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Viajes: LA GASTRONOMÍA EN MIDI–PYRÉNÉES DONDE EL PALADAR SE HACE AGUA

Por Fat
La gastronomía es una profunda huella de la identidad de Midi-Pyrénées. Prueba de ello son algunos de sus productos bandera como el foie gras, el confit y el magret de pato, el cerdo negro de Gascuña, la trufa o el azafrán. Disfrutar de la comida en esta zona de Francia es todo un ritual que comienza en los mercados, se elabora en los fogones con todo el mimo del mundo y se degusta sin prisas y con deleite en todos los restaurantes, albergues, hoteles y Hospederies. Cada bocado se gana un lugar en el cielo. Créanme, sus especialidades seducen hasta el más incrédulo. La verdad es que comer en nuestro vecino del norte es todo un placer. Ya sabemos que en España se come bien pero no por eso en Francia se come peor. En concreto, en Midi-Pyrénées, las opciones que oferta la gastronomía son innumerables. No en vano la región cuenta con veintiséis chefs con estrella Michelin. Todos ellos amanecen cada día con el reto de conquistar los paladares más ajenos.
Todo un arte culinario que arremolina a dedicados y curiosos. Por eso hay que dedicarle, paciencia, atrevimiento y, cómo no, hueco en el estómago. Todo ello empapado con vinos de calidad, que esperan nuestra bendición. Entre tanto talento culinario resaltamos verdaderos generales de la cocina. Nombres que dan gusto a la historia de sus recetas como Michel Bras, con tres estrellas Michelin a sus espaldas. O Yannick Delpech, Bernard Bach y Michel Sarran con dos estrellas Michelin. Todo es destacable en sus quehaceres pero vamos por partes: Con la máxima condecoración sobresale Michel Bras que ya consiguió este privilegio en 1999. Desde entonces ha dedicado sus esfuerzos a la gastronomía del lugar con absoluta pureza y exigencia. El maestro, afincado en Aubrac, considera que el hombre y su entorno forman un solo ente y de ahí saca su inspiración bien regada de sobriedad. www.michel-bras.com
Otro talento que reclama su sitio en este mundo es Yannick Delpech, en su restaurante L´Amphitryon, a quince minutos del centro de Toulouse. Desde que fue disitnguido con el honor de las dos estrellas Michelin en 2008, continúa haciendo soñar a sus comensales y a crear manjares que le mantengan a la altura de las exigencias. A sus 32 años es uno de los chefs más jóvenes que disfrutan de la distinción de las dos estrellas en Francia. Sus inicios fueron muy dulces, rodeado de chocolates, y la zaga de su maestro chocolatero Michel Belin. Ahora ha seguido su camino, y a sus dotes para la pastelería, ha añadido su talento para la cocina y su toque personal como copropietario de L´Amphitryon. Su trabajo se resume en instinto y delicadeza. Uno de sus mejores platos es “La Canette du Lauragais en croûte de poivre noir, coriandre et cumin”. Totalmente recomendable sus clases de cocina: “En cuisine avec Yannick Delpech” www.lamphitryon.com Bernard Bach suena a Gers y disfruta de dos estrellas Michelín.
El lugar donde orquesta todos sus dones para la cocina se llama “Le Puits Saint-Jacques”. Es uno de esos chefs que tiene la cabeza en plena vorágine de la fama gastronómica y su corazón anclado en Gascuña. La predilección de este maestro son las legumbres, sobre todo las cultivadas en el huerto por su padre. Bernard da ese toque especial de sus creatividades con ingredientes como hierbas frescas o jengibre. Toques que el foie gras o las aves se lo agradecen, y mucho más, quienes los saborean. Este maestro ha recopilado todo su saber en un libro de recetas en una edición de lujo de 170 páginas que se llama “Le chef du Puits Saint Jacques”. Todo un entretenimiento para los amantes del buen comer. www.lepuitsstjacques.com Otro de los chefs imprescindibles en la cocina francesa es Michel Sarran. Un auténtico cocinero dotado de naturalidad y magia. Su secreto esencial se reduce al amor que le pone a sus platos y en utilizar los mejores productos de la región de Midi-Pyrénées. Con este cóctel es capaz de sacar de su chistera y sin barita mágica toda una variedad de sabores que hacen relamerse incluso antes de haberlos probado. Su pato, su cerdo o su cordero son dignos de manjares de dioses, solo superados por su foie gras, elaborado según la tradición de la zona y con el toque distintivo de su magistral sexto sentido para combinar ingredientes. Para deleitarse con el príncipe de las hierbas solo hay que visitarle en Toulouse. www.michel-sarran.com

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