Revista Cultura y Ocio

Víctor Andrés Belaunde

Por Enrique @asurza

Víctor Andrés Belaunde, intelectual, político y diplomático. Hijo de Mariano A. Belaunde de la Torre y de Mercedes Diez Canseco, Víctor Andrés Belaunde nació el 15 de diciembre de 1883 en una casona ubicada en la calle Moral 316, Arequipa, y murió el 14 de diciembre de 1966. Estudió en los colegios San Vicente de Paul, dirigido por el sacerdote Hipólito Duhamel, y San José. Ingresó a la facultad de Letras de la Universidad San Agustín de Arequipa (1899), pasando luego a la Universidad de San Marcos de Lima (1901). Optó los grados de bachiller (1904) y de doctor en Derecho (1908) con sus tesis La Filosofía del Derecho y el método positivo y El Perú antiguo y los modernos sociólogos; de bachiller y doctor en Ciencias Políticas y Administrativas (1910) con sus tesis La mediación americana en la guerra del Pacífico y Causas diplomáticas de la guerra del Pacífico; y de bachiller y doctor en Letras (1911) con sus tesis Los mitos amazónicos y el imperio de los incas y Las expediciones de los incas a la hoya amazónica, que anunciaron su preocupación por el pasado. Fue director de La Lucha de Arequipa y de Ilustración Peruana, y colaborador de diversos diarios limeños. En San Marcos fue profesor de Historia de la Filosofía Moderna (1911) e Historia Moderna (1919). Ingresó al servicio diplomático (1903) y fue funcionario del Archivo de Límites; secretario de la embajada peruana en Buenos Aires (1905-1906); encargado de culminar en España las pruebas documentales que defendía el Perú ante las pretensiones del Ecuador; jefe de la división de Límites en el ministerio de Relaciones Exteriores (19071911); y enviado en distintas misiones a Alemania (1914), Bolivia (1915) y Uruguay (1919).

Víctor Andrés BelaundeVíctor Andrés Belaunde

Fundó el tercer Mercurio Peruano (1918). Cuando el golpe de Augusto B. Leguía, se reintegró a la docencia universitaria, dictó una serie de conferencias en Estados Unidos (1919-1920) y se pronunció como opositor al régimen. Defendió la libertad de los presos políticos y protestó contra la expropiación del diario La Prensa. Por ello fue desterrado y regresó a los Estados Unidos, dedicándose al trabajo universitario y laborando para la Sociedad de las Naciones. En París contrajo matrimonio con Teresa Moreyra y Paz Soldán. Al caer Leguía volvió al país y fue constituyente por Arequipa en 1931. Se incorporó a la universidad como catedrático, llegando a ser decano de la facultad de Letras, vicerrector (1942) y rector interino (1946-1947). Paralelamente se reintegró al servicio diplomático y fue encomendado a diversas misiones en Colombia (19341935), Suiza (1936) y Estados Unidos (1938), esta última destinada a defender los intereses peruanos frente a las nuevas demandas del Ecuador. Ya en la cumbre de su carrera diplomática fue presidente de la delegación peruana ante las Naciones Unidas (1945), ministro de Relaciones Exteriores (1957) y presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas (1959). Fue miembro de la Academia Nacional de la Historia, de la Academia Peruana de la Lengua, de la Sociedad Geográfica y de la Sociedad Peruana de Filosofía; de otro lado, fue director del Instituto Riva-Agüero (19471966). Entre sus obras más importantes tenemos La cuestión de límites peruano-boliviana (1908); La crisis presente (1914); La vida universitaria (1917); Idealismo político (1918); Nuestra cuestión con Chile (1919); The treaty of Ancon in the light of international law (Washington, 1925); La realidad nacional (París, 1931 y Lima, varias ediciones) como respuesta a los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana de José Carlos Mariátegui; Meditaciones peruanas (1932 y 1963); El debate constitucional (1932 y 1966); El Cristo de la fe y los Cristos literarios (1936); Bolivar and the political thought of the Spanish american revolution (Baltimore, 1938 y Madrid, 1959); Peruanidad-Elementos esenciales (Lima, 1942); La constitución inicial del Perú ante el derecho internacional (1942); La Conferencia de San Francisco (1945); La síntesis viviente (Madrid, 1950); Inquietud, serenidad, plenitud (1951); Discursos en la Asamblea de las Naciones Unidas, 3 vols. (19521953); Palabras de fe (1952); Memorias (3 vols., 1960-1962 y 2 vols., 1967); y 20 años de Naciones Unidas (Madrid, 1966). Con respecto a su pensamiento, se formó a la luz del positivismo, tanto en lo jurídico como en lo histórico; posteriormente enriqueció su formación gracias a la lectura de sociólogos contemporáneos y de filósofos como Spinoza y Kant, hasta llegar a Pascal y San Agustín y a ciertas posturas tomistas. Enarboló un historicismo-problema por encima del historicismo-dato aunque debiera basarse en él. En el campo religioso no se inspiró en el liberalismo laico sino en el fermento dinámico y social del cristianismo, planteando así los fundamentos de una nueva actitud para los católicos inteligentes en una “ofensiva” de carácter social-progresista por transformar el país; esto marcaba un renacimiento en el pensamiento católico peruano. De otro lado, su teoría de la cultura como “síntesis viviente” se nutre de una gran formación en la metafísica. Según Belaunde: “El Perú es una síntesis viviente; síntesis biológica, que se refleja en el carácter mestizo de nuestra población; síntesis económica, porque se han integrado la flora y la fauna aborígenes con las traídas de España, y la estructura agropecuaria primitiva con la explotación de la minería y el desarrollo industrial; síntesis política, porque la unidad política hispana continúa creada por el Incario; síntesis espiritual, porque los sentimientos hacia la religión naturalista y paternal se transforman y elevan en el culto de Cristo y en el esplendor de la liturgia católica. No concebimos oposición entre hispanismo e indigenismo (…), los peruanistas somos hispanistas e indigenistas al mismo tiempo”.

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