Revista Coaching

548.- "Hay hombres que harían cualquier cosa durmiendo, y no estoy seguro de qué los detiene cuando se despiertan. No sé cómo dibujar la línea"

Por Ignacionovo

548.- Autor: Anne Enright El tema del día es: mantén tu sueño. ¿Contra viento y marea? Por supuesto. ¿Contra toda lógica? Es necesario. ¿A pesar de las dudas, la falta de convicción temporal, los desánimos o la aparente falta de avance…? Claro que sí. Los sueños, especialmente los más valiosos, se caracterizan por la dificultad intrínseca que conlleva su culminación. Llegar a ellos puede suponer el mayor esfuerzo y el mayor desgaste que hayamos debido de afrontar en toda nuestra vida, pero su logro no tiene parangón.
Cuando los deseos se demoran a pesar de nuestra dedicación e insistencia, se hacen difíciles de sobrellevar y a menudo se opta por enterrarlos y acallarlos bajo el trasiego cotidiano. Sin embargo, puede que podamos escapar años de nuestros deseos más queridos, pero no podremos extinguirlos nunca por completo... a no ser que los cumplamos. Siempre estarán ahí de alguna forma y en el momento más inopinado, volverán para recordarnos que siguen pendientes.
Te contaré una historia…
Monty Roberts posee un rancho de caballos en San Isidro, EE.UU. y ocupa parte de su tiempo dando charlas a un nutrido grupo de personas que acuden a visitar las magnificas instalaciones del complejo.

Así se explicaba en una de aquellas charlas: "Todo se remonta a una historia sobre un joven que era hijo de un entrenador de caballos ambulante y que por tal causa se desplazaba permanentemente de ciudad en ciudad. Como resultado, la carrera de aquél niño en la escuela secundaria fue interrumpida constantemente. A ese niño su profesor le pidió un día que redactara un artículo sobre lo que quería ser y hacer cuando creciera.Esa misma noche escribió un documento de siete páginas detallando sus objetivos: ser dueño de un rancho de caballos. Escribió acerca de su sueño con mucha precisión y hasta dibujó un diagrama de un rancho de 200 acres, con la ubicación de todos los edificios, los establos y la pista de carreras. Luego, dibujó un plano detallado de una casa de 4.000 metros cuadrados que se asentaba sobre el rancho de 200 acres de su sueño.El niño puso una gran parte de su corazón en la redacción que le habían pedido y al día siguiente se la entregó a su maestro. Dos días más tarde recibió su papel de nuevo. En la primera página había una F (Insuficiente) grande y roja con una nota que decía: “Venga a verme después de clase."El niño con el sueño fue a ver al profesor después de clase y le preguntó: 

-¿Por qué recibí una F?El maestro dijo: 
-Este es un sueño poco realista para un joven como usted. Usted no tiene dinero. Usted viene de una familia itinerante. Usted no tiene recursos. Ser propietario de un rancho de caballos requiere mucho dinero. Usted tiene que comprar la tierra. Usted tiene que pagar por el ganado y después tendrá que pagar costosos estudios. No hay manera de que usted pueda hacerlo. Entonces el maestro agregó: 
-Si usted vuelve a escribir este artículo con un objetivo más realista, me replantearé la nota.

El niño se fue a casa y pensó en ello largo y tendido. Le preguntó a su padre qué debía hacer. Su padre le dijo: 

-Mira, hijo, tienes que tomar tu propia decisión al respecto y ten en cuenta que es una decisión muy importante para ti.
Finalmente, después de estar discurriendo sobre ello durante una semana, el muchacho volvió a entregar el mismo documento al profesor sin hacer ningún cambio en absoluto. Y le dijo: -Usted puede mantener la "F" y yo voy a seguir mi sueño.

Monty se volvió hacia el grupo y les explicó: 

-Les aseguro que esta historia es por completo cierta, porque ustedes se encuentran en mi casa de 4.000 metros cuadrados, asentada sobre mi rancho de 200 acres. Todavía tengo ese papel de la escuela enmarcado sobre la chimenea. Y añadió: 
-La mejor parte de la historia es que hace dos años 30 niños de la escuela vinieron a acampar en mi rancho por una semana. Cuando el profesor se iba, me dijo: 
-Mira Monty, te puedo decir esto ahora. Cuando yo era tu maestro era una especie de ladrón de sueños. Durante esos años robé un montón de sueños de los niños. Afortunadamente, tú tuviste sentido común suficiente como para no renunciar al tuyo.
Reflexión final: no dejes que nadie robe tus sueños. Sigue a tu corazón, no importa qué. “Ningún hombre vive mucho tiempo, cuando sus sueños están muertos.” (Gene Wolfe)


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