Revista En Femenino

Ya no hay mujeres como las de antes

Por Davidominguez


Ya no hay mujeres como las de antes.

Afortunadamente, el número de mujeres como las de antes, se va reduciendo. La mujer de hoy en día, auque deberíamos de ponerlo entre comillas, “la mujer de hoy en día”, puede disfrutar de más autonomía e independencia, no fue el caso durante la dictadura de Franco.
Tras la victoria de los sublevados en la Guerra Civil española, la ética y moral en España estuvo durante años en manos de la Iglesia y la Falange Española. En el caso de las mujeres hubo dos instituciones que luchaban por hacerse con el control de sus vidas cotidianas: el Auxilio Social, fundado por Mercedes Sanz Bachiller, y la Sección Femenina, por Pilar Primo de Rivera.
Finalmente, la institución que monopolizaría la vida de la mujer fue la Sección Femenina, de Pilar Primo de Rivera.


El conflicto con la Iglesia, pues el Auxilio Social se convertía en una importante institución benéfica laica, y el segundo matrimonio de Mercedes Sanz Bachiller, mal visto en la época pues era viuda, provocó que el Auxilio Social dejara de recibir el apoyo de Ramón Serrano Súñer (ministro franquista) y, por tanto, dicha institución quedase fusionada bajo la Sección Femenina.
Pero ¿cuál fue el papel que la Sección Femenina impuso a las mujeres durante la dictadura?

Ya no hay mujeres como las de antes.

En el siguiente texto, un texto oficial de enseñanza para muchachas jóvenes, titulado “Economía doméstica para bachillerato y magisterio” editado en 1958, podemos apreciar e ilustrar cual debía ser el papel de la mujer en la sociedad. Un papel donde la mujer quedaba relegada al mundo doméstico, a las labores de su casa, a la satisfacción de su marido quien era su dueño y el cuidado de sus hijos.

Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo; especialmente, su plato favorito.
Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero. Prepárate, retoca tu maquillaje, coloca una cinta en tu cabello; hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo, y uno de tus deberes es proporcionárselo.Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a ella; después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa. Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo por complacerle.


Escúchale, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y sus necesidades reales. Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo, o que se acueste en la recámara.


Ten preparada una bebida fría o caliente para él. No le pidas explicaciones acerca de sus acciones o cuestiones su juicio o integridad. Recuerda que es el amo de la casa.


Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si tú tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de ésta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres.


Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo por la mañana. Prevé las necesidades que tendrá a la hora del desayuno. El desayuno es vital para tu marido si debe enfrentarse al mundo exterior con talante positivo.


Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que, aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño.


Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de ir a la cama... si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche.

En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que sea así no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer.

Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier hayas goce que podido experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes. Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello.

Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antesque él por la mañana. Esto te permitirá tener lista una taza de té para cuando despierte..."

Para que luego, sobre todo en momentos de crisis, algunos pretendan suprimir el Ministerio de Igualdad.

por David Domínguez


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