Para otr@s, sin embargo, la educación es el mecanismo de selección “natural”. Quien pueda pagar la educación estará entre los privilegiados, mientras el resto será la “mano de obra barata”, sumisa e inconsciente, que ocupará los escalones inferiores de la sociedad, sin posibilidad de mejora social alguna.
Eso en el mejor de los casos. En otros, simplemente se generará marginalidad, jóvenes “desarmados” que solamente podrán tener armas. Frente a ellos, se alzarán más policías, haciendo buena la máxima neoliberal de que el Estado solo debe proporcionar las leyes para defender la propiedad privada e invertir lo que recorta en gasto social en aparato represivo: más policía y más ejército (por si las cosas llegan más lejos de “lo normal”).
Diferentes visiones que conducen a diferentes inversiones y recortes, según sea el caso. Y, con el tiempo, breve en cualquier caso, se cumplirán las grandes máximas, que llevarán a que, con el “un maestro menos, dos policías más”, esté contento el Estado neoliberal, y también el pueblo, que pedirá más policías por no haber sabido valorar a sus maestros.