2015 y Edad Media: esta es Italia que nunca ha cambiado

Publicado el 12 febrero 2015 por El Nuevo Fígaro @elnuevofigaro

Giovanni Giaccio

Los últimos datos económicos que están escandalizando a los italianos son contradictorios. Por un lado, hay una encuesta del Istat (Insituto de estadística italano) que afirma que un cuarto de los italianos vive con menos de 10.000 euros al año; y, por otro, está la lista de Hervé Falciani, es decir, un registro de todos los clientes del HSBC, el banco más grande de toda Suiza. Según el periódico L’Espresso, que publicará una investigación en los próximos días, el registro incluye los nombres de 7.000 italianos.

Según el Istat, más de la mitad de las rentas individuales (54%) está entre 10.001 y 30.000 euros; el 25,8% tiene ingresos inferiores a los 10.001 euros; y el 17,6% vive con una renta entre 30.001 y 70.000. Por lo tanto, sólo el 2,4% supera los 70.000 euros. Que en Italia está creciendo la pobreza ya lo sabíamos, pero estos datos reflejan una situación que parece la de siglos atrás: la pobreza aumenta tanto como la distancia entre clases sociales; es decir, los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos.

Y ¿qué pasa con los riquísimos?

En cada crisis económica hay gente que pierde la casa, familias que se destruyen, matrimonios acabados, así como hay personas que se hacen más ricas o permanecen igual. Este es el caso de los 5.439 clientes italianos de HSBC, que han evadido más de mil millones y otros más de 600 millones de euros. Un verdadero tesoro contenido ilegalmente en el banco suizo por ciudadanos incluidos en la lista de Hervé Falciani, que es un registro que puede cambiar el rumbo de las investigaciones de la policía financiera.

Todos nos preguntamos: ¿Y si este dinero fuese usado para ayudar al 54% de los italianos? Este acto sería el gesto más democrático que el Gobierno pudiera hacer. Sin embargo, ya sabemos lo que va a pasar: en primer lugar, artículos, entrevistas a políticos y expertos de economía que hablen del daño que estos evasores han provocado; y luego, todo este tesoro desaparecerá. Quizá, después de meses y meses oiremos hablar de algún juicio y ya está. El dinero desaparecerá en las arcas del Gobierno, que ya habrá terminado su campaña.

De cualquier manera, los italianos esperamos que los políticos den una lección de democracia, aunque, como hemos dicho, ya nos sepamos este cuento de memoria.

IMAGEN: Sede del HSBC en Londres. HSBC