Revista Educación

116. adolescente de 14 años con ojo vago por miopía alta. la terapia visual también funciona a esta edad.

Por Padresconalternativas
116. ADOLESCENTE DE 14 AÑOS CON OJO VAGO POR MIOPÍA ALTA. LA TERAPIA VISUAL TAMBIÉN FUNCIONA A ESTA EDAD.
Testimonio enviado por Rosa, optometrista comportamental de Consciencia Visual, publicado en su blog Visión y Aprendizaje
A Jaime trataron de ayudarle con parche con 5 años para recuperar el ojo que tenía 13 dioptrías de miopía. La diferencia era tan grande que le dijeron que realmente nunca llegaría a usar ese ojo y desistienron de seguir ningún tratamiento.
Pero casi 10 años después, los padres de Jaime, no dándose por venicidos de que su hijo nunca llegara a utilizar ese ojo, vieron una ventana abierta al conocernos a través de una recomendación.
Siempre se ha dicho que hay una "período crítico" para la estimulación (hasta los 6-8 años de edad), donde el cerebro es más plástico y se pueden conseguir mejoras, y que pasada esa edad, dichas mejoras son más complicadas de lograr e incluso imposibles. Jaime demuestra que no es así, y que pasados los 8 años se sigue estimulando el cerebro. Sólo hay que saber hacerlo. El parche no es la solución.
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Hola, somos Isabel y Juan Carlos, los padres de Jaime y vamos a contar la experiencia de nuestro hijo con Rosa y Estíbaliz. 

A diferencia de la mayoría de los niños pequeños que se ven en la consulta, nuestro hijo comenzó la terapia en plena adolescencia, con 14 años, ahora que tiene 16 y 1,80 de estatura desentona en la sala de espera rodeado de juguetes y cuentos infantiles. 
Jaime tiene una miopía altísima en su ojo derecho, debido a ello él, desde que nació, usó sólo su ojo izquierdo con el que sí veía perfectamente y su ojo derecho quedó totalmente vago, prácticamente inutilizado. 

Cuando detectamos el problema, a los 5 años, el primer oftalmólogo al que lo llevamos prácticamente nos dijo que trabajaríamos un poco el ojo derecho pero que había muy poco que hacer, que era mayor para recuperarlo y que con la diferencia de graduación tan grande que tenía entre los dos ojos era imposible que pudiera llegar a usar el ojo derecho. No quisimos aceptar esto y acudimos a otra consulta, aquí también dijeron que era muy difícil la recuperación del ojo pero que trabajarían todo lo posible para que alcanzara la máxima agudeza visual posible. Jaime estuvo varios años llevando un parche en el ojo izquierdo (su ojo bueno) y llegó a desarrollar una agudeza próxima al 60% en el ojo derecho, pero nunca vio con los dos ojos. En este punto nos dijeron que había alcanzado el tope de recuperación y que seguiría viendo sólo con su ojo izquierdo, pues ya era imposible que pudiera utilizar los dos ojos a la vez sin que el ojo derecho estorbara al izquierdo. 

 Mientras, Jaime tenía dificultades en el colegio, sobre todo en lo relacionado con la lectura (muy lenta), escritura y ortografía. Tardaba muchísimo en estudiar cualquier cosa, le era muy complicado localizar partes de textos… Daba la sensación de que no había aprendido a leer de forma correcta y esto le entorpecía en todo lo demás. Según crecía estas dificultades se iban acentuando y pasaba horas y horas de trabajo sin obtener unos resultados en consonancia. 

En tercero de la ESO, una amiga cuyo hijo iba a la consulta de Rosa nos la recomendó, así que pedimos hora y tras la primera cita decidimos ponernos en sus manos. Rosa nos explicó que las dificultades en los estudios de Jaime se debían a sus problemas de visión y a la lateralidad cruzada que tenía debido a que su ojo dominante (izquierdo, por necesidad) no coincidía con su mano dominante (derecha) y que podía trabajarse para optimizar el funcionamiento de los dos ojos, tanto de forma separada como conjunta. Así que hemos estado casi dos años trabajando con Jaime, con consultas con Rosa y Estíbaliz cada 3 semanas y ejercicios en casa que nos llevaban casi una hora 5 días a la semana. 

Jaime ahora lleva lentilla en su ojo derecho, antes, aunque lo habíamos intentado él se negaba, porque le distorsionaba y molestaba y no veía ninguna ventaja. Todavía no es capaz de fusionar las imágenes (aunque seguimos trabajando en ello), pero sí hemos notado que es menos lento, que ha sido capaz de estudiarse exámenes en un tiempo que antes era imposible, que capta mejor los contenidos. Pero sobre todo lo más llamativo es cómo ha desarrollado la agudeza visual de su ojo malo hasta unos niveles prácticamente normales, si él tuviera ahora un problema en el ojo bueno podría llegar a hacer una vida normal, incluso conducir, usando sólo el ojo malo. 

En el colegio nos pidieron que le hiciéramos una valoración oficial de la vista en la seguridad social. Cuando fuimos a consulta la oftalmóloga nos dijo que no se podía creer que con la discrepancia tan grande de graduación que tenía en los dos ojos pudiera tener la agudeza visual que tenía, que ellos esos casos los dan prácticamente por perdidos, que nos felicitaba y que siguiéramos trabajando así y que si le podíamos decir con quién estábamos trabajando, que tomaba nota del caso y se lo apuntaba porque nunca había visto nada igual. Por supuesto que le dimos el nombre de Consciencia Visual. 

Desde luego salimos de la consulta con la certeza y satisfacción de que todos los esfuerzos habían sido bien empleados, lo que sentimos es no haber empezado mucho antes. Es difícil valorar las repercusiones que puede seguir teniendo en la forma de estudiar, antes trabajaba mucho y no le cundía, ahora está más vago, sigue teniendo una mala comprensión lectora y ortografía, pero sí hemos notado que ahora es capaz de estudiar más cantidad en menos tiempo. Necesita aprender a organizarse y estudiar más a diario pero eso son ya otros problemas… 

Lo que nos da mucha pena es que estas terapias sean tan desconocidas, que los oftalmólogos no nos remitan a ellas y que den los casos por perdidos. Por nuestra parte prometemos hacer toda la publicidad posible. 
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Un caso que era perdido para los oftalmólogos con tan solo 5 años, y con 16 años ahora, no sólo ha aprendido a ver con ese ojo, sino que además a nivel grueso ambos ojos consiguen trabajar juntos sin que el ojo vago le entorpezca, ni su cerebro suprima su imagen. Y aún, actualmente, no cesan en su empeño, padres e hijo, y siguen trabajando por una visión mejor.
Estos padres eran MUY disciplinados y hacían todo lo que les decíamos. Un esfuerzo cuya recompensa les ha merecido la pena :) Bien por vosotros!!

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