Toni
Servillo, en su séptima colaboración con Paolo Sorrentino (Le
consecuenze dell’ amore; Il
divo; La
gran bellezza), se pone en la piel
de Mariano De Santis, presidente de la República Italiana en los últimos días
de su mandato. Atrapado entre el deber institucional y la duda moral, De Santis
debe decidir si firma una ley sobre la eutanasia; una decisión que lo enfrenta
al sentido último del poder, de la fe y del perdón. Con esta premisa,
Sorrentino compone La Grazia, que se ha estrenado comercialmente el 1 de
abril y de la que muchos hemos podido disfrutar esta Semana Santa del 2026. Se
trata de un tema universal y de actualidad como es la eutanasia. Sobre la
cinta también planea la nostalgia, la soledad. El otoño de la vida pero también
la duda y la búsqueda de la verdad. El director napoletano sigue a De Santis,
en sus paseos reflexivos por las estancias marmóreas del Quirinale, rodeado de colaboradores fieles y de personajes
ambiciosos que intentan manipularlo para conseguir esta o aquella prebenda. Una
vez más Servillo firma una interpretación soberbia, por la que ha conquistado
la Copa Volpi a la mejor interpretación masculina en el Festival de Venecia de
2025, probablemente la más sobria y conmovedora de su larga colaboración con el
director de Nápoles. Servillo domina cada plano con una interpretación
contenida y honesta. Anna Ferzetti aporta firmeza y ternura como Dorotea, la
hija que encarna el futuro institucional cargado de empatía, mientras Milvia
Marigliano logra perturbar la quietud narrativa. Sorrentino deja al
espectador con un deseo casi imposible que existan más líderes como Mariano De
Santis.
Revista Cine
1 de abril: La Grazia de Sorrentino llega a las pantallas españolas
Publicado el 05 abril 2026 por Cinemaparadiso
Toni
Servillo, en su séptima colaboración con Paolo Sorrentino (Le
consecuenze dell’ amore; Il
divo; La
gran bellezza), se pone en la piel
de Mariano De Santis, presidente de la República Italiana en los últimos días
de su mandato. Atrapado entre el deber institucional y la duda moral, De Santis
debe decidir si firma una ley sobre la eutanasia; una decisión que lo enfrenta
al sentido último del poder, de la fe y del perdón. Con esta premisa,
Sorrentino compone La Grazia, que se ha estrenado comercialmente el 1 de
abril y de la que muchos hemos podido disfrutar esta Semana Santa del 2026. Se
trata de un tema universal y de actualidad como es la eutanasia. Sobre la
cinta también planea la nostalgia, la soledad. El otoño de la vida pero también
la duda y la búsqueda de la verdad. El director napoletano sigue a De Santis,
en sus paseos reflexivos por las estancias marmóreas del Quirinale, rodeado de colaboradores fieles y de personajes
ambiciosos que intentan manipularlo para conseguir esta o aquella prebenda. Una
vez más Servillo firma una interpretación soberbia, por la que ha conquistado
la Copa Volpi a la mejor interpretación masculina en el Festival de Venecia de
2025, probablemente la más sobria y conmovedora de su larga colaboración con el
director de Nápoles. Servillo domina cada plano con una interpretación
contenida y honesta. Anna Ferzetti aporta firmeza y ternura como Dorotea, la
hija que encarna el futuro institucional cargado de empatía, mientras Milvia
Marigliano logra perturbar la quietud narrativa. Sorrentino deja al
espectador con un deseo casi imposible que existan más líderes como Mariano De
Santis.
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