la única persona a la que pude hacer feliz lo quiere olvidar, ahora, que ya no tengo esa ilusión, cómo vas a mirarme y a quedarte a ver lo que no se puede ver, tú, sí, tú, que sabes quien eres, sólo quiero que sepas, que ojalá hubieras conocido a mi yo optimista, es más buena persona, y más vivo y ambicioso, sólo quiero que sepas que tengo que seguir ahí dentro, donde una vez fui feliz, y que si te quedas lo suficiente conmigo puede que lo llegues a conocer, e inesperadamente, podré hacerte feliz.

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