Esto de Torreblanca, clarificador, el otro día en el periódico. Varios Estados europeos diferencian entre nacionalidad y voto, precisamente para evitar alterar el demos con personas a las que lo que ocurra, ni les va ni les viene. En Dinamarca el derecho se pierde después de estar dos años fuera del país; en Alemania, a mayores, hay que acreditar además una relación directa con el país.
No es tan sencillo, no.