Tras un primer día dedicado a la visita de campo y a la excursión hasta el nacimiento de Río Grande, era turno de poner en común las impresiones de los distintos miembros del equipo (en el Festival a los grupos de trabajo les llaman oficinas). Durante la sesión de trabajo matinal nos reunimos en una de las tres habitaciones de la «Casa da cidade»: Este edificio ha sido ocupado expresamente para el festival a través de una cesión temporal y su acondicionamiento está a cargo una de las oficinas de la «casa». Su trabajo tras un solo día ya era notable: encontramos los espacios vacíos de la vivienda con material de oficina, varios ordenadores Mac de sobremesa que contrastaban fuertemente con mobiliario tradicional. También habían dispuesto varios elementos domésticos que creaban un ambiente de confort y de cotidianeidad muy especial.
Una vez que nuestro equipo se reunió con las tres nuevas incorporaciones y con el grupo de niños (crianças) que nos acompañaron en nuestra excursión del día anterior, Christiano Ottoni, el otro coordinador de nuestra oficina experto en cuestiones ambientales, fue explicando el recorrido mientras nos daba una estupenda clase sobre ríos, edafología y las Áreas de Protección Permanente (APP, una figura legal brasileña que determina las restricciones sobre los cauces de los ríos).
Todos estos condicionantes configuran un escenario en el que la propuesta de abovedarlo es contemplada como la única posibilidad. Frente a esta realidad desde nuestro equipo se quiere hacer una apuesta fuerte por una alternativa que reivindique la «naturalización» del río, como medio para lograr la máxima autonomía del territorio. Guadalmedina on my mind. En este punto la idea de generar un proceso frente a una propuesta concreta está clara. Entendemos que el Festival puede resultar una oportunidad inmejorable para poner en marcha un proceso que ponga en contacto a la red de agentes que se relacionan con el río. Si bien tenemos nuestras dudas sobre nuestra aportación a este proceso, en tanto que somos un agente externo y nuestra presencia aquí está acotada en el tiempo.
Por otra parte no podemos enfrentarnos a un proyecto de esta complejidad de estas características importando soluciones o metodologías si desconocemos el contexto y las dinámicas socio-políticas. En este sentido lo procesual se tiene que imponer a lo objetual: No podemos, no queremos, caer en la frivolidad del objeto o en la consecución acción vistosa. Lo que hagamos aquí tiene que servir para algo. No tiene que porque ser un objetivo muy ambicioso, pero ha de tener continuidad. Hay que profundizar más y ser más autocríticos. ¿Podemos aportar y aprender tanto como estamos nosotros estamos aprendiendo de nuestra experiencia aquí? ¿Cuál es exactamente nuestro papel? Son algunas dudas que nos asaltan en estos pasos iniciales.
El desconocimiento del idioma también supone un hándicap importante. Si bien estamos haciendo un esfuerzo por aprender y los brasileños son muy comprensivos con nuestra situación, no resulta fácil comunicarse. Hay muchas cosas que nos estamos perdiendo a causa de esto. Todo un inconveniente cuando se trata de impulsar un trabajo comunitario y tratar de estructurar un proceso de participación ciudadana desde la base.
Pero hay vida más allá de nuestras preocupaciones. La propia estructura del festival (trabajo por la mañana, actividades culturales por la tarde) y las ideas que los coordinadores de la «Casa da cidade» tienen sobre el trabajo de las oficinas resulta tremendamente estimulante. El carácter social y abierto de la «casa», así como la sintonía con el resto de participantes permite que aprendamos y avancemos en nuestra propuesta. Así que nos ponemos manos a la obra con la confianza que todas estas incertidumbres se irán resolviendo a medida que avancemos con el proyecto.
El trabajo de esta segunda jornada se centra en determinar una estrategia para el desarrollo del proceso. Se enumeran así algunas de las acciones que nos parecen más relevantes como una nueva excursión por la parte del río que nos queda por conocer, la identificación de las agentes y procesos existentes que se relacionan con el río, realizar una caracterización del cauce con un mapeado ambiental, social y urbano. Decidimos que al día siguiente iremos caminando desde a «Casa da cidade» hasta el barrio de Palha, y por el camino haremos entrevistas con los habitantes (moradores) del lugar, haremos fotos, vídeos, etc. Tras hacer una primera lista de los agentes, que esperamos ir ampliando lo largo de los días, nos despedimos hasta el día siguiente.
La tarde la dedicamos a pasear por la ciudad y visitamos la casa de Chica da Silva, sede de la «Casa da memoria». Chica da Silva es un personaje histórico muy importante dentro de la cultura brasileña. Fue una esclava que se casó con el mayor tratante de diamantes de la ciudad y su figura es muy respetada y admirada en Brasil. Incluso hay películas y series de televisión sobre ella. Tras un largo paseo por las cuestas de Diamantina nos acercamos hasta el teatro Santa Izabel donde se celebra un concierto de chorino (un género de samba). Mientras meneamos los pies al son brasileño aprovechamos para hablar con Joviano y Renata que realizan una labor de asesoría jurídica y política popular en okupaciones en Belo Horizonte como la de Dandara y otras ciudades de Brasil (publicaremos algún artículo sobre este tema en el blog en breve). También intercambiamos impresiones con Pascual, miembro del colectivo ecuatoreño Al Borde, que está trabajando en la rehabilitación de una cancha de fútbol (quadra) en el barrio de Palha.
Y así, entre bailes, cervezas (la marca Brahma sea ha convertido en nuestra preferida), pingas y torresmos (chupitos de cachaça y torreznos, una combinación típica por aquí) terminamos con una nueva ración de cultura brasileña y un saco de anécdotas. Permanezcan a la lectura.
Más información sobre el viaje de Paisaje Transversal a Brasil:
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Créditos de las imágenes:
Imagen 1: Nuestro grupo de trabajo reunido hablando sobre Río Grande.
Imagen 2: Apariencia de una de las habitaciones la «Casa da cidade» tras una primera jornada de acondicionamiento.
Imagen 3: Una tubería vierte directamente directamente las aguas sucias al Río Grande. El paraíso sufre los efectos de la antropización irresponsable.
Imagen 4: Estrategia de trabajo.
Imagen 5: Vista de Diamantina desde la Casa de Chica da Silva.