A mis 45 años

Por Jordanvid

A mis cuarenta y cinco años, no se los que aparento ni me ocupa ni me preocupa, ando enzarzado en la lucha por vivir, no regateo una sonrisa a quién que se cruza por mi Camino de Vida, ni tengo tiempo para tener prisa, así que hoy me dedico este post…

A mis cuarenta y cinco, me llega el regalo más grande que jamás me hallan hecho, mi hija, por ello doy las GRACIAS!! Y lo digo en mayúsculas porque soy afortunado ahora estoy pleno, lleno, orgulloso de ser quién soy.

A mis cuarenta y cinco celebro haber encontrado una mujer con la que compartir mi vida a la que quiero y admiro -cada día-, y con la que construyo mi presente y mi futuro Camino de Vida.

A mis cuarenta y cinco, ando por varios caminos para no retroceder, voy siempre acompañado de los que me quieren.

A mis cuarenta y cinco, he aprendido a minimizar el odio y el resentimiento, porque es un despilfarro para mi corazón y este es mi mayor tesoro.

A mis cuarenta y cinco ya no busco la felicidad en vivir, sino en saber vivir, en el disfrute de lo que me rodea por insignificante que sea.

A mis cuarenta y cinco intento no tomarme la vida en serio, porque es algo transitorio, estoy de paso.

A mis cuarenta y cinco he aprendido a no mirar demasiado las cosas de los demás, porque no disfruto las mías propias.

A mis cuarenta y cinco he aprendido que una mala experiencia no es un fracaso, porque siempre viene a demostrar algo.

A mis cuarenta y cinco ahora sé que tanto control, tanta exigencia, tanta obsesión
no me han permitido muchas veces vivir lo que sucedía a mi alrededor se me han escapado tantas oportunidades por no prestar atención… Así que desde hoy presto mis ojos a los pequeños detalles para mi disfrute.

A mis cuarenta y cinco he descubierto que no soy el príncipe del cuento de hadas, he descubierto al ser humano que sencillamente soy, con mis derrotas y triunfos. he descubierto que puedo permitirme el lujo de no ser perfecto, de estar lleno de defectos, de tener debilidades, de equivocarme, de hacer cosas indebidas, de no responder a las expectativas de los demás. Y a pesar de ello…. quererme mucho!

A mis cuarenta y cinco agradezco a todas las personas que a lo largo de mi vida, de manera esporádica o permanente me han ayudado con su manera de hacer en el mundo, con sus palabras vitales, con sus reflexiones íntimas, con su carisma, con sus miradas limpias, su ternura, con su vivencia de fe, con su sentido del humor, sus festejos y alegrías, y han alentado en mí cualquier pequeño cambio o transformación.

Cumplir cuarenta  y cinco es sensacional después de tantas cosas vividas….