Ingeniosas frases sobre el oficio del crítico literario
La relación que existe entre los autores mediocres y la crítica mediocre es más o menos esta: ninguno se fía del otro.
Uno está tan expuesto a la crítica como a la gripe.
El crítico es un hombre que espera milagros.
Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica.
Las críticas son cartas al público que ningún autor tiene que abrir ni leer.
La Critica literaria suele proceder de déficit de amor.
Ningún escritor joven desea tanto la crítica constructiva como la alabanza.
Al mirar hacia atrás, el crítico ve la sombra de un eunuco. ¿Quién sería crítico si pudiera ser escritor?
Mis críticas son ligeras y sin hiel, porque no la hay en mi corazón, y la detesto en literatura.
Durante un tiempo la Crítica acompaña a la Obra, luego la Crítica se desvanece y son los Lectores quienes la acompañan. El viaje puede ser largo o corto. Luego los Lectores mueren uno por uno y la Obra sigue sola, aunque otra Crítica y otros Lectores poco a poco vayan acompasándose a su singladura. Luego la Crítica muere otra vez y los Lectores mueren otra vez y sobre esa huella de huesos sigue la Obra su viaje hacia la soledad. Acercarse a ella, navegar a su estela es señal inequívoca de muerte segura, pero otra Crítica y otros Lectores se le acercarán incansables e implacables y el tiempo y la velocidad los devoran. Finalmente la Obra viaja irremediablemente sola en la Inmensidad. Y un día la Obra muere, como mueren todas las cosas, como se extinguirá el Sol y la Tierra, el Sistema Solar y la Galaxia y la más recóndita memoria de los hombres. Todo lo que comienza como comedia acaba como tragedia.