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5 motivos para leer (o no abandonar) las Crónicas lunares

Publicado el 06 junio 2016 por Fernanda Espinosa @entrelibrosyte
5 motivos para leer (o no abandonar) las Crónicas lunares
La amiga estupenda, La guía del autoestopista galáctico, Mentes poderosas y Cinder*. "Pero, ¿qué tienen en común estos libros?" podrán estar pensando. Que los cuatro son primeras partes de sagas o trilogías que me engancharon lo suficiente como para apuntarme en la wishlist sus continuaciones. Empezar una saga requiere cierta cantidad de compromiso: el gasto es mayor, así como la inversión de tiempo, y la agonía hasta que publiquen o traduzcan el próximo libro es inevitable. Y hacerlo solo es terrible, un martirio por el que ningún lector debería verse obligado a pasar.
Hoy les escribo para cumplir mi deuda pendiente y empezar con esta misión evangelizadora. Leamos sagas, suframos juntos, respondámonos los tuits de fangirleo para ver si así nos sentimos menos solos.
(*Mención honrosa a Los hombres que odiaban a las mujeres, cuya segunda parte fue tan desilusionante que me quitó toda intención de terminar la trilogía. Maldito seas, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, maldito seas.)
1.- Cuéntamelo de nuevo, pero distinto: Si hay tres cosas que nunca pasarán de moda, estas tienen que ser los chicos malos, el labial rojo y los cuentos de hadas. Hayamos crecido escuchándolos o no, estas historias suelen despertar cierta fascinación en nosotros. Son inmortales, y el giro que les da Meyer es su sello distintivo y vaya que lo está aprovechando. Con un planteamiento original hasta decir basta, Cinder y sobre todo Scarlet se escriben sobre las líneas de clásicos cuentos para trastocarlos a su antojo y darnos como resultado dos historias que, por lo menos a mí, no se me hubieran ocurrido ni con un par de alucinógenos encima.
Cinder no hace referencia solo a Cinderella, sino a carbonizar o quemar, que vendría a ser la traducción literal del título. La protagonista de nuestro primer libro es una mecánica cuyo cuerpo no es completamente humano: tras un accidente, su cuerpo se vio preso de graves quemaduras y partes de él se vieron reemplazadas por fríos metales y multicolores circuitos.
Tras la muerte del hombre que la adoptó, quedó bajo tutela de su madrastra Adri. Como podrán suponer, esta mujer no se parte en simpatías hacia Cinder, hay hermanastras crueles, un príncipe guapísimo, e incluso un divertidísimo androide que reemplaza a los animales habladores ¿o ese era otro cuento?. Sin embargo, aquí  el desencadenante de los hechos no es un baile de gala, sino una plaga a la que nuestra protagonista parece ser inmune por motivos que nadie podría imaginar.

2.- Ni Mary Sue ni Gary Stus: Los cuentos de hadas son tan antiguos que, queramos o no, obedecen a ciertos estándares de la época. Dícese protagonista femenina dulce, hermosa e ingenua; contraparte masculina fuerte, decidida y valerosa. Por el lado del young adult, el género trata de invertir estos roles tan a menudo que resulta forzado y nada novedoso. En las dos primeras partes de Las crónicas lunares, tenemos a protagonistas que se distancian claramente la una de la otra, con personalidades marcadas y cuyas decisiones no siempre son las mejores, pero sí las que tienen más sentido para ellas. Dicho esto, y con mis debidas disculpas a las féminas, los chicos se robaron las novelas.
El príncipe Kai se ve convertido en un líder y piensa cada decisión al milímetro, no como el político calculador al que aspira convertirse, sino como el adolescente obligado a crecer demasiado deprisa.¿Esperas a un protagonista dispuesto a arriesgarlo todo por la chica a la que ama? Piénsalo dos veces, que esas no son acciones dignas de un miembro de la realeza. Y Wolf, oh, Wolf. De Scarlet no quiero revelar demasiado, pero el archiconocido lobo de la caperucita roja se convierte en un luchador callejero sin oficio ni beneficio. Lleno de conflictos internos, secretos que lleva a cuestas y sentimientos encontrados, he aquí mi personaje favorito. (El hecho que sea guapo no ha influido en mí, pueden confiar en eso.)
3.- ¿Nuevo Beijing? ¿Qué clase de estado norteamericano es ese?: Si vas a iniciar una revolución en un mundo distópico, más te vale estar en Estados Unidos. Me corrijo, solo vas a poder estar en Estados Unidos. ¿El resto del mundo? ¿Qué es eso? ¿Es esto la vida real o una fantasía? Los libros distópicos o futuristas que he leído suelen tener como escenario gringoland, y agradezco que Merissa Meyer le haya querido dar un enfoque más global a su historia. Después de todo, son las Crónicas lunares, y la luna aparece en todos los cielos.
Junto con el escenario viene el tema de la raza: Cinder es de Nueva Beijing, aunque no la describen demasiado durante toda mi lectura la imaginé china y, con toda honestidad, no recuerdo el último libro juvenil que me presentó a personajes no caucásicos. Scarlet es francesa, una pelirroja despampanante, a ver cómo nos presentan a Cress. Como bonus les comparto el que fue uno de los detalles que más disfruté del primer libro: cuando dejan en claro que en los diferentes continentes y países hay distintas formas de gobierno. La coexistencia de monarquías y repúblicas me pareció muy interesante y espero que se explote en el resto de libros. 
4.- La cosa se pone mejor: Muchos de los que ya leyeron Cinder podrán coincidir en este punto conmigo: el inicio de esta saga no es el mejor. Sí, es original; sí, es entretenido; pero es ridículamente predecible. Yo no soy de las lectoras que intenta descifrar los posibles giros en la trama ni mucho menos, es por ello que si incluso yo puedo presentir por dónde irán los tiros, el autor no está haciendo bien su trabajo. Cinder es la ópera prima de Marissa Meyer, y se nota. Sin embargo, Scarlet me calló la boca. La manera de conectar ambas historias es sumamente inesperada y hay varios giros que no vi venir, aparte de un guiño al cuento clásico que estuvo on point.
5.- Sci fi meets young adult: Si ya estás familiarizado con mis letras, es bastante probable que sepas que no soy gran fanática ni asidua lectora de la literatura juvenil o de ciencia ficción. Sin embargo, habiendo visto con estos miopes ojos las abominaciones que he leído, encontré en las crónicas lunares una grata sorpresa. Tiene un escenario futurista coherente que se sostiene por sí solo y su tecnología no peca de excesos de fantasía Sinsajo, te estoy mirando a ti y a tus flechas mágicas
Algunos detalles deus ex machina los hay, por supuesto, pero Meyer se esfuerza por darle un sentido a todo dentro de la construcción de sus novelas. Después de todo, Cinder y Scarlet no son libros que aspiren a cambiar la vida de nadie o provocar crisis existenciales dentro de sus lectores. Son parte de una saga que busca entretenerte, divertirte, emocionarte y sorprenderte a partes iguales; de decirte entre líneas que no todos los cuentos son lo que parecen.responder

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