Ese es el nombre del artículo de Healthcare IT News que llamó mi atención y del que, tras su lectura, me gustaría comentar con vosotr@s.
El artículo es un resumen de la ponencia de Ann Meehan y Julia Kendrick (administradoras de sistemas de información sanitarios registradas) en la 82ª conferencia anual de AHIMA. De las 10 leyendas urbanas que ellas comentan, comentaré las 4 que me parecen más interesantes:
- La historia clínica electrónica resolverá automáticamente los procesos hospitalarios (refiriéndose a flujos de trabajo e información). Frecuentemente, implementar una historia clínica electrónica pondrá de manifiesto áreas en nuestra operativa diaria que necesitaban trabajo (reingeniería). Lo ideal sería mapear todos nuestros procesos de antemano y planificar tanto el software como la implantación en base a ellos: el software se adapta a l@s usuari@s, no l@s usuari@s al software.
- Los errores dejarán de existir. Ya sea en papel o en un formato electrónico, los errores seguirán ocurriendo. Monitorizarlos y corregirlos deben ser una prioridad para los administradores del sistema. Con la historia en papel, el propio profesional es capaz de corregir la información (un poco de corrector o una buena tachadura). Con las historias electrónicas, esta capacidad se limita bastante, los mecanismos para notificar errores son poco conocidos y, en ocasiones, los errores notificados tardan demasiado en corregirse.
- La historia clínica electrónica será el final de los informes sueltos (en papel o en sistemas electrónicos externos/departamentales). Como la historia clínica electrónica implementada no se adapte completamente a las necesidades de l@s profesionales, seguirán existiendo informes y documentación “suelta” (o ajena al sistema -papel o aplicaciones departamentales-). La cuestión es decidir cómo van a procesarse (¿escanear el papel, integrar lo electrónico?) y utilizar esta información tan útil para la mejora contínua de nuestra historia clínica electrónica.
- Las historias clínicas electrónicas mejorarán indefectiblemente la eficiencia. Esto no es del todo cierto, porque también se generan ineficiencias directamente proporcionales a la mala adaptación de los sistemas a los flujos de trabajo de l@s profesionales. Las soluciones alternativas siempre serán necesarias y la presión ejercida por los diferentes servicios o departamentos del hospital en contra de la solución implementada será variada, prefieriendo sus soluciones departamentales o, en última instancia, la vuelta al papel. Creo que no hay que luchar contra esto, pues pone de manifiesto una necesidad que no estamos cubriendo. Lo que debe hacerse es escucharlo, atender la necesidad y, en caso de no poderse, hacer lo posible por integrar su solución en la nuestra.
La adopción de una historia clínica electrónica no es un cuento de hadas, está lleno de pruebas y adversidades pero, al final, lo bueno supera a lo “no tan bueno”. El cambio no es sencillo, hay que ser pacientes, escuchar a las personas involucradas, ser optimista y positivo.
