Claro está que España había dejado de ser el eje del mundo, si es qué algún día lo fue, y ese mismo año de 1918, ahora hace 100 años, Rusia reconocía la independencia de Finlandia, que la había declarado unilateralmente el año anterior, después de haber sido invadida en 1808, siguiendo el reconocimiento de Alemania con la firma de un tratado de amistad y paz, situación que aprovecha Lituania para independizarse de los teutones y Estonia y Letonia de la ya incipiente Unión Soviética que el 23 de febrero consolida la fortaleza del Ejército Rojo, a la misma vez que los turcos invaden Armenia, para declarar su independencia meses después.
El 28 de Octubre 1918, se proclama la República de Checoslovaquia, que se independiza del imperio austrohúngaro, y que en 1992 vuelve a seccionar el país con la escisión en dos partes: Chequia y Eslovaquia.
Y como el año y la contienda guerrera va de independencias de corte europeo, la población austriaca de Bohemia y Moravia (Sudetes) proclama su unión a la Austria Alemana.
El 31 de Octubre, Carlos I, emperador de Austria y monarca de Hungría, sale huyendo tras producirse la revolución austrohúngara, separarándose Hungría de Austria, por lo que queda extinguido el Imperio Austrohúngaro, y se firma un armisticio con las tropas aliadas.
El 4 de Noviembre Polonia proclama la segunda república y se independiza días después de Alemania.
10 millones de muertos, 19 millones de heridos, 34,5 millones de mutilados, 61 millones de combatientes y 67 países en conflicto
Mientras que Suecia daba voz a las mujeres, en España todavía las silenciaba, la corona británica creaba dos antagonistas en Irlanda, el de Dublín en el Sur, y el Belfast en el Norte, creándose una soterrada guerra civíl entre los años 1919 y 1921, que al finalizar y firmar la paz se reconoció el Estado Libre de Irlanda bajo dominio británico, hoy independiente, no así la Irlanda del Norte que permanece en el Reino Unido.
- Hace 100 años estabámos como lo relatado, y al hoy le añadimos un ápice de ignorancia y poca valentía por aprender las lecciones del pasado.
Hay acontecimientos en la historia que nos conmueven, otros que nos hacen retrotraernos para almacenarlos y sacar conclusiones. Lo importante es saber que muchas verdades se disfrazan de secretos que se descubren a voces con los recuerdos escritos, sacando las mejores utilidades de sus mensajes y aprendizajes para fomentar el aplauso o causar incomprensión como el peor de los males, por parte de quienes aspiran a narrar una nueva historia fingida tras 100 largos años de contradicciones, fomentando preocupaciones más coherentes y cabales que sirvan para evitar similares repeticiones. Pero para desmitificar lo que nos cuentan los libros de historia, basta con comparar el presente y hacer más caso a la intuición como causa de acierto preferente.