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Valencia, ¿un barco a la deriva?

Publicado el 23 enero 2016 por Trescuatrotres @tres4tres

Tras sumar tropiezo tras tropiezo en la Liga, en TresCuatroTres analizamos las claves del por qué un equipo de Champions el curso pasado ahora está sufriendo lleno de dudas y sin un rumbo claro. El Valencia de Neville no mejora lo poco visto por el equipo de Nuno desde el inicio de temporada. Las alertas se encienden en la ciudad del Túria y la grada se empieza a desesperar.

Mestalla está triste, melancólica, desesperada. La grade che no sabe a quién dirigir sus quejas, a quién señalar por su tremendo enfado tras meses sin ver ni tan siquiera destellos de fútbol sobre su césped casi centenario ¿Por qué un equipo que consiguió su récord de puntos histórico en una temporada el curso anterior ahora navega en mitad de tabla sin atisbos de mejora?

Cuando los goles entran y el equipo trenza de forma fácil las jugadas las miradas se centran sobre el césped, cuando no entra el balón en la portería y no hay quién dé un pase decente la grada mira al palco. Pues allí en aquel sillón de Mestalla se encuentra una mujer, Lay Hoon Chan, licenciada en Ciencias Económicas, acostumbrada a controlar grandes sumas de dinero (las inversiones de su jefe Peter Lim) pero que de fútbol sabe como tú y yo, o quizás menos.

Que la presidenta del club sepa poco de fútbol es grave, pero que quien se siente en esa silla todos los sábados o domingos no sea el dueño, es decir quien decide, si no que sea la sombra de la sombra de quien toma "las decisiones" eso si que puede ser alarmante. Todos en Valencia saben que el dueño es Lim y que la presidenta es Lay Hoon pero nadie sabe cómo toma las decisiones el magnate, por qué toma ciertas decisiones o cuáles van a ser sus siguientes pasos.

Un ejemplo de esta tremenda confusión ha sido la destitución del ex entrenador Nuno y la contratación de Gary Neville. Se supone que Nuno vino recomendado por Mendes, el afamado agente de futbolistas, amigo y asesor de Lim. ¿Pero quién decidió prescindir de sus servicios? ¿Quién analizó que el gran entrenador del curso anterior ya no valía para este? ¿Lay Hoon? ¿Peter Lim? ¿Y qué saben ellos de esto? Y si la pregunta es: ¿Por qué ha llegado Neville? Las mismas dudas (es amigo de Lim, dicen), y si además el equipo no mejora, estas dudas se vuelven grandes y más dolorosas.

El año anterior, Jorge Mendes ya mandaba a la sombra en el Valencia (de él llegaron Nuno, Rodrigo, Enzo Pérez, Cancelo, Santos, André Gómes...). Pero había un presidente, florero o no, llamado Amadeo Salvo que sabía cómo pensaba la afición (conocía qué tipo de jugadores gustan en Mestalla, qué declaraciones hacer...), y la grada sabía cómo era su presidente (sabía interpretar sus mensajes). Ahora la afición cuando se cabrea ya no sabe a dónde mirar, a qué silla del palco señalar.

Para resolver este error, Peter Lim ha fichado a García Pitarch como Director Deportivo, el magnate ha cogido el libro de la historia del club y ha recuperado a quién tenía ese cargo en el año del Doblete del Valencia (los gloriosos años de Benítez). No sé si alguien le habrá dicho que este hombre llega tras fracasar en ese cargo en el Zaragoza y Hércules. El tiempo dirá.

    Un banquillo sin entrenador

Tras año y medio de Nuno en el banquillo del Valencia pocos aún eran capaces de contestar a que jugaba su equipo. Logró una temporada de récord, los números fueron de Champions y en ella entró. El objetivo lo consiguió y por eso convenció a una presidenta y un millonario que saben de números, pero que quizá sólo saben de ello y de fútbol escaseen.

El Valencia de Nuno casi nunca dominaba el balón, se sentía incómodo con él, y tampoco conseguía ser un bloque defensivo con un buen contraataque. La calidad superior de algunos de sus futbolistas como Diego Alves, Alcácer, Negredo, André Gómes...resolvía partidos que no merecía ganar. Si se repasan las crónicas del día después pocos sabían argumentar a qué jugaba ese Valencia, qué estilo proponía, cada partido repetía once o no pero no se le atisbaba un plan claro.

El año pasado eso funcionó pero este año no. Ni la grada ni los propios jugadores saben a qué juegan. Nuno no explicaba su propuesta futbolística, para él todo era "confianza, pasión, concentración..." y apenas citaba argumentos tácticos. El equipo necesitaba un entrenador que los jugadores respetasen y que creyeran en sus órdenes, y desde hace meses que los futbolistas se distanciaron mucho de él.

Gary Neville llegó a Valencia como experto, gran ex jugador y, según dicen muchos, gran analista futbolero en la televisión inglesa. Dicen que de la teoría a la práctica hay un camino, y el suyo parece que va a ser largo. El técnico inglés reconocía el pasado domingo lo siguiente: "no entiendo lo que ha pasado en la primera parte". De momento, Neville apenas ha variado lo hecho por Nuno, ha utilizado un sistema muy similar, eso sí cambiando algunas piezas. El británico le ha dado la oportunidad a jugadores apartados por Nuno como Negredo, Orban, De Paul...y poco más. Aún no se ha visto nada diferente, ni un atisbo del estilo que quiere implantar Gary.

En Mestalla parece que el banquillo aún anda vacío. Nadie habla de por qué con el técnico juega este futbolista y no este otro, de su estilo, de su apuesta... el equipo no está ofreciendo nada, ni tan siquiera nada para ser criticado. El Valencia sigue buscando entrenador, quizá algún día de verdad llegue ese Neville que tiene enamorados a los aficionados ingleses, pero en Mestalla aún le esperan, y las jornadas pasan y pasan y los puntos se escapan.

    Muchas carencias en la plantilla

El equipo del año pasado no era un equipo seguro. Recibía muchos remates a puerta. Diego Alves era el héroe del partido muchas jornadas. Tampoco tenía la posesión del balón, Parejo destacó por su acierto goleador pero no por ser el líder del centro del campo. Y en ataque destacó Paco Alcacer, pero no brilló el Valencia en la creación de jugadas ofensivas. El gran Valencia se vio por su coraje, por sus garras, por su entrega, y por la calidad individual de algunos de sus jugadores, pero no convenció aunque si venció muchos partidos.

Esta temporada Diego Alves no ha estado. Eso sí, a pesar de su ausencia por grave lesión, la heroica presencia de Jaume ha salvado al equipo en innumerables ocasiones (y eso que está en mitad de la tabla). En defensa, el equipo ha perdido a su líder, al vendido Nicolás Otamendi y su substituto Abdennour ha sido un fracaso hasta el momento. Mustafi, puede ser un gran central acompañante pero necesita un líder a su lado que le apoye, y ahora no lo tiene. La apuesta de Aderlan Santos no está saliendo bien, no está demostrando merecer estar en un equipo del nivel del Valencia. El equipo es un flan en defensa.

El centro del campo del Valencia no existe. El equipo apenas trenza jugadas, le cuesta un mundo mantener el balón en su posesión. André Gómes intenta ser ese jugador brillante que sorprendió el curso pasado, vamos a ver si las lesiones le dejan. Parejo no puede ser el cerebro de un Valencia que aspire a Champions. El madrileño se conecta y desconecta constantemente y le falta mucho carácter para liderar el mando del juego. El año pasado su buen acierto goleador hizo pensar que podía ser ese cerebro que necesita el equipo, pero volvemos a ver al Parejo más decepcionante. De Enzo Pérez ni hablamos, dicen que era un gran jugador en Portugal, dicen... porque en Mestalla apenas se le ha visto hacer algo interesante. Danilo es una promesa muy verde. Y Javi Fuego es un gran stopper, no le pidas más.

Y si vamos al ataque ahí puede estar la gran esperanza ché. Paco Alcácer sigue a lo suyo, marcando goles cuando le dan minutos. El 9 del Valencia debe ser titular siempre, por muy mal que esté el equipo su presencia en ataque siempre puede ser fructífera. Negredo ha reaparecido y esa puede ser una gran noticia para el Valencia. Nuno no creía en él y lo apartó. Cierto es que en un año en Mestalla apenas marcó goles. Sea como sea el equipo necesita a ese delantero que aporta mucho más de lo que pueda parecer. Es el único que baja el balón y que su sola presencia en ataque provoca ocasiones. Ahora, si empezara a meter goles como hace años sería la bomba.

Y Rodrigo, el gran olvidado. Este prometedor delantero se ha ido apagando en su paso por Valencia hasta casi desaparecer. El pasado domingo en Mestalla la afición pudo ver su peor versión, perdía balones fáciles y todo lo que intentaba terminaba en error. Es difícil entender el por qué de su empeoramiento, ha contado con minutos y confianza en Mestalla (ahora ya no mucha), pero sus oportunidades casi se le han acabado. Quizás pronto se marche de Valencia sin saber por qué fracasó aquí y en el siguiente equipo vuelve a meter goles como churros como en el Benfica.

De Paul, Piatti, Santi Mina, Feghouli... son las armas que le quedan al Valencia para mejorar su pésimo rendimiento. Estos futbolistas tienen talento en sus botas, y si el equipo apuesta por mandar en el juego y asumir riesgos en defensa ellos deben demostrar sus mayores virtudes.

Soluciones

El Valencia debe tener un jefe al mando claro. Ese papel es el que quieren que asuma el recién fichado Suso García Pitarch, ahora habrá que saber que voz de verdad va a tener en las próximas decisiones deportivas del Valencia, es decir, si va a ser un florero o un director ejecutivo. El equipo necesita lo segundo. Un hombre que discuta con el técnico el estilo del equipo, una figura que decida qué jugadores merecen más oportunidades y quienes han demostrado no tener el rendimiento para seguir en Mestalla. El club necesita una persona que tome las decisiones deportivas diarias y al que la afición le pida cuentas de lo realizado.

El banquillo che necesita ya un entrenador que implante un estilo de juego, sea el que sea. Neville tiene que demostrar qué equipo quiere: defensivo, que contraataque, que tenga el mando, que juegue directo, que toque y toque, que busque las bandas... debe apostar por un estilo y empezar a tomar decisiones drásticas en el equipo. A mitad de temporada no puede ser que la portería de Mestalla no tenga un dueño claro. El joven Jaume se ha merecido ser el titular indiscutible, pero Neville debe decidir solo a uno como su apuesta personal sea quien sea.

Los jugadores necesitan confianza en ellos, que no se sientan solos ante la presión de la grada. Esta plantilla no es para competir con Real Madrid, Barcelona y Atlético pero tampoco es para no merecer ganar ante el Rayo, Las Palmas, Getafe...

Y la grada necesita ver algo de fútbol para creer. Ante el Real Madrid en Mestalla vieron garra y fuerza de los suyos, pero lo que ahora urge es ver que sus jugadores son buenos, que merecen vestir esas camisetas, que pueden dar mucho más. La afición necesita ver la llama para que se encienda el fuego, y si no, pronto llegarán las Fallas y empezarán a explotar los petardos.

Dani ParejoGary NevillePeter LimValencia C.F.

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