¿Te das cuenta de cómo, los mismos que madrugan a las 3 de la mañana para pillar un vuelo de ryanair para ahorrarse 30 €, si les dijeras que madrugaran para currar te dirían que el éxito es cuestión de suerte?
O diles de ir al gym, te dirán que no tienen fuerza de voluntad para eso.
Son los mismos que dicen cosas que no vas a heredar la empresa o que si quieres ser el más rico del cementario.
Los mismos que dicen que estudiar más, estar más en forma o trabajar más no es para tanto, que no te cambia la vida, que eso es cuestión de contactos.
Los mismos que buscan el menú del día, el croissant con café en oferta, los que repasan el ticket de la compra.
Sí, señor. Así se hace. Ahí es donde marcas una diferencia y te los comes al resto, cazando la oferta del tres por dos en yogures de marca blanca.
Ahí es donde, si te ve alguien de pasta, dice, Este sí que sabe, menuda máquina de matar el cabrón. Cómo recorta en tostadas con aceite. Este tío salvará la empresa.
Maldito figura hijo de puta. No como ese otro desgraciado, el fornido, el rápido, el elocuente, el que consigue lo que se propone, ese no, el otro, el que negocia el precio de un cinturón de segunda mano en wallapop, ese es el que quiero en mi equipo.
En fin, acabo de publicar un vídeo. No en wallapop, en YouTube.
Hablo de mentalidad, de escasez y de abundancia, vamos, que es todo mentira y no sirve para nada:
7 creencias que te mantienen pobre.
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La entrada 7 creencias que te mantienen pobre se publicó primero en Luis Monge Malo.