Revista Coaching

664.- "El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peores de lo que son"

Por Ignacionovo

Autor: Tito Livio  "La ansiedad es un arroyito de temor que corre por la mente. Si se le alimenta puede convertirse en un torrente que arrastrará todos nuestros pensamientos". (Jhon A. Roche)
De nada se ha de tener tanto miedo, como del propio miedo. Este es un viejo axioma que trata de explicarnos que peor que la propia muerte, es el miedo a morir. Y que aún peor que el miedo a morir, es el miedo a vivir.
Bien, pero empecemos por la parte benigna del miedo, que también la tiene. El miedo es, y conviene recordarlo, una poderosa y primitiva emoción humana que nos advierte de la presencia de peligro y que resultó fundamental para mantener con vida a nuestros antepasados.
El miedo, en realidad, es divisible en dos grupos: bioquímico y emocional. La respuesta bioquímica (la que mantuvo vivos a nuestros ancestros) es universal, mientras que la respuesta emocional, es individualizada, algo así como un 'asunto personal'. Pero siendo un miedo que procede de dos raíces diferentes, cuando nos enfrentamos a un peligro concreto nuestros cuerpos responden de modo específico de un mismo modo. Las reacciones físicas al miedo (sea cual sea el tipo) incluyen sudoración, aumento de los niveles altos de adrenalina e incremento de la frecuencia cardíaca. Esta respuesta física es en la que el cuerpo se prepara, ya sea para entrar en combate o huir.
Pero hoy, más que hablar del miedo, aunque lleve haciéndolo desde el principio de la entrada, viva la incongruencia, me gustaría hablar de las fobias. Una fobia es una respuesta normal y consecutiva a un miedo irracional. El temor se dirige hacia un objeto o situación que no representa un peligro real. La víctima reconoce que el miedo es absurdo, pero no puede evitar la reacción. Con el tiempo, y si no se trata, tiende a empeorar.
Los síntomas más comunes asociados a las fobias son: mareo, dificultad para respirar, náuseas, una sensación de irrealidad, miedo a morir... En algunos casos estos síntomas pueden derivar en un ataque de ansiedad a gran escala. Como consecuencia de dichos síntomas, algunas personas comienzan a aislarse, dando lugar a graves dificultades para el ejercicio de sus ocupaciones laborales y el puro y simple desempeño de las tareas que forman parte de su vida cotidiana.
Y no pensemos que las fobias son algo extraordinario. En realidad son muy comunes y afectan a más del 10% de la población de los EE.UU, por poner un ejemplo apabullante. Las fobias son, de hecho, el trastorno mental más común en los Estados Unidos.
Y deteniéndonos, ya por último, en el detalle de las fobias, podríamos preguntarnos genéricamente: ¿a qué tenemos miedo los humanos? pues solo echando un vistazo a las decenas de listados que pululan por la red y que delimitan y explican la gran cantidad de fobias detectadas con su correspondiente denominación, podríamos decir que los seres humanos tenemos miedo a casi todo. Probablemente, el miedo a los espacios cerrados o, por contra, a salir de casa y encontrarse en grandes lugares abiertos, son dos de las fobias más conocidas. Es más, seguramente casi todos hayamos escuchado hablar de alguien que ha sufrido ataques de pánico por culpa de síndromes como la claustrofobia, la agorafobia o, incluso, la entomofobia, que no es otra cosa que el miedo a toda clase de insectos. Estas son las fobias más comunes, pero ¿cuáles son las más extrañas?
Por ejemplo, el miedo al amor es una fobia. El origen de la filofobia (que así se denomina) está relacionado con el entorno afectivo de la persona que la padece, quien por norma general elegirá relaciones imposibles donde nunca podrá llegar a enamorarse. También existe el miedo a las escaleras. La batmofobia es un temor poco común a subir pendientes empinadas o peldaños. Quienes sufren de esta fobia tienen a los ascensores como únicos aliados para subir y bajar de lugares altos. El terror a mirar hacia lo que se encuentra por encima de nuestras cabezas es conocido como anablefobia. Su origen aún no está claro, aunque hay quien apunta a que puede estar relacionado con el temor de los afectados a que algo pueda caer sobre sus cabezas. Algunas personas pueden tener miedo a algo tan común como irse a la cama. Se trata de la clinofobia, un miedo que puede tener su origen en temores a presencias extrañas, ser sepultados, o pensar que pueden morir mientras duermen. Insomnio y ansiedad son algunos de sus síntomas más habituales.
Por los que siento de verdad lástima es por los que sufren de filemafobia, tener que dar o recibir un beso es su peor pesadilla. Normalmente relacionada con la filofobia, los síntomas más habituales ante esa situación son manos temblorosas, sequedad en la boca o náuseas. Tambien existe la ablutofobia: miedo a lavarse o bañarse y que se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a lavarse, bañarse o limpiarse. Y la allodoxafobia: Miedo a las opiniones.
Pero si de verdad quieres sorprenderte, de acuerdo con el diario The Telegraph estás con las trece fobias más inusuales:
  • Xanthofobia”, miedo al color amarillo
  • Turofobia”, miedo al queso
  • Somnifobia”, temor a quedarse dormido
  • Coulrofobia”, miedo a los payasos
  • Hilofobia”, temor a los árboles
  • Omfalofobia”, miedo a los ombligos
  • Nomofobia”, temor a que el móvil no tenga señal
  • Ombrofobia”, terror a la lluvia
  • Papafobia”, miedo al Papa
  • Uranofobia”, miedo al cielo
  • Pogonofobia”, temor a la barba
  • Tripofobia”, miedo a los agujeros.
  • "Trezidavomartiofobia", temor al número 13
Pero para los más ambiciosos y que no se contenten con una sola fobia, hay una que las abarca todas. Se trata de la panofobia, es decir: miedo a todo. La panofobia es un estado irracional en el que todo produce un miedo indeterminado a quienes la padecen. Esta fobia consiste en una vaga y persistente alerta ante algún mal desconocido y con frecuencia se encuentra como una condición secundaria de la esquizofrenia. Sus ataques suelen venir acompañados de ansiedad por temer a "nada" en particular.
Quizá desde hoy algunos sepan el porqué de su miedo y no se sientan tan solos al constatar que hay muchos otros que lo sufren como ellos...

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