Sin percance alguno, la nueva máquina llegó ayer por la tarde, con mucha lluvia y sin arcoíris. Era tal la obsolescencia de la anterior que también tuve que cambiar el monitor. Seguro que Codicius y Avaricius ríen, satisfechos y cómplices, desde lo alto del edificio. En fin, espero que la nueva adquisición esté a la altura de su antecesora. Gracias por vuestras sentidas condolencias.
Esta misma noche sacrifico un carnero en vuestro honor en un punto alejado de la civilización.