16 postales navideñas de diferentes partes del Mundo

Por Mteresatrilla
Recuerdo con gran ilusión las Navidades de mi infancia. Siempre me gustó más hacer el caga tió que la llegada de SSMM los Reyes Magos de Oriente.El misterio de cómo un tronco podía cagar turrones, frutas en almíbar, chocolates, cava (entonces llamado champán que solía ser Rondel o Delapierre), algunas figuras de pesebre que año tras año iban aumentando la familia de pastores, bolas plateadas para el árbol… era una sensación mágica que ya empezaba muchos días antes cuando llegaba del bosque muerto de hambre y frío y en casa nos preocupábamos de cobijarlo y alimentarlo durante aquellas tres semanas en que pasaba a ser como uno más de la familia.

Singapur, con el Marina Bay Sand al fondo


También en Singapur, en Clark Quay


Rothenburg ob der Tauber, Alemania


El tió de mi infancia no cagaba bicicletas, ni muñecas, ni ningún otro juguete…eso se dejaba para los Reyes Magos. El animalito no era como los de ahora, con cara y barretina, era el mejor tronco de olivo que mi padre podía encontrar pero es cierto que casi cobraba vida propia y tras quedar exhausto después de cumplir su dura misión, se quemaba en la hoguera de la chimenea porqué, tal como mi madre nos contaba a mi hermana y a mí, con su calor, la Virgen María vendría a calentar la ropita del Niño Jesús recién nacido.

Incluso en Dubai. Tienda en Dubai Mall


Mercado navideño en Burdeos, Francia


Belén en Maguncia, Alemania

Lo de cagar turrones y chocolates por un agujero invisible aun lo podía llegar a entender porqué durante los días que permanecía en casa no escatimábamos nada y las naranjas, manzanas, patatas, pan seco… que comía el invitado se convertían en dulces. A lo que nunca encontré una explicación convincente era cómo se las podía arreglar para sacarlo todo tan bien etiquetado, con sus mayúsculas y sus minúsculas, cómo se las apañaba para fabricar el aluminio de las latas de almíbar o el cristal de las botellas de champán. Los Reyes Magos no me creaban tanta ilusión. Sí, dejaban juguetes en el balcón pero al fin y al cabo son muy ricos y, ya se sabe, con dinero todo es fácil. Lo que me sigue intrigando es cómo demonios se lo hacen para tener 2013 años y conservarse tan en forma. 

Mercado navideño en Montpellier, Francia

Árbol en Plaza del Popolo, Roma


Nutcracker en Rothenburg ob der Tauber, Alemania


Volvieron unos años bonitos cuando hubo pequeños en la familia, su inocencia y los ojillos llenos de ilusión, era lo mejor de estas Fiestas.

Todo aquello ya ha pasado, no me gustan las Navidades, el factor ilusión y sorpresa ya no existe, la vorágine comercial me pone de mal humor y sólo espero el día 7 de enero para que todo vuelva a la rutina. ¿Os pasa lo mismo? ¿Os gustan estas Fiestas?

Ski Dubai, en Mall of the Emirates


Mercado navideño de Maguncia, Alemania


Adoración en Coblenza, Alemania


Pero como una cosa no quita la otra, aprovecho para desearos mucha paz y felicidad, no sólo para estos días sino para todos los días del año.
Y os felicito con estas estampas navideñas de diferentes partes del mundo, 

Tienda Käthe Wohlfahrt en Rothenburg ob der Tauber, Alemania


Pesebre en Moustiers de Sainte Marie, Alpes de Alta Provenza, Francia


La siempre animada Grafton Street, Dublín


Junto al mar en la Costa Azul. Niza, Francia