20 libros clásicos de la literatura española

Publicado el 04 mayo 2014 por Jack Moreno @jackmoreno

En este post os reseño 20 libros clásicos fundamentales de la historia de la literatura española que no deben faltar en vuestras bibliotecas personales.

Cantar de Mio Cid

Cantar de Mío Cid
Anónimo

Poema épico, se trata del texto más representativo del arte de los juglares españoles de la edad media. El poema fue escrito por primera vez en 1110, inmediatamente después de sucedidos los hechos a los que se refiere. El poema, dividido en tres partes o cantares, narra el injusto destierro y las aventuras del Cid, Rodrigo Díaz de Vivar. El tema del deshonor y la recuperación de la honra, constituyen el eje central de la obra que describe la mentalidad y los valores éticos de la época. Muchos de los personajes y hechos que nos muestra están atestiguados lo cual le confiere un gran valor histórico. Habiendo perdido su honor tras ser acusado de robo, el Cid dedicará los últimos años de su vida a recuperar la honorabilidad conquistando los reinos moros del sur de la Península. Una obra maestra gracias a episodios tan vibrantes como la conquista de Valencia o la traición de los infantes de Carrión y a su estilo excepcional.
 

El Buscón

La vida del Buscón
Francisco de Quevedo

La Historia de la vida del Buscón, indiscutible cima del arte literario español, es un polémico ejemplo de novel picaresca. En ella, Quevedo relata la peripecia vital del pícaro don Pablos de Segovia, desde su infancia a la proyectada fuga a Indias con que termina la obra. Entre estos dos polos se sitúan una serie de aventuras, casi siempre catastróficas, en las que el personaje fracasa constantemente en su búsqueda de estabilidad económica y social, y sus fingimientos de nobleza son desenmascarados sin cesar. Obra amena y difícil, «El Buscón» destaca por su caricaturesca descripción de una sociedad desintegrada y por su espléndida creación verbal, modelo de ingenio y de experimentación lingüística. Hijo de un ladrón y de una bruja. Pablos, el Buscón, entra al servicio de un joven rico, vive en Alcalá, en la corte y acaba viajando a América. Aunque su argumento no deja de ser muy similar al de otras obras del género. El Buscón no es una novela picaresca al uso. La maestría de su escritura, la vivacidad y sarcasmo en la descripción de personajes y situaciones, la inteligente crueldad de sus anécdotas, hacen de ella, una obra que rebasa los límites de su género, una novela picaresca que da una vuelta de tuerca al arquetipo.
 

Libro del buen amor

Libro del buen amor
Juan Ruiz, Arcipreste de Hita

El Libro de Buen Amor es, por su originalidad, la obra más sorprendente y representativa de la literatura medieval española. Bajo el esquema de una ficticia autobiografía amorosa, el autor retrata una época tolerante y plural que revela el conflicto latente entre la diferentes culturas que convivían entonces en la península ibérica. Su extensión, la variedad de los géneros que Juan Ruiz entrelaza y la maestría con la que unifica la sátira, el tono religioso o el profano, convierten esta obra en una extraordinaria mezcla de tradiciones literarias, de lenguajes y de historias producto de la imaginación y recopilación de su autor. Las dificultades de transmisión e interpretación e literal del texto del Libro de buen amor, las penumbras que envuelven al autor, al título y a la fecha de composición han hecho que la obra haya sido objeto de las más variadas interpretaciones. El hilo argumental del relato no es fácil de seguir en una primera lectura. El abrupto fluir del sistema narrativo, auténtico rosario de episodios, produce en el lector actual la sensación de andar perdido en un universo literario que le es ajeno.
 

Lazarillo de Tormes

Lazarillo de Tormes
Anónimo

La vida de Lazarillo de Tormes, y de sus fortunas y adversidades, constituye una de las grandes creaciones artísticas en el decurso de la letras españolas, tanto por su propia entidad como por su trascendencia. Apareció en 1554 en tres ediciones casi simultáneas de Burgos, Alcalá y Amberes; su autor -se ha dicho- dio con una forma narrativa que fundaría el género picaresco cuando, medio siglo después, Mateo Alemán decide adoptar las líneas fundamentales del esquema del Lazarillo para escribir su Guzmán de Alfarache, y cuando, con ambas obras a la vista, otros narradores deciden reiterar los mismos rasgos constructivos esenciales. El presente texto se remonta a los de 1554, teniendo en cuenta las variantes críticas propuestas por los editores modernos que parecen preferibles. El Lazarillo de Tormes cuenta las peripecias de un joven pícaro en la España del siglo XVI. Lázaro de Tormes ejerce de criado de los más disímiles personajes: un ciego, un escudero, un fraile, un capellán o un alguacil. Cada personaje encarna un tipo posible de vida en un mundo cruel descrito con profunda ironía. Fue editada incompleta hasta el siglo XIX. Prohibida por la Inquisición, su autoría se atribuye diferentes personajes como el monje Juan de Ortega, el dramaturgo Sebastián de Orozco y el humanista Diego Hurtado de Mendoza.
 

Novelas ejemplares

Novelas ejemplares
Miguel de Cervantes

Un noble y una gitanilla se enamoran y se enfrentan a la sociedad en la que habitan, un licenciado cae en la locura y se cree todo de vidrio, dos pícaros aprenden los trucos de la supervivencia, un anciano trata de esconder a su joven esposa pero los celos le consumen, dos perros entablan una larga conversación donde sus amos no salen muy bien parados. Un retablo de personajes que retratan al Siglo de Oro español y captan el espíritu de aquella época. La libertad y ejemplaridad, el carácter experimental, la capacidad para hacer verosímil lo inverosímil, para despertar y mantener la atención del lector son algunos de los elementos que conforman el marco implícito de unión de las Novelas ejemplares. En ellas, Cervantes sometió a renovación todas las formas narrativas existentes, y de su esfuerzo consciente de reflexión, asimilación e innovación creativa nace la novela moderna. Publicadas en 1613, las obras breves que responden al nombre de Novelas ejemplares son doce novelas cortas que siguen el modelo establecido en Italia y cierto carácter didáctico y moral. Cervantes se jactaba en el prólogo de haber sido el primero en escribir en castellano este tipo de relatos que hoy nos siguen atrapando con su ingenio y sus visiones costumbristas.
 

El Alcalde de Zalamea

El alcalde de Zalamea
Pedro Calderón de la Barca

Si “El alcalde de Zalamea” se ha mantenido a lo largo de los siglos como la más popular comedia calderoniana, es, sin duda, porque su protagonista, Pedro Crespo, encarna de modo formidable el sentimiento del honor como síntesis de la dignidad humana. Pero no bastaría ese único mérito para garantizar la universalidad de una obra que incide en un tema tópico, a fuerza de verosímil, en el Siglo de Oro español. Es el arte el que salva la comedia y la hace cada vez más viva. El rigor de los conceptos, polarizados entre Razón y Naturaleza, se encarna en una estructura dramática de gran claridad y enorme riqueza simbólica. Tejida en torno al tema del honor, El alcalde de Zalamea es, junto con La vida es sueño, la obra más popular de Pedro Calderón de la Barca (1600-1681). Ficción, tradición literaria, folclore e historia libremente tratada se entremezclan en un drama en el que, sin embargo, se reflejan algunos de los conflictos sociales de una sociedad en crisis, como la España del siglo XVII. Con todo, y como toda gran obra literaria, la obra trasciende las coordenadas temporales y va más allá de un drama de honor campesino para hablar de temas universales, como la justicia, la venganza, la libertad o la dignidad humana.
 

Don Juan Tenorio

Don Juan Tenorio
José Zorrilla

La obra de Zorilla, en los peores casos, se entiende como una enérgica exhibición, espectacular y superficialmente seductora, de todos los lugares comunes del Romanticismo: pasiones desaforadas, prolijos enredos, fracasos apoteósicos, vinculados, de algún modo, a la perversión del poder y de las relaciones familiares; exaltación de un pasado menos histórico que legendario; registro de crímenes y castigos con frecuencia desorbitados y casi siempre dilucidados por la justicia poética más que por la justicia institucional; todo ello transmitido en versos categóricos y resonantes que, después de enardecer al común de los espectadores durante varias generaciones, pasaron a menudo de los escenarios al habla cotidiana. En el mejor de los casos, sin embargo, se postula que toda esa parafernalia expresiva está más bien al servicio de otra cosa; es decir, es el aparato cómplice o encubridor de conflictos más íntimos e inestables. En este caso, Don Juan es un malvado radical e irreparable al que distinguía la capacidad de no parecerlo; es decir, de engañar con éxito (a las mujeres) y defenderse luego con impunidad (de los hombres). Y de repetirlo sin cesar, con escasa variantes de la acción y de las víctimas, no del burlador. Precisamente, la mera contabilidad de sus atropellos llegó a ser uno de los ingredientes más esperados y aplaudidos de la fórmula. Séolo la intervención de la divinidad o del rey, o de los dos a la vez, detiene esa rutina de maldades y restaura la otra rutina, la del orden moral e institucional que Don Juan había descalificado.
 

Pepita Jiménez

Pepita Jiménez
Juan Valera

Luis de Vargas es un joven seminarista que regresa a su casa para pasar las últimas vacaciones antes de la ordenación. Allí encontrará a Pepita Jiménez, una joven viuda de gran belleza prometida de su padre. Pronto el seminarista comprenderá que su pasión por la joven es más fuerte que su vocación sacerdotal. Juan Valera fue un escritor de horizontes no frecuentados por los españoles contemporáneos. Su curiosidad intelectual, su afición a la lectura de textos orientales, sus traducciones de la moderna poesía alemana —Goethe, Heine— y su familiaridad con la literatura griega clásica, le convierten en un escritor cosmopolita cuyo marco supera con creces el ámbito peninsular. Bajo una artificiosa máscara de hombre de mundo, se escondía una personalidad artísticamente vigorosa, la de un humanista con el impulso castizo de los románticos españoles, enraizada en la cultura rural de su Andalucía familiar. Como corresponde a un escritor de la talla de Juan Valera, Pepita Jiménez alcanzó rápidamente el éxito internacional, siendo traducida a varios idiomas, y ejerció sobre las novelas que le siguieron en el tiempo una triple influencia: el tema mostrenco, el modelo femenino y un conjunto de motivos literarios y elementos compositivos.
 

Trafalgar

Episodios Nacionales
Benito Pérez Galdós

Trafalgar es el primero de los Episodios Nacionales de Galdós, serie que constituye la más vasta construcción novelesca que registra la historia de nuestras letras. Los hechos bélicos que noveliza Galdós tuvieron lugar en 1805. Este primer episodio respira patriotismo nacional, muy cervantino, que incluye una visión respetuosa del enemigo, nada reñida con la admiración por los hechos heroicos. Los «Episodios Nacionales», escritos con espaciados intervalos a lo largo de casi cuarenta años, los fue distribuyendo Galdós en cinco series. Las cuatro primeras tuvieron cada una diez volúmenes; la quinta, seis. Con los «Episodios», Galdós inventó un género mixto en el que la historia externa estuviera engarzada con la interna y viceversa, enhebrando ambas historias reproduciendo datos de la realidad histórica e inventando, al mismo tiempo, numerosos personajes que aunque no fueran reales estuvieran tomados del tronco común de las generaciones olvidadas.
 

La Regenta

La Regenta
Leopoldo Alas «Clarín»

Leopoldo Alas, «Clarín» (Zamora, 1852 – Oviedo, 1901) fue doctor en Derecho, catedrático de Economía Política en la Universidad de Zaragoza y profesor de Derecho Natural y Romano en la de Oviedo. Apasionado por la literatura, novelista y crítico brillante, se hizo temible por sus acerados artículos en la prensa que provocaron continuas polémicas literarias con los escritores de la época. La doble condición de LA REGENTA, obra maestra de «Clarín» que refleja a la vez una colectividad, la de Vetusta, y los problemas íntimos de Ana Ozores —quien en busca de un amor imposible se debate entre las solicitudes de Álvaro Mesía, el tenorio local, y el canónigo don Fermín de Pas—, confiere a la novela una categoría excepcional, acrecentada por la maestría técnica con que Alas supo presentar un conflicto que estalla y se resuelve en los dos últimos capítulos del libro. Esta singular edición de Mariano Baquero Goyanes, actualizada por Ana L. Baquero Escudero, incluye una pormenorizada guía de personajes y resúmenes iniciales de cada capítulo, lo que facilitará el manejo y comprensión de una de las obras clave de la literatura universal. Publicada en 1884 y comparable sin duda alguna a cualquiera de las cumbres de la novela del siglo XIX, “La Regenta” justificaría por sí sola el lugar privilegiado que se asigna a Leopoldo Alas, Clarín (1852-1901), en la historia de nuestras letras como uno de los grandes narradores de la literatura castellana de todos los tiempos.
 

San Manuel Bueno, mártir

San Manuel Bueno, mártir
Miguel de Unamuno

San Manuel Bueno, mártir constituye, sin duda alguna, un punto culminante en la creación literaria de Miguel de Unamuno. Porque él mismo declaró: «Tengo la conciencia de haber puesto en ella todo mi sentimiento trágico de la vida cotidiana». Pero, al mismo tiempo, porque aquí culmina el proceso de renovación del género novelístico que Unamuno había comenzado a principios de siglo. El drama de un sacerdote que finge una fe que ha perdido para que sus feligreses no caigan en la desolación da pie para una profundas reflexiones sobre la inmortalidad, la contraposición entre realidad y apariencia, los misterios de la personalidad, la disyuntiva entre una verdad trágica y una felicidad ilusoria, y el sentido de la abnegación y entrega al prójimo. Don Manuel asume esta lucha y se convierte en mártir en tanto toma sobre sí la duda y la sufre por toda la comunidad que, sumida en el engaño, avanza cohesionada por esa supuesta verdad no cuestionada. Los problemas existenciales y religiosos preocuparon gravemente a nuestros escritores de la Generación del 98. De tales inquietudes es buena prueba “San Manuel Bueno, mártir”, la novela más popular y tal vez la mejor de Unamuno. El contradictorio rector de Salamanca confesó haber puesto en ella todo su sentimiento trágico de la vida cotidiana. Escrita en su madurez, de aquel Unamuno apasionado agitador de conciencias poco queda en este atormentado Manuel Bueno, sacerdote de pueblo que predica a sus feligreses la fe que él ya no tiene. Pero lo hace para ahorrarles su íntima congoja, manteniéndolos en la ilusión de la vida eterna. Porque sólo las religiones consuelan al hombre de haber nacido para morir.
 

La Celestina

La Celestina
Fernando de Rojas

La loca pasión por Melibea , hija de un rico mercader, lleva al joven Calisto a romper todas las barreras y a aliarse con una vieja alcahueta. Desde el momento en que entra en escena, Celestina avasalla toda la obra hasta convertirse en un personaje literario de fama universal. Calisto y Melibea, Romeo y Julieta y tantas otras parejas anónimas, de cuya existencia sólo conocemos su grafiti en la corteza de algún árbol olvidado, han sido y son víctimas de un amor imposible. El fracaso del amor conmueve a los lectores de todos los tiempos, porque se trata de un sentimiento sublime, pero frágil, en el que todos nos reconocemos. Este volumen presenta la versión más rigurosa de la “Tragicomedia de Calisto y Melibea”, la publicada en Valencia en 1514, completada con los fragmentos suprimidos de la primitiva “Comedia” de dieciséis autos y con las interpolaciones y variantes de las versiones posteriores. Las notas de Dorothy S. Severin facilitan la comprensión de términos arcaicos o desusados y un iluminador trabajo de Stephen Gilman pone de relieve la importancia de Fernando de Rojas y las claves de su contemporaneidad.
 

La vida es sueño

La vida es sueño
Pedro Calderón de la Barca

Pocas obras dramáticas se muestran tan vigentes hoy en día como La vida es sueño. Drama religioso o filosófico que, desde el absoluto seiscentista, urde sus raíces en los mitos orientales, la literalidad de su lección moral es capaz, sin embargo . de traducirse en lectura política (educación de príncipes) y en grito revolucionario. Pero, sobre todo, es pieza clave en la historia del conocimiento, del reconocimiento por parte del hombre de su conciencia de existir. Desde el mito de la caverna de Platón hasta la frontera de la modernidad que supone su proximidad en el tiempo y en las inquietudes a la filosofía cartesiana, La vida es sueño se constituye en un modelo de la duda metódica resuelta no a través de la seguridad del pensar, sino por medio de una peripecia trágica que desemboca en el absoluto moral. Por medio de una magnífica parábola literaria y de la grandiosidad de una puesta en escena que vislumbramos en la fuerza del discurso, Calderón muestra cómo sobre el error no se puede levantar el edificio de la verdad. Y que para la pasión, como todo lo humano, puede someterse a sistema.
 

La Dorotea

La Dorotea
Lope de Vega

Para Lope, amar y hacer versos, sentir y escribir estaban tan estrechamente relacionados que no concebía un amante incapaz de ser poeta, ni menos un poeta incapaz de estar enamorado. Lope se sintió obsesionado durante medio siglo por un suceso juvenil: su fervorosísima pasión por Elena Osorio, a la que amá tan entrañablemente que nunca consiguió olvidar. La sublimación de este episodio, que Lope poetizó en diversas ocasiones a lo largo de su vida, encuentra su realización en La Dorotea, en la que además se dan cita otras circunstancias que afectaron a su vida y a su obra, como su pasión por Marta de Nevares o las polémicas sobre el gongorismo. Como otros ciclos poéticos, este de vejez lo abrió Lope con un texto en prosa, en este caso dialogada, en el que insertó una variada antología poética. La Dorotea apareció en 1632. Probablemente no es casual que el primer poema que se oye en la acción en prosa sea «A mis soledades voy» y que aparezca expresamente atribuido a Lope. La penúltima de sus elegías, y la más celebrada, «Pobre barquilla mía», tiene como interlocutor al frágil barquichuelo. Lope denomina a esta obra “acción en prosa”, y su modelo más evidente es el género celestinesco. Evoca la historia de sus celosos amores por Elena Osorio desde la altura de su edad adulta.
 

Poesía

Poesía
Fray Luis de León

Uno de los más importantes poetas del Renacimiento español. Su obra lírica, marcada por el humanismo y su profundo conocimiento de los clásicos y la Biblia, fue publicada en 1631 por Francisco de Quevedo. Fray Luis de León fue un gran erudito -traductor de El Cantar de los Cantares- que durante un período de su vida sufrió la cárcel de la Inquisición. Fray Luis es considerado una de las voces más altas de toda la poesía en castellano. El propio Fray Luis dividió sus poemas en tres apartados: las originales, las traducciones de poetas profanos y las traducciones o versiones bíblicas. Quevedo editó por primera vez en 1631 sus poemas, utilizándolo como antinomia del culteranismo en el contexto de la guerra poética que mantenían Quevedo y Góngora (cada uno con sus respectivos secuaces detrás). Sin embargo, no fue hasta fines del XIX, que se hizo una buena edición de los poemas de Fray Luis. Considerado por algunos un poeta místico, dejó poemas de notable sabor íntimo-religioso.
 

Zalacaín el aventurero

Zalacaín el aventurero
Pío Baroja

Baroja destacó muchas veces sobre otras de sus obras “Zalacaín el Aventurer ” , subrayando siempre la rapidez con que la compuso y su falta de ambiciones ideológicas o estéticas: “La escribí por entretenimiento, para pasar el rato, y la terminé en unas pocas semanas”. Una novela de aventuras para la que el escritor tuvo el acierto de elegir las circunstancias de una guerra civil, que le permitían favorecer la creación de azarosos lances de los que debería salir victorioso el protagonista, un héroe vasco, hambriento de aventuras y sediento de acción al que la guerra facilitaba motivos inagotables para encontrarlas. La guerra es, pues, el mero marco en el que transcurren los años finales de Martín, la que estimula sus principales andanzas y origina los riesgos para que el personaje ejercite y pruebe su heroicidad. Zalacaín el aventurero forma parte, junto a La casa de Aizgorri y El mayorazgo de Labraz, de la trilogía novelística del País Vasco. Considerada como una de sus obras más bellas, narra la vida de Martín Zalacaín, una especie de héroe clásico. La infancia de Zalacaín transcurre en un rincón medieval cargado de tradiciones y leyendas, junto a un viejo pariente. Su espíritu combativo —ya desde niño lucha contra todo y contra todos— le llevará en su juventud a alistarse en las filas carlistas con el único objetivo de vencer por vencer.
 

Don Quijote de la Mancha

Don Quijote de la Mancha
Miguel de Cervantes

“Veréis en Don Quijote, en cada página, revelados los más secretos arcanos del alma humana”, Fiódor M. Dostoievski. Un éxito desde el mismo momento de la publicación de su primera parte en 1605, Don Quijote de la Mancha es una obra maestra no ya de la literatura española sino de la universal. Cuenta la historia de un hidalgo que, enloquecido por la lectura de libros de caballerías, recorre España espada en mano en busca de aventura, justicia y gloria. Las múltiples interpretaciones de esta historia son, simplemente, el reflejo de su riqueza de significados y contenidos: una crítica de las novelas de caballerías, la contraposición entre realismo e idealismo, la primera novela moderna o una sátira de las ilusiones caballerescas. Infinitas lecturas caben en las divertidas e increíbles andanzas del ingenioso hidalgo, que reflejan la complejidad de lo humano y muestran el arte literario en su más depurada expresión. Miguel de Cervantes (1547-1616) encarnó el ideal de la unión entre armas y letras, escribió a caballo entre Renacimiento y Barroco. Sus poesías, comedias, tragedias y entremeses quizá se ven ensombrecidos por su narrativa, donde fulguran las Novelas ejemplares, las dos partes del Quijote y la que él consideró su mejor obra, Los trabajos de Persiles y Sigismunda.
 

Milagros de nuestra señora

Milagros de nuestra señora
Gonzalo de Berceo

Gonzalo de Berceo es el primer escritor en lengua castellana que llega hasta nosotros con nombre y apellido. Del conjunto de sus obras sobresalen los Milagros de Nuestra Señora, colección de veinticinco Milagros precedidos por una introducción alegórica en los que se recogen las tradiciones más vigorosas y populares del s. XIII. Gracias a su sencillez y a su frescura, estos relatos piadosos, nacidos en su día con el propósito de conmover a los fieles y despertar su devoción, mantienen todavía su ingenuo encanto y perviven con inusitada fuerza. Fueron escritos hacia mediados del siglo XIII. Recogen la tradición muy extendida en toda Europa de milagros marianos, y de hecho está localizada la fuente latina directa de donde bebió Berceo.