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Una empleadora que renuncia a contratar por evitar los trámites de la nueva normativa

Publicado el 06 enero 2012 por Hogaradas @hogaradas

A Raquel Castańo le pilló la nueva norma de los trabajadores domésticos justo cuando iniciaba la búsqueda de uno. Ella y su pareja, ambos trabajando, pensaron en contratar un empleado del hogar que se hiciera cargo de tareas más pesadas y que se hacen con menos frecuencia, como planchar, limpiar los cristales o hacer limpieza general.

Sin embargo, la modificación de la cotización ha dado al traste con sus intenciones. ŤNo me compensa hacer todo ese papeleo solo por dos horas a la semanať, asegura.

Su conclusión es el principal temor de un buen número de empleadas del hogar. De hecho, la mayoría de trabajadoras tienen una o dos casas en las que trabajan un número significativo de horas y completan ese salario más abundante con otros menores que reciben en domicilios a los que acuden solo una o dos veces por semana.

Raquel asegura que lo que frena su decisión inicial es la cuestión burocrática, la pesadez de hacer gestiones por algo que se ve capaz de asumir, más que por el dinero a mayores que implicaría a causa de hacerse cargo del seguro o las pagas extra y vacaciones pagadas que obliga a asumir la nueva norma.

La Seguridad Social establece la base de cotización en función del sueldo mensual del trabajador y para conocerla y saber qué cotización habrá de pagar el empleador y el empleado, hace una división en 15 tramos salariales. La mayoría de los empleadores -dado que solo cuentan con esos servicios unas horas a la semana- cotizarán en el primer tramo (el del sueldo hasta 74 euros), pagando 16,5 euros o en el segundo (salario entre 74,84 euros y 122,93), con 21,6 euros.

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